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El lado oscuro de las patronales

El anfiteatro del campus, donde los  asistentes a un botellón se dejaron una torre de altavoz. EP
El anfiteatro del campus, donde los asistentes a un botellón se dejaron una torre de altavoz.
El puente de San Froilán se saldó con cuatro bares denunciados por exceso de aforo y horario y tres botellones disueltos. En uno de los locales se reunían casi 100 personas, 23 sin mascarilla

Sin barracas ni casetas, el puente de San Froilán transcurrió este año menos festivo que nunca, aunque no para todos los lucenses, ya que algunos decidieron no acatar las normas y festejaron las patronales saltándose los límites impuestos por la pandemia. De hecho, las fuerzas y cuerpos de seguridad de Lugo sancionaron a cuatro establecimientos por exceso de aforo, disolvieron tres botellones en la vía pública y tramitaron más de una veintena de multas por no hacer uso de la mascarilla obligatoria.

La fiesta más llamativa tuvo lugar en la madrugada del sábado en un establecimiento de hostelería de la Rúa Milagrosa, donde se congregaban cerca de un centenar de personas. La Policía Nacional acudió al lugar tras recibir varias quejas vecinales por el follón que estaban montando los asistentes y varias patrullas realizaron una inspección en el interior de las instalaciones, donde comprobaron que el local se encontraba "a pleno funcionamiento", a pesar de que eran las tres de la madrugada y los responsables tenían que haber cerrado sus puertas y desalojado a la clientela dos horas antes.

La Policía Local denunció a 9 jóvenes por beber en la calle, seis de ellos, menores, y el CNP cerró un local abierto a las 3.30 horas

Además, se superaba el aforo permitido, se servían consumiciones en la barra y varios clientes no llevaban puesta la mascarilla obligatoria y tampoco respetaban la distancia de seguridad. La intervención policial en el bar se saldó con 23 denuncias por no usar mascarilla, una por consumo de bebidas en la barra, otra por exceso de aforo, y otra por desobediencia a los agentes de la autoridad, ya que uno de los clientes se encaró con los policías cuando le dijeron que la fiesta había llegado a su fin. Además, los agentes abrieron un expediente de extranjería al detectar a una persona que se encontraba en situación irregular en España.

A lo largo del fin de semana, la Policía Local también estableció varios dispositivos para controlar el funcionamiento de los locales de hostelería y denunció a otros tres establecimientos por superar el aforo permitido, ubicados respectivamente en la Rúa Milagrosa, Julia Minguillón y Salvador de Madariaga.

En este último local también se levantó un acta de infracción a la Ley de Salud de Galicia por estar abierto a la 1.30 horas. Desde que se decretó el cierre de toda la hostelería gallega a la una de la madrugada, los vecinos de esta zona de la ciudad –en las inmediaciones de la Avenida de Ramón Ferreiro– ya mostraron en varias ocasiones su malestar por el funcionamiento de un local de hostelería en el que se incumplen continuamente las normas de prevención del covid. Según explican, el establecimiento está "lleno de gente" por las noches y a menudo se registran incluso incidentes en la vía pública. "Los clientes salen del local y montan follón en la calle; se pelean entre ellos y orinan en los portales y en los negocios. Es insoportable", aseguran.

botellones. Además de controlar el funcionamiento de los establecimientos, la Policía Local recorrió la capital a lo largo del puente para vigilar las reuniones de grupos de jóvenes y disolvió tres botellones, en los que fueron sancionadas nueve personas.

Sobre las seis de la tarde del sábado, los agentes de la Unidad Territorial de Policía de Barrio observaron que en el estacionamiento disuasorio de la explanada de Renfe había un grupo de jóvenes consumiendo bebidas alcohólicas. Al detectar la presencia de la patrulla, los chicos comenzaron a correr, abandonando en el lugar varias botellas. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, finalmente fueron interceptados por los policías, que identificaron a un total de seis jóvenes, todos ellos menores de edad.

Los participantes en ese botellón –un chico de 14 años, tres de 15 y dos de 16 años– fueron propuestos para una sanción por infracción a la Ley de Salud de Galicia y la Policía informó a sus progenitores.

Sobre la una y media de la madrugada del domingo, los agentes de la Policía Local detectaron otro botellón en el anfiteatro universitario del campus, en el que participaban varios jóvenes. Los chicos charlaban animadamente y escuchaban música, pero al observar que se acercaba una patrulla se dieron a la fuga. Los asistentes a la reunión se dejaron en el lugar una torre de altavoz "de considerables dimensiones", que fue recogida por los agentes y depositada en dependencias policiales.

Los agentes detectaron otro botellón sobre la una y media de la madrugada del lunes en la Praza de Augas Férreas, donde fueron identificados y propuestos para sanción otros tres jóvenes, mayores de edad.

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