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La selva habita en las rotondas lucenses

Rotonda en la Avenida Duquesa de Lugo, donde la hierba promete ser pronto más alta que las señales de tráfico.
Rotonda en la Avenida Duquesa de Lugo, donde la hierba promete ser pronto más alta que las señales de tráfico.
El buen tiempo vuelve a dejar en entredicho la atención a las zonas verdes. El descuido se pone en evidencia en muchas de las glorietas, espacios muy expuestos al asombro ciudadano

Aptas para el pasto. Así lucen en este momento muchas de las rotondas de la ciudad. Con la llegada del buen tiempo se vuelve a poner en evidencia el escaso mantenimiento de esos microespacios verdes que muchas veces son la primera impresión de quienes llegan a la ciudad. 

Un ejemplo llamativo de abandono vuelve a ser la rotonda que da acceso al puente blanco, una de las infraestructuras más emblemáticas construidas en los últimos años en la ciudad. 

Que esa rotonda esté a monte se ha convertido en una constante desde su construcción. Esa realidad generó tantas quejas que la propia ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció hace tiempo que su departamento se encargaría del mantenimiento. 

Hubo anuncio, una roza y después ha vuelto el abandono. Este es tan notable que desde la rotonda apenas es visible el puente. A la mala imagen ya se suma casi un problema de seguridad.

El puente blanco vuelve a ser un escenario ideal para comprobar hasta qué punto puede llegar la desidia en el mantenimiento

Pero el problema no es exclusivo de ese lugar y hay otros espacios y glorietas en la ciudad que son motivo de queja de vecinos y conductores. 

En Montirón, por ejemplo, hay una rotonda donde el crecimiento acelerado de la hierba amenaza con tapar muy pronto hasta las señales de tráfico. La entrada al barrio no puede tener peor imagen de la que tiene en estos momentos, dicen los vecinos. 

En Infanta Elena el cuidado de esos espacios no es tampoco para echar cohetes y hay conductores que se quejan del olvido de esos pequeños espacios verdes, que son una especie de anticipo de la imagen de la ciudad para quienes entran a Lugo desde la zona norte, procedentes de la autovía. 

Pero las rotondas no son el único problema de abandono del que se quejan los lucenses en materia de espacios verdes. 

En la calle Peña Anda, los vecinos denuncian que hace meses que no se siega y aseguran que solo logran que la zona se limpie a base de denuncias públicas. En otros espacios verdes, el problema, con la llegada del calor, es el olor insoportable por el paso de tantos perros dejando heces.

La selva habita en las rotondas lucenses
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