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La plaga que no cesa en Aquilino Iglesias

Edificio donde se suelen arremolinar las palomas
Edificio donde se suelen arremolinar las palomas
Vecinos de varios edificios se quejan de nuevo de que una vecina alimenta a las palomas y estas acuden en gran número

Los vecinos de varias comunidades de vecinos de la calle Aquilino Iglesia Alvariño han reiterado sus quejas por las enormes bandadas de palomas que se forman en torno al edificio número 25, pero que afectan, dicen, a todo el entorno. La razón de que las aves acudan en masa a este inmueble, aseguran, es que una vecina de los pisos altos les echa comida, por lo que los pájaros se dan cita a diario a horas determinadas. Acuden a comer y luego se despliegan por los inmuebles circundantes. Esto, indican los vecinos, causa problemas de salubridad y les complica la vida ya que les impide, por ejemplo, utilizar los patios de luces para secar la ropa debido a que se llena de excrementos de paloma.

La comunidad que comprende los números 22, 24 y 26 -cuyas viviendas están situadas enfrente del edificio donde se alimenta a las aves- ha llegado a presentar quejas por escrito ante el Ayuntamiento para pedir a las autoridades que tomen cartas en el asunto y pongan remedio esta situación. Los vecinos de estos bloques indican que las palomas van a comer al inmueble del otro lado de la calle, pero después vienen a posarse al suyo y eso afecta, incluso, a los gastos de mantenimiento de la comunidad, puesto que la cubrición es de chapa metálica "y los detritos de los animales, al ser altamente corrosivos, provocan un fuerte deterioro del material", señalan en el escrito enviado al Concello.

Los vecinos piden que se prohíba dar de comer a las palomas y que adopten las medidas oportunas para controlar esta plaga. En el Concello pidieron hace meses una entrevista con la alcaldesa, pero no se reunió con ellos. Sí entraron en contacto, sin embargo, con el concejal Daniel Piñeiro, responsable de medio ambiente, que se interesó por el asunto.

Según la directiva de la asociación de vecinos, tras sus gestiones el Concello contactó con una empresa de control de plagas, pero su intervención tampoco ha servido para mejorar la situación, puesto que colocan jaulas trampa con comida en el suelo de un patio que pertenece a la comunidad, pero apenas atrapan ave alguna. Aseguran que, al seguir disponiendo de alimento en la zona alta del número 25, ninguna se acerca a comer y la emboscada no sirve de nada.

MEDIDAS. El representante de la comunidad de vecinos de los números 22, 24 y 26 aseguró que el enfado entre los residentes en la zona es tal que están dispuestos a acudir todos en bloque al despacho de la alcaldesa para exigir una solución a este problema.

A los inquilinos les preocupa los problemas de salubridad que pueda conllevar tal acumulación de aves, que ensucian con sus excrementos los columpios de una zona infantil próxima a los edificios. Además, también se quejan de que les complica la vida diaria, especialmente a las familias con muchos miembros, puesto que no pueden sacar la colada a secar en los patios de luces y, por lo tanto, no pueden poner lavadoras con la frecuencia que quisieran.

Se quejan también de que se han incrementado los gastos de limpieza del edificio porque han pasado de adecentar los patios de luces mensualmente a tener que hacerlo semanalmente, con el consecuente incremento de la factura de limpieza de la comunidad.

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