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La oportunidad del Campus Terra

Una cisterna de purín riega un campo en Terra Chá
Una cisterna de purín riega un campo en Terra Chá
El proyecto de la Universidad de Santiago podría servir para estudiar modelos agrarios diferentes en Galicia que aporten rentabilidad y hagan el sector atractivo para la juventud



Ramón Fuentes Colmeiro



Recientemente se han publicado ciertos aspectos a desarrollar por el Campus Terra que pretende tener dimensión internacional. El rector de la Universidad de Santiago pidió que le ayuden a encontrar el camino hacia donde debemos ir.

En uno de los apartados de la publicación se dice que falta masa crítica porque aunque tenemos instalaciones tecnológicas punteras, hay muchos sectores vacantes por falta de investigadores.

Voy a ser crítico en una cuestión que me viene preocupando desde hace años, me refiero al futuro agrario de Galicia, porque a mi juicio no veo interés en reconocerlo y por consiguiente estudiarlo.

El medio agrario gallego ha ido desarrollándose con tecnología específica de empresas comerciales sin ningún criterio propiamento tecnológico. Así, al margen de la ciencia agraria de la sostenibilidad, se ha llegado al momento actual en el que el campo se abandona pese al paro, no hay relevo generacional porque el medio agrario está desacreditado, los suelos maltratados y abandonados como nunca lo han estado.

Yo me dediqué a la agricultura durante varios años basándome en los aspectos positivos de la agricultura del autoconsumo que respetaba mucho el suelo, pero introduciendo las técnicas de aquellos años que permitían mejorar la rentabilidad sin menosprecio del respeto a la base territorial. Esta experiencia me enseñó cuál debía ser el tamaño de las unidades de producción de aquella época (años 60 del siglo pasado), así como las alternativas que mejor encajaban y que los proyectos cuando se realizan hay que ajustarlos según lo va indicando la experiencia.

Después de varios años de ensayos conseguí determinar que las explotaciones medias de aquella época (3 a 5 has.) eran totalmente insuficientes para conseguir una rentabilidad mínima. La creciente mecanización de entonces implicaba la necesidad de incrementar la base territorial, que según mi experiencia el óptimo estaría alrededor de las 40 has., muy lejos de alcanzarlas en esas fechas debido a la presión demográfica en esa época.

Considero que la investigación en agricultura exige compatibilizar la teoría con la práctica porque tenemos dos condicionantes que imponen sus reglas, el clima y el suelo y por consiguiente solo podemos afirmar un hecho cuando la experiencia práctica lo confirma durante varios años.

No sabemos cuál es la superficie agraria ideal de las explotaciones en la actualidad, lo que sí sabemos es que la media de las actuales, tanto las de leche como las de carne, son insuficientes obligando a los ganaderos a seguir sistemas de cultivo nada ortodoxos para el medio ambiente.

Desde la perspectiva agropecuaria tenemos que regenerar el sistema actual porque empobrece el suelo y el medio ambiente, y además adolece de falta de rentabilidad por carecer de la tecnología adecuada.

Tenemos necesidad de cambiar el sistema agropecuario que afecta a la mayor parte de Galicia con estudios técnicos y prácticos. Las principales cuestiones a estudiar son: determinar la superficie agraria por unidad, respetar mucho la base territorial tratando de conservar y, si es posible, mejorar sus propiedades, buscar sistemas rentables y conseguir que el medio agrario sea atractivo para la juventud.

Confío que el Campus Terra tomará en consideración la compleja situación que vive nuestro medio agrario, que está absolutamente condicionado por empresas satélites que les prestan sus servicios.

Los agricultores no tienen posibilidad de estudiar modelos agrarios diferentes a los que siguen en la actualidad, porque esto exige medios económicos y tecnológicos que requieren otras instituciones.

Actualmente en Galicia se pueden estudiar varios modelos porque se dispone de muchas aldeas abandonadas y que en el futuro podrían convertirse en unidades de producción.


La parte práctica de la agricultura

Tenemos que conseguir que la ciencia agraria llegue al campo y no hacer como el médico que se niega a operar un grano a un paciente porque le da asco el grano y el paciente. Yo supongo que cuando Campus Terra se decida en serio por estudiar el problema agrario gallego todos los prejuicios actuales desaparecerán y se estudiarán las posibilidades del medio rural con la objetividad y la tecnología que exige el caso.

Sabemos que las explotaciones familiares desaparecerán por falta de rentabilidad o relevo generacional, también sabemos que el sistema actual contamina y empobrece la base agraria gallega que tanto respetaban nuestros antepasados. Entramos por consiguiente en una nueva etapa en la que debemos tratar de no equivocarnos como se hizo en las últimas décadas en las que se abandonó el campo a su suerte.

En mi opinión la solución podría consistir en la creación de pequeñas empresas agropecuarias, pero muy superiores en superficie a las actuales, con personal asalariado y un responsable que siga las directrices de los técnicos correspondientes. Eso sería llevar la ciencia a donde se necesita.

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