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La Justicia sigue el rastro de una secta que se estableció en Lugo y en A Mariña

El líder del grupo, en el 24 horas que abrieron en Lugo. EP
El líder del grupo, en el 24 horas que abrieron en Lugo. EP

Dirigida por un joven murciano, está compuesta por cuatro chicos y una chica con la que el líder ya ha tenido dos hijos

Apenas ronda los 30 años pero ya se presenta a sí mismo como un experto en una técnica de sanación tradicional de la India con la que puede diagnosticar y tratar todo tipo de enfermedades, incluso en cáncer, y establecer dietas que curan cuerpo y alma, afirma que lee el futuro y que tiene el conocimiento y la sabiduría necesarios para alcanzar la inmortalidad. Se llama Víctor S. y ha conseguido que cinco jóvenes más o menos de su misma edad lo crean, lo consideren su gurú y lo sigan ciegamente en una huida por varias ciudades de España que también los trajo a la provincia de Lugo, donde pasaron un par de años establecidos tanto en A Mariña como en la capital.

El gurú y dos de los miembros. EPAhora, la Justicia se ha puesto tras su rastro, con la ayuda de la Guardia Civil y del despacho de abogados y detectives del lucense Pepe Riopedre, contratado desde hace cuatro años por las familias de los acólitos de este gurú para tratar de recuperar el contacto con sus hijos. Un juzgado de Corcubión instruye diligencias por los supuestos delitos de estafa continuada y apropiación indebida, mientras que un juzgado y los servicios de menores tomaron cartas en la vigilancia de los dos hijos que el líder ha tenido con una de las chicas que pertenecen al grupo.

Según explicaron a este diario fuentes cercanas a la investigación, que no dudan en calificar al grupo como secta por su funcionamiento, la historia comienza en Murcia, la ciudad de origen de todos los ellos, incluido el identificado como líder, Víctor S. Se trata de un estudiante de Informática a quien sus conocidos definen como "narcisista, astuto y manipulador". De regreso de un viaje a India llegó convertido en un supuesto experto en medicina y masaje ayurveda, una disciplina tradicional que trata de aunar cuerpo, espíritu y mente en base a energías, plantas, suerte, reencarnaciones y conceptos similares. De paso, también adquirió otros superpoderes, como leer el futuro en las cartas, o capacidades de broker, que aireaba enseñando un certificado que según él garantizaba que había ganado millones en la Bolsa.

El líder del grupo se dice experto en medicina 'ayurveda', lee el futuro en las cartas y cree conocer el camino a la inmortalidad

FISIOTERAPIA ALTERNATIVA. Con todo esto, montó en Murcia una consulta de fisioterapia tan alternativa que fue denunciado por intrusismo profesional y por los padres de una chica por un presunto abuso sexual. Sin embargo, le dio tiempo a montar un pequeño grupo de acólitos que le acompañaron cuando decidió dejar ciudad. Los componían cuatro jóvenes, buenos estudiantes y de familias perfectamente normales y estructuradas, y una chica que ahora tiene 28 años y que se convirtió en su pareja, aunque los que han investigado al grupo la consideran más su esclava sexual, con la que ya ha tenido dos niños, uno de ellos nacido durante la estancia del grupo en Lugo. Todos rompieron totalmente las relaciones con sus familias.

Según los seguimientos realizados, la provincia fue su primer destino tras salir de Murcia, en 2015. Alquilaron una casa en Celeiro de Mariñaos, en Barreiros. El grupo se mantenía gracias al trabajo de los otros cuatro acólitos, a los que buscaba trabajos en panaderías y bares de la zona, nunca el suficiente tiempo como para que pudieran establecer redes sólidas fuera del grupo. El dinero, según las investigaciones, se lo entregaban íntegro al líder, como esclavos laborales.

No obstante, el modus operandi favorito del gurú es montar pequeños negocios allí donde se establece, que suelen durar poco. Al parecer, una de las promesas que ha hecho al grupo es que los convertirá en millonarios, pero es necesaria una fase transitoria en la que los negocios van a fracasar. Esta parte, al menos, la está cumpliendo a rajatabla.

El bar de Foz. EPDurante su estancia en Celeiro de Mariñaos, decidieron reabrir un pequeño local en Vilaxoane (Foz). Lo llamaron La Tapa Rápida y básicamente se trataba de unas mesas y un barra desnuda en la que no se servía otra cosa que refrescos en lata y tortilla y bocatas que ellos mismos hacían. Lo vendían a un precio muy bajo y organizaban los jueves el "día de los pobres", cuando invitaban a comer y a cenar a todos los que no se pudieran pagar la comida. La iniciativa, sin demasiado éxito, incluso tuvo repercusión en la prensa. De hecho, los hosteleros de Foz empezaron a protestar por las condiciones en las que trabajaban en el local; los vecinos de Celeiro mostraron su desconfianza por aquel grupo que vivía como una comuna y en el que figuraba una chica embarazada que apenas salía ni se dejaba ver; y la Guardia Civil de Barreiros se interesó por ellos después de que acudieran a pedir ayudas sociales sin estar empadronados allí.

UN 24 HORAS EN LUGO. Ante la presión, La Tapa Rápida se cerró dejando deudas y la secta se trasladó a Lugo. Era 2016 y alquilaron un bajo en la calle Lavandeira, donde instalaron una tienda 24 horas, en la que también reservaron un lugar para dormir. Mientras unos se turnaban en el mostrador, Víctor puso a otros a trabajar en bares y hasta en una granja de cerdos en O Corgo.

El grupo va abriendo pequeños negocios y cuando las deudas se acumulan, cierran y cambian de ciudad

En estricto cumplimiento de la profecía del gurú, alrededor de un año después el 24 horas echaba el cierre, dejando miles de euros en deudas al propietario del local y a los proveedores. El grupo parte, entonces, hacia Arteixo, donde ensayan otro fracaso: alquilan esta vez un enorme local en el que vuelven a montar un 24 horas. Víctor S. incluso aparece dando la cara en la prensa local anunciando que el establecimiento no cerrará nunca, literalmente, ni siquiera en Nochebuena. Incluso llegaron a contratar empleados, a varios de los cuales intentan captar para el grupo, sin éxito.

El fracaso en este caso estuvo a la altura del desafío: los empleados tuvieron que cobrar del Fogasa y el pufo a los proveedores fue tal que incluso recibieron amenazas. En esas circunstancias, dejaron Arteixo para trasladarse a Castelo, una parroquia de Muxía, que hace poco también abandonaron.

Las últimas informaciones sitúan al grupo en Valladolid.

La Justicia sigue el rastro de una secta que se estableció en Lugo...