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La Justicia cree que hay una cifra negra de maltrato a mujeres menores de edad

Juzgado de Instrucción nº2. GOOGLE
Juzgado de Instrucción nº2. GOOGLE
Influye la falta de educación afectivo-sexual y es más difícil de detectar porque las relaciones suelen durar menos y hay menos conciencia

El juzgado de menores emitió tres sentencias condenatorias por violencia de género en los últimos 18 años, pero la cifra no es representativa del alcance de este problema en la franja de edad en la que tiene competencias, de 14 a 18 años. En el ámbito judicial de menores existe el convencimiento de que hay una "cifra negra" de mujeres menores de edad que sufren maltrato y que no llega a instancias judiciales. Es así, en parte, porque las relaciones sentimentales en esas edades suelen ser mucho más cortas que en la adultez, con lo que el problema cesa antes, y por otro lado no hay tanta conciencia sobre este tipo de violencia.

La percepción de que existe una bolsa oculta de maltrato en mujeres menores de edad se deriva de la observación de los casos que llegan al juzgado, muchas veces por otros motivos penales. Hay que partir de la base de que, en el ámbito de menores, quien instruye es fiscalía, y en ocasiones esta hace uso del principio de oportunidad, por lo que no siempre se incoan expedientes y los casos llegan al juzgado. No obstante, cuando hay violencia o intimidación sí se incoa siempre.

Hay casos que llegan al juzgado con una calificación jurídica distinta a la de violencia de género pero que tienen o esconden rasgos de esta. Sin embargo, no aparecen en las estadísticas de la primera. Sucede con la violencia doméstica, de hijos e hijas, pero sobre todo hijos, que agreden a madres, no a padres, por una cuestión de género. Y la violencia doméstica supone aproximadamente el 20% de los asuntos que llegan al juzgado de menores.

En todo caso, cuando un menor es condenado, sea por el delito que sea, y en el transcurso del proceso se observan conductas homologables a violencia de género o se aprecia riesgo de caer en esta se le deriva a programas educativos para mejorar sus competencias como ciudadanos.

En cuanto a la violencia de género pura —la que se da entre un hombre y una mujer que tienen una relación sentimental—, en el juzgado se menores se observa un problema cada vez mayor relacionado con la falta de educación afectivo-sexual y con una masculinidad mal entendida. Hay chicas que denuncian agresiones sexuales porque, aunque las consintieron, estas no respondieron ni a sus expectativas ni a lo que se considera una sexualidad respetuosa.

Aproximadamente el 85% de los menores que pasan una vez por el juzgado, sea por la razón que sea, no vuelven a hacerlo.

La familia, espacio de comunicación, afecto y límites
Desde la perspectiva de la justicia de menores, la receta para luchar contra la violencia de género está en el espacio familiar, que debe ser un lugar de comunicación y afecto pero también de seguridad y de límites.

La enseñanza
La educación en igualdad es una materia pendiente también en muchos centros de enseñanza, en opinión de la justicia de menores.

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