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El jurado fijará la pena de O Chamaco, que ya llega a juicio condenado

O Chamaco es conducido al juzgado. AEP
O Chamaco es conducido al juzgado. AEP
El miércoles empieza la vista contra el autor confeso de la muerte en Becerreá de Ana Gómez, que se enfrenta a una petición de 28 años. El acusado alegará que no fue asesinato, sino homicidio, y planteará la enajenación mental y otras atenuantes para rebajar la condena

El próximo miércoles, a las diez de la mañana, una treintena de lucenses están citados en la Audiencia Provincial. Nueve de ellos serán los que formen el jurado popular que una hora después comenzará a juzgar a José Manuel Carballo Neira, alias O Chamaco, por la muerte de su mujer, Ana Gómez Nieto. Pero en este caso el jurado no tendrá que decidir sobre su culpabilidad, que está fuera de toda de duda, sino sobre la condena que merece: los 28 años de prisión por asesinato que solicitan tanto la Fiscalía como la acusación particular o los dos y medio que propone su defensa por homicidio cometido en estado de enajenación mental. En medio, todo un abanico de posibilidades.

El 11 de febrero de 2016, a media tarde, O Chamaco le descerrajó un tiro de escopeta por la espalda a Ana Gómez en el domicilio que ambos habían compartido en Becerreá. Lo hizo en presencia de su propia madre y de los dos hijos menores de la víctima. El disparo alcanzó también en un dedo de la mano y en el muslo a uno de los chavales, que entonces tenían 16 y 17 años. Luego se echó al monte, armado con su escopeta, hasta que llamó a un amigo. Este y otro vecino de Becerreá consiguieron que aceptase entregarse.

No hay ninguna duda respecto a esos hechos, no están en discusión. Lo que varía, y lo que el jurado popular tendrá que determinar en los tres días que está previsto que dure el juicio, es la calificación y el castigo que merecen.

"VOY A DEJARTE SECA"

Fiscalía y acusación particular, ejercida por el abogado Óscar Núñez-Torrón, argumentarán que José Manuel Carballo, que entonces tenía 30 años, ya había amenazado a la víctima en otras ocasiones y la había sometido a maltrato durante su corta convivencia. "Voy a dejarte seca", le había dicho hacía apenas 15 días, mientras le apuntaba con su escopeta de cazador experto. Por eso, Ana incluso había intentado buscar apoyo y protección, sin conseguirlos, hasta que decidió marcharse de la casa con sus dos hijos, tres días antes del crimen.

O Chamaco disparó a su esposa por la espalda y en presencia de su propia madre y de los dos hijos menores de la mujer

Aquel 11 de febrero, de hecho, volvió a la casa con los chavales y con la madre de O Chamaco para tratar de hablar con él para ver si era posible arreglar su relación. El hombre se encerró en una habitación y se negó a hablar, sin atender las peticiones ni de su madre ni de su mujer. Ana lo había intentado, era mucho más de lo que nadie le podía pedir, así que se resignó a la ruptura: "Ya está, esto no tiene arreglo, así que te pido el divorcio, están de testigos tu madre y mis hijos", gritó para que le oyese a través de la puerta. Unos segundos después, cuando Ana bajaba por las escaleras, O Chamaco abrió por fin. Le metió un tiro a bocajarro por la espalda.

El ministerio público no tiene duda de que esto es un asesinato, con el agravante de parentesco, por el que pide 25 años de prisión. Solicita además otros dos años por el delito de amenazas y uno más por las heridas que sufrió el hijo de la víctima. Reclama las penas máximas porque "el acusado tenía sus facultades para comprender sus actos y la voluntad para decidirse a ejecutarlos intactas en el momento de los hechos".

ENAJENACIÓN

Es ahí donde reside la clave de este juicio, en las facultades intelectivas y volitivas del acusado, la pregunta fundamental que tendrá que responder el jurado. Paloma Becerra, la abogada defensora de O Chamaco, tratará de convencerlos de que el hombre estaba en tal estado de enajenación que ni sabía que estaba haciendo mal ni fue capaz de controlar sus actos.

En principio, la defensa niega la existencia del delito de amenazas y califica el crimen de Ana como homicidio en lugar de asesinato. Considera que O Chamaco debe ser absuelto porque esa enajenación funciona como una eximente completa, ya que le impedía ser responsable de sus actos. No obstante, y para el caso de que esa enajenación no sea vista como un eximente completa o incompleta por parte del jurado, entiende que se ha de aplicar al acusado otras atenuantes: que actuó en un momento de arrebato, que se entregó y confesó voluntariamente y que colaboró en la investigación

OBJETO DE VEREDICTO

Del mismo modo que la aplicación de agravantes determina que las penas se apliquen en sus grados máximos, el reconocimiento de atenuantes puede rebajar varios grados la condena. Por ello, si al final el jurado calificase los hechos como homicidio en lugar de asesinato y aceptase aplicar las atenuantes, podría suceder que la condena se viera rebajada hasta los dos años y medio. Hay que recordar que O Chamaco lleva en prisión desde que sucedieron los hechos, hace más de tres años.

En estas circunstancias, resulta todavía más fundamental el objeto de veredicto, el cuestionario detallado que el magistrado encargado de dirigir el juicio y ayudar al jurado redacta una vez finalizada la vista. De la claridad y minuciosidad de esas preguntas, que son las que los miembros del jurado deben responder, dependerá que para estos ciudadanos sea más fácil o más complicado tomar una decisión sobre el resto de la vida de O Chamaco. Sobre la vida de Ana ya decidió él, sin dudarlo.

El jurado fijará la pena de O Chamaco, que ya llega a juicio condenado
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