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El jurado cree que O Chamaco quería matar a su mujer y rechaza una rebaja de pena

José Manuel Carballo, ‘O Chamaco’, abandona la Audiencia tras ser declarado culpable de asesinato. SENANDE
José Manuel Carballo, ‘O Chamaco’, abandona la Audiencia tras ser declarado culpable de asesinato. SENANDE
El tribunal popular, que lo declaró culpable de asesinato, se opuso por unanimidad a una posible remisión de condena, suspensión o indulto. Tras el veredicto, las acusaciones mantuvieron su petición de 28 años de cárcel y la defensa pidió 21

El jurado popular lo tuvo claro y —tras dos días de juicio y alrededor de tres horas de deliberación— emitió su veredicto y declaró a José Manuel Carballo Neira, alias O Chamaco, culpable de asesinato por unanimidad. Ni fue un accidente ni actuó preso de un arrebato, sino que "tenía la intención" de acabar con la vida de su esposa, Ana Gómez, y le disparó por la espalda con una escopeta de caza, de la que salió una bala certera que le destrozó literalmente el corazón.

El tribunal popular no apreció ni una sola de las atenuantes que planteaba la defensa —dilaciones indebidas y confesión— y sí estimó sin embargo las agravantes de parentesco y discriminación de género. "La actitud de José Manuel", apuntaron, "obedecía a su actuación controladora y posesiva sobre su mujer, respecto de quien actuaba con dominación y desprecio, queriendo tener él siempre la última palabra, siendo así que no aceptó la ruptura por parte de Ana". Es decir, la mató porque quería matarla, llevando al extremo su actitud machista, y lo hizo "de forma sorpresiva y sin posibilidad de defensa" por parte de la víctima, "aprovechando que se encontraba totalmente de espaldas".

El jurado popular llegó así a la conclusión de que O Chamaco no se volvió loco porque su mujer le llamara niñato, sino que planeó su muerte ante la evidencia de que le iba a pedir el divorcio. De hecho, ya unos días antes del crimen, el acusado había encañonado a su esposa con misma escopeta al mismo tiempo que le decía: "Te voy a dejar seca", un episodio que el jurado popular también consideró probado por unanimidad, descartando además que el agresor actuara ese día bajo los efectos del alcohol.

Los miembros del jurado lo declararon culpable de asesinato y amenazas por unanimidad y de lesiones al hijo menor, por mayoría

O Chamaco no convenció con su versión de que pretendía suicidarse y acabó disparando a su mujer por accidente. Y tampoco le sirvió su imagen de joven retraído y parco en palabras —fruto supuestamente de una infancia difícil— para justificar un crimen tan atroz, ya que no dudó en disparar a Ana en presencia de sus dos hijos, menores de edad. No le tembló el pulso al apretar el gatillo y no bajó el arma a pesar de que el hijo menor de la víctima también se encontraba en la línea de tiro. La bala rebotó dentro del cuerpo de su progenitora y le alcanzó en una mano y en el muslo izquierdo.

Por estos hechos, el jurado popular declaró por unanimidad a O Chamaco culpable del delito de asesinato, y no de homicidio imprudente o bajo estado de enajenación mental, tal y como pretendía su defensa. También lo consideró autor de un delito de amenazas, por encañonar a la víctima unos días antes de matarla, y de otro de lesiones, por las heridas que le provocó al menor. En este último caso, el tribunal popular lo declaró culpable por mayoría, con siete votos a favor y dos en contra.

BENEFICIOS

En el objeto del veredicto, el jurado popular también tuvo que manifestar su opinión sobre la posibilidad de que se le concediera al acusado algún tipo de beneficio penitenciario. Y la respuesta también fue contundente.

El tribunal popular rechazó por unanimidad que, de ser posible, se le aplique al acusado cualquier remisión condicional de la condena o la suspensión de la ejecución de la pena privativa de libertad. Los miembros del jurado también se opusieron en bloque a la posibilidad de que se le conceda un indulto general o parcial. La intención del jurado popular coincide así con lo manifestado en más de una ocasión por los allegados de la víctima y por una gran parte de la sociedad en general, que piden "tolerancia cero" contra el maltrato y que los condenados por este tipo de delitos cumplan su pena "íntegra".

Los allegados de la víctima piden el cumplimiento de las penas íntegras para lograr que haya "tolerancia cero" con el maltrato

En el caso de O Chamaco, le corresponde ahora a la Audiencia Provincial de Lugo fijar la pena exacta a la que será condenado. Tanto el fiscal como la acusación particular solicitan un total de 28 años de cárcel: 25 por asesinato, dos por amenazas y uno de lesiones, mientras que la defensa —que este viernes se vio obligada a modificar sus conclusiones tras escuchar el veredicto— pidió un máximo de 21 años: veinte por asesinato y seis meses por cada uno de los otros dos delitos.

De la condena que le impongan, se le descontará el tiempo que lleva cumplido en prisión provisional desde su arresto, en febrero de 2016, el mismo día que puso fin a la vida de Ana Gómez y, tal y como expuso la fiscal, "marcó un antes y un después en la vida de sus hijos y en la de su familia".

El acusado, frío e impasible al oír el veredicto
La expresión de su rostro no varió durante todo el juicio y tampoco lo hizo ayer mientras el jurado leía el veredicto que lo declaraba culpable de asesinato. Los peritos definieron a O Chamaco como una persona "fría" y así se mostró durante la vista, en la que no realizó ningún gesto que pudiera denotar pena o dolor. indemnización La defensa dijo que el acusado tenía intención de indemnizar a los familiares de la fallecida.

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