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Iniciada la retirada del amianto en el Xeral, que durará nueve semanas

Operarios entrando en la cabina de acceso a una de las áreas del Xeral para retirar el amianto. EP
Operarios entrando en la cabina de acceso a una de las áreas del Xeral para retirar el amianto. EP

Los obreros van provistos de mascarillas y equipos de respiración autónoma para desprender este material tóxico

Una de las fases más laboriosas en las obras de demolición del antiguo hospital Xeral es la retirada del amianto, un material de construcción tóxico que está distribuido por varias plantas. Estos días se iniciaron los trabajos, que está previsto que duren unas nueve semanas, hasta finales de mayo.

Este es el paso previo a que grúas de unos 30 o 40 metros de brazo con cizallas gigantes y robots teledirigidos lleven a cabo el derribo final de este inmueble de ocho plantas del barrio de A Residencia, que lleva fuera de servicio desde hace ocho años.

La presencia de amianto, que entraña un riesgo para la salud si se parte porque sus fibras son cancerígenas, fue uno de los motivos por el que los técnicos descartaron utilizar voladuras controladas para derribar el hospital Xeral y optaron por realizar una demolición mecánica.

El fibrocemento se concentra en el sótano, semisótano, primera y sexta plantas y cubierta. Estas zonas fueron previamente encapsuladas. Se envolvió todo con plástico, incluidos los pilares y el suelo.

No se tiraron los tabiques interiores, ni se desmontaron las ventanas, como ya se hizo en otras plantas del Xeral, para que contribuyan al confinamiento de estas estancias.

Es el paso previo para que las grúas derriben el viejo hospital, construido hace más de cuatro décadas

Los operarios acceden a esos espacios por unos túneles de descontaminación. Van provistos de buzos, mascarillas, guantes y equipos de respiración autónoma. "Tipo Nasa", como afirma un técnico que guía la visita a las obras de derribo del viejo hospital.

TÚNELES DESCONTAMINANTES. Solo pueden trabajar en estas zonas cuatro horas al día, con descansos de 30 minutos, en los que tienen que abandonar la estancia. Cada vez que salen se lavan primero completamente vestidos y después desnudos en las duchas acondicionadas en los túneles de descontaminación. En cada turno hay entre cuatro y ocho obreros.

En estas áreas se trabaja con equipos de depresión para conseguir una atmósfera negativa con el fin de que "no pueda salir nada de la estancia", según explica un técnico. Si una de estas máquinas deja de funcionar de forma imprevista, se activa otra de emergencia, detallan los técnicos.

Los operarios solo pueden trabajar cuatro horas al día en la retirada del fibrocemento

Cuando ya se ha desprendido todo el amianto esté es introducido en sacos big bag, de un metro de largo, que se sellan y son traslados por un gestor de residuos para ser depositado en espacios autorizados. Además, se aspira toda la estancia y se realizan mediciones ambientales para comprobar que queda dentro de los límites establecidos.

En las plantas de hospitalización del viejo Xeral, de la segunda a la quinta, solo hay algunas planchas de amianto, por lo que no es preciso tomar tantas medidas de seguridad.

La retirada de amianto, que es "un trabajo farragoso y complicado", según asegura uno de los técnicos que lo supervisa, requiere de un plan específico que debe recibir el visto bueno del Instituto Galego de Seguridade e Saúde Laboral (Issga) y de la Inspección de Trabajo.

Este proceso lo está llevando a cabo una firma subcontratada por Tragsa, el grupo empresarial público que está llevando a cabo la demolición del Xeral, que tiene un presupuesto de 3,2 millones de euros.

La recogida selectiva de cada tipo de material reportará unos ingresos de 500.000 euros al Sergas, que reinvertirá en otras infraestructuras

Cuando se retire todo el amianto, se tirarán los tabiques interiores y se desmontarán las ventanas para ya proceder al derribo final, que puede llevar un mes. Después quedaría acondicionar la parcela, a la que se dedicaría otro mes, para que se pueda construir en ella la residencia para personas mayores prevista, con 120 plazas.

Un ejemplo tras Vigo
Trabajos de retirada de amianto en el Xeral. EP
El hospital Xeral es un edificio de ocho plantas que tiene un volumen de 80.000 metros cúbicos y una superficie construida de más de 24.000 metros cuadrados. Su demolición es la primera de esta envergadura que se acomete en la provincia de Lugo y la segunda en Galicia, tras el hospital de Vigo. Precisamente a raíz de que se localizase amianto en este, se realizaron catas en el de la capital lucense para confirmar el uso de este material tóxico.

Esa novedad ha generado el interés de profesores y alumnos de la Escuela de Arquitectura Técnica de la Universidade da Coruña, que visitaron las obras el pasado viernes.

 

Medio centenar de operarios está trabajando en la demolición
Un operario trabajando en la retirada de amianto del Xeral. EP
Las obras de demolición del Xeral registran en estos momentos el pico más alto de personal, medio centenar de trabajadores, entre los operarios de Tragsa y los de empresa especializada en retirar amianto. 

El derribo del hospital se está realizando de forma selectiva. Se separa para su gestión, transporte y almacenamiento cada uno de los 15 tipos diferentes de materiales que se utilizaron en su construcción en los años 70 (madera, plomo, latón, cobre, acero...). 

Una de las zonas que dio más guerra fue la de consultas externas porque las paredes están revestidas por "tres o cuatro" materiales, según cuenta uno de los técnicos de Tragsa que supervisa la demolición. 

Este profesional asegura que si se hubiese optado por tirar el edificio en bloque "costaría más la gestión de los residuos, que si se hace selectivamente". Añade que además "es más eficiente y vuelve dinero a la caja de todos porque se recupera entre el 70 y el 80% del material". 

La venta de los cientos de toneladas de metal que se pueden reciclar reportará al Sergas unos ingresos de medio millón de euros, que reinvertirá en otras infraestructuras. Cuando se iniciaron las obras, en diciembre pasado, se calculaba que se obtendrían unos 300.000. 

"Todo se puede reciclar, pero no tenemos tecnología para reciclar", afirma este técnico, que puso el ejemplo contradictorio del aislante, que en España "va directamente al vertedero", mientras que el principal distribuidor lo recicla en Alemia y Francia. Destaca además "los graves problemas de gestión" para la madera retirada porque casi toda tiene acabados (formica, adherentes...). 

Todo el material que se extrae se cuantifica y se pesa en una báscula para contenedores con el fin de que cuando concluya la obra se sepa cuántas toneladas se retiraron de cada uno. 

También se realizaron pruebas de carga de hasta 16.000 kilos para comprobar el aguante de la estructura metálica del hospital, que, según los técnicos, "vibra mucho", de hecho fue uno de los edificios de Lugo en el que se notó más el terremoto de mayo de 1997, de 5,1 grados en la escala Richter.

 

Iniciada la retirada del amianto en el Xeral, que durará nueve semanas
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