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La incertidumbre de las comuniones

Una comunión en una parroquia.EP
Una comunión en una parroquia.EP
Los obispos aconsejan que se retrasen a otoño estas celebraciones, ante el riesgo de la concentración de personas en los actos ► Hay restaurantes que ya registran cambios de fechas para las fiestas y las tiendas de trajes se preparan para ofrecer cambios de tallas

La mayoría de las primeras comuniones se celebran durante el mes de mayo. No importa si son particulares o se hacen en grandes grupos, casi todas se celebran en este mes. Según datos de la Conferencia Episcopal (CEE) en España se celebran cada año alrededor de 245.000 comuniones, una cifra que en 2020 se verá drásticamente reducida a causa de la pandemia del coronavirus. De hecho, los obispos ya han acordaron suspender esos actos mientras dure el estado de alarma y aconsejan retrasar a otoño la celebración de este tipo de eventos por el riesgo que entrañan las aglomeraciones y por su cercanía temporal con el actual estado de alarma decretado por el Gobierno.

Los obispos gallegos se sumaron a la decisión del resto de diócesis españolas y decretaron también la cancelación de las catequesis y cursos de preparación de cara a la primera comunión, que precisamente estaban muy concurridos antes de que estallase la crisis por coronavirus. No obstante, en estos momentos no hay una imposición en firme para que se celebren en otoño. Marcos Torres, director de comunicación del Obispado, dice que "al existir una relación tan familiar en nuestras comunidades parroquiales entre el párroco y sus habitantes, no es tan necesario sacar una normativa a estas alturas, ni tan urgente como en otros lugares de España donde la celebración de las comuniones se concentra sobre todo en el mes de mayo. Los párrocos lo irán viendo con la gente e irán tomando decisiones, precisamente por esa relación de familiaridad que existe entre ellos y porque en Galicia estos eventos se celebran desde mayo y también durante el verano".

Pero una comunión no es solo una celebración religiosa. Un evento de este tipo, que reúne a decenas de personas, involucra a todo tipo de negocios, entre otros hosteleros y textiles. Es el caso de Dámaso Expósito, gerente del restaurante Los Robles, que considera "necesario y obligatorio" el aplazamiento de estos eventos. "No sé cómo van a responder la mayoría de las reservas, muchas se están trasladando a septiembre y octubre y otras se están cambiando al año que viene por estas mismas fechas", apunta.

Expósito cifra en "60 ó 70" las cancelaciones de eventos —comuniones, bodas o bautizos— durante los próximos meses en su restaurante. "Hemos hablado con padres de algunas comuniones de julio y de momento siguen pendientes". Lo que sí tiene claro el gerente de Los Robles es que las celebraciones, cuando puedan realizarse, "reunirán mucha menos gente que hasta ahora. Todo irá muy poco a poco" cuando empiece a recuperarse la normalidad, apuesta el hostelero.

En el Manuel Manuel, otro de los negocios que suelen albergar banquetes de este tipo, aseguran que nadie ha contactado todavía con ellos para cancelar ninguna de las "cinco o seis" comuniones fijadas para el mes de mayo. "De momento no tengo noticias, aunque sí espero que alguna se cancele por temas sanitarios y el miedo de la gente", indica su gerente, Manuel Expósito, que sí confirma que se han cancelado otro tipo de actos, como cenas de amigos o pequeños banquetes.

TRAJES. Una de las mayores preocupaciones de las familias en el caso de que se aplace una celebración de este estilo es el ajuste de la talla de los trajes de primera comunión. Retrasar la cita unos meses podría bastar, pero si muchas se celebran durante el próximo año, las devoluciones de estos trajes por cambio de tallaje serán masivas.

En este aspecto, la copropietaria de la tienda Confecciones Julio, Julia de la Fuente, explica que han hablado con sus proveedores para que, en caso de que sus clientes devuelvan los trajes de este año y necesiten nuevas medidas para los del año que viene, no exista ningún problema debido a la gravedad de una situación que afecta a todos los sectores.

"No nos han puesto ninguna traba en este sentido. La gente está muy concienciada", asegura Julia de la Fuente. La empresaria textil explica, eso sí, que ninguna familia le ha llamado, de momento, para cuestiones relacionadas con un posible aplazamiento de comuniones. "Suelen empezar a finales de mayo, yo creo que están esperando a ver lo que pasa. Es verdad que en Galicia se celebran incluso hasta en septiembre. Es muy diferente a otras zonas".

FAMILIA. Teresa López y Ana Ferreiro son dos de las madres lucenses que llevan meses preparándolo todo para este evento especial. La primera comunión de Julio, el hijo de Teresa, se iba a celebrar el 17 de mayo junto a la de otros tres amigos. La de Manuel, hijo de Ana, estaba fijada para una semana después, y también iba a coincidir con otras tres familias amigas.

"Estamos esperando, pero es cierto que al ser en mayo existe riesgo", apunta López. "Si el cura lo aplaza, a ver qué día encontramos para coincidir las cuatro familias. Y después está todo el tema del restaurante y del traje. ¿Y si la talla ya no le vale?", lamenta esta lucense.

Ferreiro, por su parte, reconoce que ha hablado con las otras tres familias que también habían fijado el 10 de mayo para celebrar la comunión. "Nuestra idea es aplazarla hasta finales de agosto o septiembre. Por mucho que levanten el estado de alarma, es impensable organizar un evento así tan poco tiempo después", dice esta madre previendo que la normalidad tarde en recuperarse tras el parón.

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