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Un histórico de la hostelería, el bar Anda, cerrará sus puertas en el mes de octubre

José Luis Puga y Mari Carmen Veiga, en su negocio. AIDA SOENGAS
José Luis Puga y Mari Carmen Veiga, en su negocio. AIDA SOENGAS

Se jubilan sus dueños, tras 33 años al frente del negocio, que pasará a manos de otros dos conocidos hosteleros

LUGO. Tras 33 años al frente del negocio, José Luis Puga y Mari Carmen Veiga dejan, con motivo de su jubilación, uno de los establecimientos de hostelería de referencia del centro de la capital lucense, el bar restaurante Anda.

Este local histórico cerrará a mediados de octubre, después de las patronales de San Froilán. Pero bajará la verja temporalmente. Los dueños del Bulló Xantar, que se encuentra a pocos metros de distancia, también en la Rúa da Cruz, tomarán su relevo. Los nuevos responsables reformarán el establecimiento y mantendrán su nombre, Anda.

Aseguran que sienten «mucha pena» por dejar el negocio, que dicen que es «muy familiar», por su «buena y fiel clientela». Y lo hacen en un momento en que consideran que está «en alza» la Rúa dos Viños, con un mes de agosto que fue, a su juicio, «excelente».

Pero reconocen que a su edad se les hace cuesta arriba trabajar «de 10 a 14 horas diarias los siete días de la semana» y lo laborioso que les resulta hacerse con los servicios de «profesionales de calidad» para la cocina.

Este matrimonio precisa que el bar restaurante Anda queda en «muy buenas manos». Le llovieron las ofertas por el traspaso. Tuvieron que decidir entre seis.

José Luis Puga, jefe de comedor, y Mari Carmen Veiga, cocinera, desembarcaron en el Anda en 1985. Él ya contaba con experiencia en el sector. Durante dos décadas había trabajado en otro histórico, el Verruga. Ella en cambio, que estudió peritaje mercantil, se estrenaba entre los fogones.

Fue con su llegada cuando el Anda, que entonces «vendía un barril diario de 60 litros de ribeiro blanco», según recuerda José Luis Puga, incorporó la restauración a su oferta.

Las tapas y la comida tradicional son su fuerte. Lo que más demandan sus clientes son «el codillo con grelos, el caldo o la merluza», entre otros platos, dice Puga, que a las puertas de su despedida desea suerte a sus compañeros de profesión y les recomienda que «cobren para ganar dinero» porque asegura que cada tapa y pincho les cuesta de media, conjuntamente, «entre 40 y 50 céntimos de euro».

Un histórico de la hostelería, el bar Anda, cerrará sus puertas en...
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