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HISTORIAS DE LUGO

El Lugo que despidió 1918

Dos parejas de lucenses paseando por el adarve de la muralla en 1918. AEP
Dos parejas de lucenses paseando por el adarve de la muralla en 1918. AEP

Lugo despedía 1918 como el año de la lucha contra el hambre a causa del desabastecimiento de alimentos, exportados en su mayoría a los países participantes en la Gran Guerra. Pero también fue un año en el que cambió la configuración de la ciudad

El Lugo que decía adiós a 1918 daba la bienvenida a 1919 con la misma esperanza que sentía el resto de Europa ante la próxima firma de la paz de la Primera Guerra Mundial, terminada solo un mes antes. Germán Barreiro, cronista de El Progreso, dejaba huella en un artículo suyo de este sentir afirmando que en 1919 "será firmada la paz de las naciones, el más fausto acontecimiento de los tiempos".

ACAPARADORES. Pero ese sentimiento de concordia traía, sobre todo, a Lugo la tranquilidad de que no habría ya más desabastecimiento de alimentos, como el sufrido ese año que terminaba a consecuencia de los acaparadores de productos, que los compraban bien pagados para venderlos a precios más altos a los países participantes en la Primera Guerra MundiaL a costa de dejar a la población sin huevos, patatas, aceite o café.

Esta situación se agravaba todavía más porque lo poco que quedaba en los mercados de Lugo subía de precio de forma considerable, haciéndose muchos productos inalcanzables a la mayoría de los bolsillos.

Todo esto desembocó en episodios violentos en la calle, manifestaciones, huelgas y asaltos a comercios, que se repitieron a lo largo del año.

GRIPE. Hace un siglo, los lucenses sufrieron la llamada gripe española o soldado de Nápoles (en referencia al título de una pieza de zarzuela italiana, muy pegadiza), que se cobró muchas vidas en toda Europa. Entre octubre y diciembre, no había día que no sonasen a difunto las campanas de las iglesias del centro de Lugo, pero también la gripe dejaba muertos en el resto de la provincia.

Se retrasó el inicio de las clases, cerradas para evitar la propagación. Otra de las medidas preventivas —basada en impedir la aglomeración de gente— consistió en cerrar el cementerio de San Froilán por el día de Todos los Santos.

Hace un siglo, los lucenses sufrieron la llamada gripe española o soldado de Nápoles

La vida cotidiana transcurría en Lugo sin paseos por el Cantón y sin funciones teatrales ni ‘soirées’ en sociedades recreativas a fin de evitar todo tipo de reuniones de gente.

Paralelamente, la Junta Provincial de Sanidad ponía en marcha medidas preventivas para evitar la propagación de la enfermedad como, por ejemplo, impedir reuniones y aglomeraciones de gente, hacer frecuente limpieza de las calles y clausurar almacenes de "trapos". El Gobierno también publicó una Real Orden para que desinfectasen los trenes.

REFORMAS. El año 1918 también se cerró con importantes reformas llevadas a cabo por el alcalde, Ángel López Pérez, que cambiaron el aspecto de la ciudad. Por ejemplo, se derribó el Arco de Palacio, que comunicaba el palacio del obispo con la torre del reloj de la catedral, para dar paso a una Praza de Santa María más despejada.

Se hicieron los jardines de San Fernando, enfrente del cuartel, que darían lugar, en los años siguientes, a la Praza do Ferrol.

También se pavimentaron la Rúa Bo Xesús, parte de la Ronda da Muralla y los soportales de la Praza Maior

Este año se adquirieron los terrenos para el grupo escolar Quiroga Ballesteros y también para el hospital de Santa María, solar que costó unas 45.500 pesetas y que estaba en la zona conocida como Murallas del Rey.

Otro proyecto urbanístico importante fue la demolición de las troneras de la antigua Puerta de la Estación, que pasó a llamarse Puerta de Castelar.

También se pavimentaron la Rúa Bo Xesús, parte de la Ronda da Muralla y los soportales de la Praza Maior, se terminaron las obras en San Marcos y se completaron en el Campo da Feira (actual Praza da Constitución). Además, se mejoró el alumbrado público y se pusieron adoquines en la avenida de Moret, la actual Rúa Castelao.

Gramófonos y retratos el platino
Los comercios de hace un siglo ofrecían "géneros coloniales", "quincalla" y "objetos de fantasía" pero también se podían comprar en Lugo gramófonos, vendidos por Rogelio Nomdedeu, en Santo Domingo, o retratos al platino que hacía Carballés,un fotógrafo de San Pedro.

Chocolates
Los chocolates elaborados a brazo causaban furor en la época. Los hacía Bernardo Madarro, en Doutor Castro, y también los vendía el almacén de Pedro Rodríguez, en Santo Domingo.

El Lugo que despidió 1918
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