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Héctor Castiñeira y el humor como terapia y medio de supervivencia

Héctor Castiñeira. PEPE TEJERO (AEP)
Héctor Castiñeira. PEPE TEJERO (AEP)

La nueva entrega de Enfermera saturada encarna a los profesionales inscritos en las bolsas de empleo que son llamados para sustituciones de verano

El humor ha sido la clave del fenómeno social conocido como Enfermera saturada, creado hace cinco años por Héctor Castiñeira —enfermero en Lugo— para superar la dureza de la profesión y que ahora emplea como arma de reivindicación profesional y de pedagogía sanitaria.

Todo comenzó en la red social Twitter y luego con un blog, en ambos casos con decenas de miles de seguidores que propiciaron el salto editorial mediante una serie de libros protagonizados por Saturnina Gallardo, la Enfermera saturada de esta serie que ahora cumple su cuarta entrega con Suero de una noche de verano (Plaza & Janés).

"Empezó como una terapia para mí mismo porque los enfermeros tenemos que convivir en un hospital con lo mejor y lo peor de la vida, también la muerte, y eso te afecta y te lo llevas a casa. Por eso es imprescindible el humor para poder sobrevivir", ha explicado Castiñeira (Lugo, 1982) en una entrevista con la Agencia Efe.

Saturnina Gallardo, su alter ego en la letra impresa, ha contado a los españoles sus venturas y desdichas personales y profesionales en La vida es suero (2014), El tiempo entre suturas (2015) y Las uvis de la ira (2016), a los que ahora se une Suero de una noche de verano (2017), que este miércoles presentó en Valladolid.

"El humor no te lo enseñan en la universidad y también es necesario llevarlo a las habitaciones de un hospital"


"El humor no te lo enseñan en la universidad y también es necesario llevarlo a las habitaciones de un hospital porque influye en la recuperación de los pacientes: se curan antes y más rápido", ha comprobado este profesional que cada semana traslada su experiencia a través del programa radiofónico Las tardes del Ciudadano García (Radio Nacional de España).

En esta nueva entrega, la Enfermera saturada encarna a los profesionales inscritos en las bolsas de empleo que son llamados para sustituciones de verano en hospitales y centros de salud, con el fin de dejar de manifiesto la eventualidad, inestabilidad y precariedad laboral que afecta al gremio "con contratos por semanas y días".

"La sensación que tengo y que me transmiten mis compañeros es que los enfermeros están muy bien considerados dentro de la sociedad, pero no tanto en el nivel de la gestión de la salud" dentro de las administraciones autonómicas, en su caso el Sergas, una profesión "mal remunerada", ha resumido.

En España, por regla general, "no se cubren los ratios como sí se hace en Europa", ha lamentado con los datos de un reciente informe de la OCDE en que la cifra de enfermeros por cada mil habitantes es de ocho en el ámbito europeo frente a los cinco del español, por lo que "aún queda mucho por hacer" en este sentido, ha indicado.

El enfermero pasa a pie de cama veinticuatro horas junto a los enfermos, donde a veces son "el blanco de la ira y de las frustraciones, pero por regla general los pacientes son muy agradecidos y siempre tienen una palabra y un gesto amable cuando se van del hospital", ha apostillado. 

Héctor Castiñeira y el humor como terapia y medio de supervivencia
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