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Gracia, palmas y mucha fusión

La Shica, en plena actuación en la Praza de Santa María. XESÚS PONTE
La Shica, en plena actuación en la Praza de Santa María. XESÚS PONTE
La Shica&Gutman trajeron a Lugo su espectáculo, que aúna música electrónica, copla y pop

Pop, copla, música electrónica y mismo flamenco, hip-hop y rap. Todo eso es La Shica o, en su carné de identidad, Elsa Rovayo. La cantante ceutí -con formación en danza española y ballet clásico- llegó este martes al San Froilán para mostrar su arte, en el que la fusión es la protagonista del escenario. De ahí que la llamen "La Coplera 2.0" o "La Coplera del Siglo XXI".

La Shica llegó acompañada de su pareja, el músico argentino Didi Gutman, que la acompaña en los teclados aportando el punto electrónico y efectista al poderío de la voz de la cantante ceutí, quien se presentó ante un escaso público con braceos, floreos y movimientos de torso que recuerdan sus estudios de danza española.

Elsa Rovayo saludó a los presentes haciendo referencia a la noche fresca y a que se había tenido que cambiar de medias para hacer frente a la temperatura lucense, más baja habitualmente que la de su tierra. Acto seguido, comunicó al público su embarazo -que ya se hace notar- afirmando que su vientre abultado no era consecuencia de "la paella y la cerveza del verano" sino que llevaba ahí dentro una niña, la segunda hija de ella y de Gutman. "Somos los Pimpinela electrónicos aunque nosotros ni somos hermanos, ni cantamos sobre peleas de novios", bromeó La Shica.

Hace quince años, decidió raparse la cabeza, cerrar sus compromisos en los tablaos y hacerse llamar La Shica

La cantante acostumbra a interactuar con el público y, en este caso, no fue menos. Ya en la segunda canción, Ganas de bailar, pidió que los espectadores la acompañasen con palmas y, para facilitar la labor, comentó un truco desde el escenario: "Es como si dijeseis: Juan, ¿cómo estás?" y el público, obediente, aprendió rápidamente el ritmo.

Elsa Rovayo llegó a la fusión a través del flamenco. Hace quince años, decidió raparse la cabeza, cerrar sus compromisos en los tablaos y hacerse llamar La Shica, como le decía su novio refiriéndose a sus 1,58 metros de estatura. A partir de ahí, llegaron sus tres discos: 'Trabajito de chinos', en 2008; 'Supercop', en 2010, y 'Esa', en 2014. La mezcla de estilos que lleva al escenario La Shica dio sus frutos, hace ya ocho años, con dos Premios de la Música como artista y autora revelación.

Gracia, palmas y mucha fusión
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