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Beli Sánchez: "Grabamos muchas conversaciones que saldrán a la luz si alegan que no hay pruebas"

Beli Sánchez. ANA SOMOZA
Beli Sánchez. ANA SOMOZA

CRIMEN DEL CASH RECORD ► El 30 de abril de 1994 mataron a tiros a Elena López y Esteban Caballero. La investigación no condujo a nada y el casó se archivó. Habla Beli Sánchez, cuñada del joven asesinado

Tras el suceso que cambió sus vidas, la familia de Esteban Caballero delegó su voz en la de Beli Sánchez, cuñada del joven asesinado. Aunque su papel en la lucha por resolver el caso pueda parecer secundario, resultó muy intenso. Trabajó duró organizando concentraciones y homenajes, recorrió juzgados y despachos al lado de Isabel López y fue su sombra durante las huelgas de hambre. Casi medio siglo después del crimen, esta mujer habla con rabia de las administraciones y con orgullo de la ciudadanía.

"Nunca olvidaré el apoyo de la gente. Durante las huelgas de hambre de Isabel nos traían de todo: agua, revistas... Personas de Lugo que no nos conocían de nada se volcaban con nosotros. Todavía hoy", explica, "vamos a los sitios y nos dicen que siguen el caso por la prensa. Se acercan para darnos ánimo y nos dicen que sigamos luchando y que tengamos fuerza y esperanza".

"En los despachos siempre nos trataron muy bien, pero al salir por la puerta se olvidaban por completo de nosotras"

El agradecimiento de Beli Sánchez a los lucenses de a pie no se traslada a las administraciones. "Ni las fuerzas de seguridad ni la Justicia nos han apoyado de verdad. Parece que a nadie le interesa que el caso siga adelante, ya que todo son trabas. Fuimos a muchos despachos y todo el mundo nos trata muy bien, pero en cuanto salimos por la puerta se olvidan completamente de nosotros".

La cuñada de Esteban Caballero tiene claro que las administraciones quieren cerrar el caso. "Una vez, hablando del investigado por el crimen, un fiscal nos dijo: Aunque hubiera sido él, ahora ya llevaba una vida normal. Ese momento nos marcó mucho y nunca lo podremos olvidar. Todavía tengo en la cabeza la imagen del fiscal revolviendo su café y diciéndonos eso. ¿Cómo pudo insinuar que una persona investigada por un crimen merece tener una vida normal cuando hay dos personas que no pudieron vivir? Nosotras nos levantamos y le dijimos: si quiere cerrar el caso ciérrelo, pero vamos a seguir luchando".

"Los padres de Esteban murieron de angustia sin ver el caso resuelto. Por ellos deseo poder mirar al asesino a los ojos algún día"

Cuando habla de las trabas con las que toparon durante más de dos décadas, la voz de esta mujer se torna firme. "Tras el crimen apenas se hizo nada. Además, una parte de la información que había se perdió, o cambió de sitio, o hicieron que se perdiera. Nosotras no tenemos la seguridad al 100%, pero nadie nos quita de la cabeza que, por algún motivo que desconocemos, hicieron que se extraviara. Esta claro que encubren a la persona que cometió el crimen. No sabemos los motivos, pero la encubren", apunta.

Para Beli Sánchez, un dato muy llamativo que corroboraría sus sospechas es que el arma que utilizaron era presuntamente la que usaba la Guardia Civil en aquel momento (una ‘Star BM’ 9 milimetros parabellum). "El arma nunca apareció y supongo que nunca aparecerá, pero tampoco se investigó nada al respecto. ¿Quién perdió ese arma? ¿a qué agente le faltó?, ¿fue una pérdida o un robo? Nada de eso se investigó", lamenta.

En su particular carrera de obstáculos, la cuñada de Esteban Caballero recuerda un momento especialmente duro. "Hace 9 o 10 años nos dijeron que cerraban el sumario, que le daban carpetazo definitivamente. Fue un momento terrible porque habíamos conseguido que vinieran investigadores de Madrid, nos habíamos reunido con la inspectora y teníamos muchas esperanzas. Los agentes hicieron su trabajo y al terminar se fueron. Supongo que hallaron algo y poco después nos dijeron que volvían a Lugo para hacer un registró en la vivienda de una persona. Sin embargo, cuando estaban de camino recibieron una llamada diciéndoles que no vinieran porque no se autorizaba judicialmente el registro. Dieron la vuelta y nunca más se supo. Les dijeron que no siguieran investigando y a nosotros se nos cayó el mundo encima".

"Nunca quisieron investigar y se perdió información en el juzgado. Todos encubren al culpable y no sabemos el motivo"

Repite una y otra vez las palabras "encubrimiento" y "desinterés". Su discurso denota enojo, pero está lejos de la resignación. "La desgana por este caso es tal, que si alguien hubiera ido al juzgado a confesar que cometió el crimen le dirían: No, eso no puede ser, márchese, que usted no fue. Hasta ahora los jueces y fiscales no han querido saber", dice.

DATOS. Las familias, por el contrario, no han parado de recabar datos y atar cabos en la medida de sus posibilidades. "En todos estos años no hemos perdido detalle del caso. Hablamos con muchísima gente y tenemos mucha información. Sabemos que varios agentes iban en aquellos años al bar que tenía en Lugo el investigado, que le daban chivatazos antes de las redadas, que le pusieron una pistola en la mano a un hombre para que acompañara al autor del crimen. Sabemos que a este hombre se le permitía todo e imaginamos que lo taparon porque sabía muchas cosas o porque le tenían miedo".

Esta última palabra, sin embargo, no existe en el vocabulario de Beli Sánchez. "Muchas veces nos han preguntado: ¿Cómo os atrevéis a dar la cara, no tenéis miedo? Y yo me preguntó: ¿Miedo a qué? Nosotras", dice, "vamos con nuestra verdad por delante y seguiremos luchando hasta el final". Según apunta, en todos estos años jamás han recibido amenazas ni presiones directas para que cesaran en su empeño de reabrir una y otra vez el caso, aunque han tenido que escuchar muchas frases de desaliento. "No se atreven a coaccionarnos, aunque nos cansamos de escuchar cosas como: ¿Para qué seguís si no vais a conseguir nada?, estáis perdiendo el tiempo". Pero las familias jamás han tenida esa sensación. "Ahora recobramos la esperanza. Tenemos hasta el 4 de diciembre para que la Justicia decida si cierra el caso o continúa la investigación. Si nos dicen que se cierra porque ya no hay de donde tirar, demostraremos que no es así. En todos estos años hablamos con muchísima gente y tenemos grabaciones y vídeos de conversaciones con gente próxima al caso, y hay muchas cosas sin aclarar", dice.

"Cuando venían los agentes de Madrid a registrar una vivienda les mandaron dar la vuelta. Ahí se nos cayó el mundo"

Beli Sánchez habla del futuro con esperanza, pero también con recelo. "Nos dijeron muchísimas veces que el caso estaba a punto de resolverse, así que ya no queremos aventurar nada. A nosotras nos gustaría que hubiera un juicio y poder mirar al presunto autor a los ojos. Y si el caso llega a resolverse, sería tan grande la alegría que lo celebraríamos por todo lo alto con la gente que nos apoyó durante tantos años, que es mucha".

Hoy por hoy, la cuñada del reponedor asesinado no se plantea otra opción que ganar su guerra, por ella, y por todos los que han quedado en el camino. "Mis suegros murieron sin ver el caso resuelto. La madre de Esteban murió de angustia. Se metió en una depresión y ya nunca salió".

Tras todo este periplo, si el caso se cierra en diciembre, para las familias no será el final, sino el comienzo de una nueva batalla. "Le escribiremos al rey y a quien haga falta, pero mientras nosotras vivamos, el asesinato de Cash Record no va a caer en el olvido", zanja.

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