Rocha defiende el honor de Orozco y justifica que no siguiese como alcalde

El exedil de Lugonovo telefoneó al exregidor, al que considera "íntegro", para congratularse por la desimputación

Fernández Rocha, junto a Lara Méndez, en una imagen de 2015. ARCHIVO
photo_camera Fernández Rocha, junto a Lara Méndez, en una imagen de 2015. ARCHIVO

Desde su retiro en Benquerencia el que fuera portavoz de Lugonovo en el Concello de Lugo Santiago Fernández Rocha, recordaba ayer que nunca dudó de la honorabilidad de López Orozco, al que define como "una persona íntegra", pero se ratificó en la necesidad en aquel momento del "cambio" que forzó su formación política para que el socialista no fuera reelegido alcalde en 2015.

"Alégrome moitísimo de que fora arquivada a causa e sinto moito o via crucis que pasou estes anos porque sempre considerei a Orozco un home honorable; nunca tiven dúbidas da súa honorabilidade, o que oco-rre é que politicamente naquel momento parecíanos necesario un cambio", afirmó Fernández Rocha.

El exconcejal de Lugonovo, que dice que ahora ve la política desde el burladero "con ollos máis humanos", explicó que telefoneó al exalcalde para congratularse por el sobreseimiento del proceso de O Garañón.

"Chameino para compartir a alegría de que fora desimputado porque me parece xusto xa que o coñezo desde hai moitos anos", precisó.

Echando la mirada atrás, Fernández Rocha no se arrepiente de que Lugonovo forzara hace más de cinco años que López Orozco se echase a un lado para que el PSdeG-PSOE pudiese mantener la alcaldía de Lugo. "Desde o punto de vista político, non moral, pensabamos que era o que había que facer porque era necesaria unha rexeneración", dijo el que fuera edil.

Rocha insistió una y otra vez en que "nunca crin que Orozco puidera cometer actos delictivos porque coñézoo persoalmente e a súa traxectoria sempre foi impecable". Aseguró incluso que le dolió "que fora imputado".

El exedil de Lugonovo, que renunció al acta dos años después de su elección, está desde entonces —verano de 2017— desvinculado de la política. Ahora, jubilado también como profesor, se dedica sobre todo a leer y a escribir y, cuando la pandemia lo permite, a cuidar a su nieta de dos años y medio, a la que lleva dos meses sin poder ver.

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