Lo que nos salió de caro el euro: el gasto del hogar es un 460% más

El gasto familiar se cuadruplicó en Lugo desde la entrada del euro hace 22 años y los salarios, en cambio, solo crecieron un 30 por ciento ▶ Por lo demás, el precio de algunos productos y servicios básicos aumentó hasta un 1.000 por ciento respecto a lo que costaban en pesetas, antes de 2002
Subida de los precios en productos básicos desde 2021 a 2023. EP
photo_camera Subida de los precios en productos básicos desde 2001 a 2023. EP

Desde el último año de vida de la peseta, 2001, hasta hoy el índice de precios al consumo se ha disparado un 62,3% en Lugo, según el Instituto Nacional de Estadística (Ine). El gasto medio de las familias lucenses es ahora un 461,6% mayor que hace 22 años y, en cambio, los sueldos han subido solo un 30,5% en todo este tiempo. La entrada en vigor del euro, el 1 de enero de 2002, lo cambió todo. También la vara de medir.

Entre las ventajas indiscutibles de la moneda única se cuenta la facilidad con la que se pueden comparar los precios entre países, lo que impulsa la competencia entre empresas y beneficia a los consumidores contribuyendo a estabilizar los precios. También, la facilidad, ahorro y seguridad que supone para las empresas comprar y vender en la zona del euro y entablar relaciones comerciales con el resto del mundo.

En teoría el euro aportó mayor estabilidad y crecimiento económico, mercados financieros mejor integrados y una mayor influencia en la economía mundial. Pero en lo cotidiano, algunas comparaciones resultan hoy sangrantes.

Por ejemplo, el salario medio en la provincia de Lugo en 2001 equivalía a unos 15.919 euros (algo más de 2,6 millones de pesetas). Hoy está en el entorno de los 20.788 (3,34 millones de las antiguas pesetas). El crecimiento medio es tan solo del 1,38% anual, un 30,5% en total.

La pregunta es si al coste de la vida, en general, le ha ocurrido lo mismo. Y la respuesta es, claramente, que no. Comprar una barra de pan es hoy un 200% más caro; tomar un café, un 150%; beber una cerveza cuesta un 176% más que hace 23 años, y llevarse a casa un kilo de azúcar implica pagar un 292% por encima de lo que se pagaba en 2001.

31.568 euros de gasto medio por hogar

El propio Instituto Nacional de Estadística fija hoy el gasto medio por hogar en Lugo en el entorno de los 31.568 euros. Hace 23 años, con 5.621 euros una familia media hacía frente a sus gastos habituales en la vivienda, los consumos energéticos y la alimentación. Ahora es un 461 por ciento más caro

Es decir, que mientras los salarios crecían a un ritmo del 1,3% anual desde la entrada en vigor el euro, el coste familiar básico ha venido incrementándose alrededor de un 20% cada doce meses. Solo esta comparación convierte en alarmante la pérdida de poder adquisitivo de una familia media local.

El precio de algunos consumos básicos como la gasolina es hoy hasta un 1.000 por ciento superior al del último registrado en pesetas. El récord lo tiene el aceite, que se ha encarecido más de un 3.000%. Pero el cine es ahora un 500% más caro y productos como el azúcar, el café o el pan acumulan subidas entre el 150 y el 300%.

Además, según el Ine, el 32,45% del gasto medio por hogar se dedica a sufragar la vivienda, mientras que el 16% va a alimentación. Otro 12% se tiene que dedicar a transportes, casi el 10% a consumo en hostelería, y cerca del 5% a ocio y cultura. Los capítulos de vestido y calzado, salud y comunicaciones no llegan al 4%.

Inflación

Hasta el propio Banco Central Europeo ha terminado reconociendo que el lanzamiento del euro tuvo un efecto inflacionista inmediato ya que, al hacer la conversión, todas las empresas redondearon los precios al alza.

A cambio, la unión monetaria acabó con el riesgo del tipo de cambio. Y lo hizo hasta el punto de que en aquellos primeros años del euro las famosas primas de riesgo dejaron de existir.

Los mercados no distinguían entre los bonos españoles, los alemanes o los italianos. Entonces el conjunto de la Eurozona (Alemania, Austria, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Portugal) llegó a pensar en la nueva moneda única europea como un valor capaz de plantarle cara al dólar.

Pero en 2008, el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria puso a todas las economías del sur de Europa contra las cuerdas.

22 años

El euro cumplió en 2024 sus primeros 22 años de existencia. El 31 de diciembre de 1998, el Consejo de la Unión Europea fijó el tipo de cambio inamovible del euro con las once monedas nacionales de los países que habían cumplido con los criterios de convergencia fijados en el Tratado de Maastricht.

Si hoy hubiera que revalidar el ingreso en la moneda única la cosa sería muy diferente. La deuda media de la Eurozona fue en 2023 del 90% de su PIB, casi treinta puntos porcentuales por encima de lo exigido. Ninguno de los países cumpliría las exigencias de Maastricht.

El 1 de junio de 1998, el Banco Central Europeo comenzó a "gobernar" el euro tomando el relevo del Instituto Monetario Europeo. Entonces le costó mucho admitir la inflación provocada por la nueva moneda.

Hoy el BCE se halla nuevamente inmerso en un intento de frenar la inflación provocada por las crisis surgidas tras la pandemia y la desestabilización geoestratégica provocada por las guerras en Ucrania o en Oriente Medio.

Solo un 23% se siente en España más europeo por utilizar el euro

En estas dos décadas, la Comisión Europea ha medido la opinión de los ciudadanos sobre la moneda única con numerosas encuestas que buscan conocer el estado anímico de los ciudadanos con relación a su moneda.

Tras consultar reiteradamente si el uso del euro había aumentado el sentimiento de identidad europea, en 2002 el 83% de los españoles dijeron que no había cambiado nada.

Un 66% de europeos

A un 66 por ciento de europeos no les influye usar el euro, mientras que el 32 por ciento de los encuestados afirman sentirse "más europeos", casi el doble que en 2002 y la cifra más alta hasta ahora, según el informe de la Comisión Europea que analiza la encuesta.

En España, el mismo índice es ligeramente menor. Solo el 23 por ciento de los ciudadanos españoles se siente hoy más europeo por usar el euro a diario, de acuerdo con la última medición estadística controlada por la UE.