O Garañón a vista de dron

El derribo de las dos torres fue una obra tan esperada en la ciudad de Lugo como observada y filmada, por aficionados y también por un profesional. La firma lucense RGSDron siguió el trabajo desde la llegada de las máquinas hasta la siembra del césped por encargo de la empresa. Necesitó permisos y coordinación con el Hula y el aeródromo de Rozas.
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photo_camera Imagen de derribo de O Garañón cedida por RGSDron

SI HAY UNA OBRA que levantó expectación en la ciudad este año fue el derribo de las torres de O Garañón, transcurridos varios años desde que fueran anuladas por la justicia y tras un complejísimo expediente administrativo. Para que una supergrúa empezara a tirar la construcción hubo que ir superando trámites y obstáculos, desde la negativa de la propiedad a acometer el derribo, lo que llevó al Concello a hacerlo de forma subsidiaria, a los intentos del banco Santander de frenarlo y la dificultad de disponer de una máquina apropiada para el trabajo.

No solo se trataba de echar abajo dos grandes torres, con varios sótanos, nueve plantas y ático, símbolo de uno de las capítulos más nefastos del urbanismo lucense de las últimas décadas por todo lo que supuso, sino de hacerlo en un lugar con mucha pendiente y muy emblemático, al lado del parque Rosalía de Castro. Rufino García, propietario de la empresa RGSDron, no dudó del interés de dejar registrado el proceso para la historia y ofreció su servicio a la empresa que hizo el derribo, Xestión Ambiental de Contratas. 

Las torres de O Garañón ocupaban 3.663 metros cuadrados en la parte más alta de una parcela de 7.926 metros. El proyecto de demolición calculaba en 37.796 metros cúbicos la cantidad de escombro resultante

El trabajo está finalizado y en las redes sociales se pueden ver pequeños fragmentos de una grabación que ocupa varias horas y que fue realizada tanto desde el aire como desde tierra y tras obtener los permisos correspondientes por ser zona urbana. De la empresa, como es obvio, y del Ministerio de Interior. También fue necesario coordinar la grabación con el Hula, que cuenta con helipuerto para emergencias, y con el aeródromo de Rozas, explica García. Aunque hay gente que lo desconoce o que lo ignora, el uso de drones en ciertos espacios está regulado y no solo se debe contar con formación y titulación –en función del tipo de dispositivo– sino con autorización de los organismos pertinentes, no solo por el hecho en sí de grabar sino también por la difusión.

García es piloto e instructor de vuelo de drones, con acreditación de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (Aesa) tras iniciarse en este mundo hace ya una década, por afición a los vehículos teledirigidos y al audiovisual. Y no fue O Garañón su primer trabajo relevante en la ciudad de Lugo, ya que también se ocupó de vigilar el ferial de San Froilán en 2021, las primeras fiestas tras la pandemia, cuando aún había limitaciones de aforo.

Para el trabajo de O Garañón, GRSDron utilizó uno de los drones profesionales más avanzados, el Mavic 3 Pro. También usó un Phanton 4 Pro V2.0, para hacer fotogrametrías y alzados 3 D y mediciones.

Los trabajos de demolición y restitución de la parcela a un estado similar al que tenía antes de ser urbanizada se desarrollaron en su mayor parte en los meses de verano, lo que facilitó su grabación. Los drones no pueden utilizarse en condiciones adversas, como viento de más de 30 kilómetros por hora, lluvia o niebla.

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La urbanización de O Garañón contemplaba la construcción de seis torres, aunque solo dos habían empezado a levantarse cuando fueron paralizadas y después anuladas por el juzgado. Cuando la obra se detuvo, al menos la mitad de los pisos estaban ya vendidos. RGSDRON

RGSDron trabajó en O Garañón por encargo y con autorización, pero en el entorno de la parcela y en los edificios que la rodean se vio a muchas otras personas haciendo fotografías y grabando vídeos muchos días. Sobre todo de la demolición propiamente, un trabajo que llevó a cabo un avezado maquinista con un grúa articulada de varias toneladas de peso aportada por una empresa madrileña con experiencia en demoliciones de esta envergadura y mediáticas, como fue la de la ciudad deportiva del Real Madrid.

En la parcela de O Garañón también operaron con drones algunos estudiantes, con autorización de la empresa y el visto bueno del coordinador de seguridad.

El uso de drones se ha popularizado en muchos ámbitos y también en el de la obra civil, tanto desde el punto de vista operativo como publicitario.

Las imágenes que pueden aportar estos dispositivos resultan muy vistosas cuando se trata de trabajos en altura, pero también en otro tipo de actuaciones en tierra. Hay constructores que recurren a empresas externas para obtener este tipo de servicio pero hay otras que ya cuentan con recursos propios. En la obra de peatonalización de la Praza de Ferrol, en ejecución desde el verano, Grupo Vilariño cuenta con personal que graba con dron. Xestión Ambiental de Contratas también dispone de una persona que lo puede hacer, pero no estuvo operativa para O Garañón.

La finca está casi lista para ser entregada al Concello

El trabajo en la finca de O Garañón está prácticamente finalizado. El césped ya crece y solo faltan algunos detalles para que el Concello pueda firmar el acta de recepción de la obra, como conectar el sistema de riego a la red de agua, desbrozar alguna zona del perímetro, como la que da a la Avenida República Argentina y asegurar el cierre en algunos puntos.

El proyecto y la obra de demolición han costado al Concello 578.000 euros.

La finca será zona verde pública en el futuro, pero primero el Concello debe modificar el PXOM para eliminar la edificabilidad y  hacerse con la propiedad del terreno.