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"Fue un reto de los que se plantean muy pocas veces"

Un bombero, en una de las naves afectadas. VICTORIA RODRÍGUEZ
Un bombero, en una de las naves afectadas. VICTORIA RODRÍGUEZ
El jefe de Bomberos alaba el esfuerzo de sus efectivos en un incendio "con varios factores de riesgo" y hace un balance positivo del desenlace

"Fue un reto de los que se nos plantean muy pocas veces. Hubo daños materiales en varias naves —y además en un momento de crisis sanitaria—, pero tenemos que hacer un balance positivo, ya que se logró controlar el incendio y evitar que el fuego se propagara". El sargento jefe del Cuerpo de Bomberos de Lugo, Miguel López, regresó este lunes por la mañana a la zona cero del incendio de O Ceao para seguir trabajando en una intervención sin precedentes que puso a prueba a toda la plantilla.

"Nos encontramos con un incendio en el que se daban varios factores de riesgo, por la carga térmica que había en algunas de las naves afectadas, y lo más complicado de nuestro trabajo fue definir y marcar los puntos de contención del fuego. Teníamos que determinar muy bien esos puntos. Si el fuego los rebasaba, ya no habría forma humana de controlarlo y las consecuencias hubieran sido mucho más graves", explica.

El tiempo confirmó que la elección fue correcta y las llamas se rindieron ante los bomberos lucenses. "Fue un trabajo arduo, pero todos los compañeros demostraron un compromiso y una voluntariedad increíbles. Cuando conocimos la magnitud del incendio", comenta, "comenzamos a llamar a todos los efectivos que no estaban de servicio. Algunos se enteraron de la noticia y acudieron al parque antes de que los llamáramos".

"Si el fuego pasaba los puntos de contención ya no habría forma de controlarlo. El trabajo de los compañeros fue increíble".

El jefe de bomberos destaca también la colaboración de los demás efectivos de emergencias. "La ayuda que tuvimos resultó fundamental. Desde los bomberos de Vilalba y los dos vehículos nodriza de Axega Galicia, hasta los diferentes cuerpos de Policía y Protección Civil. Todos, absolutamente todos, demostraron una profesionalidad impresionante".

Miguel López. Jefe de Bomberos. AEP

Miguel López reconoce que, desde su llegada al cuerpo, el incendio del domingo es el más complicado en el que tuvo que intervenir, tanto por el nivel de riesgo como por la magnitud. "Había muchas llamas y por el tipo de material que ardía, el humo era muy negro. A ratos estábamos en medio de un verdadero infierno", comenta. Sus compañeros coinciden en que la intervención en el polígono fue complicada, aunque algunos veteranos guardan peor recuerdo del incendio que calcinó hace justo una década la nave de Deportes Marathon, en la Avenida da Coruña. "Aquello fue terrible porque había viviendas encima y si el fuego se descontrolaba podía extenderse a todos los edificios de la manzana. Se trabajó mucho y a contrarreloj".

 

EXHAUSTOS. En aquella ocasión, al igual que el pasado domingo en O Ceao, los bomberos acabaron agotados. Los integrantes de un retén que abandonaba ayer por la mañana el polígono —tras más de doce horas de servicio— se mostraban satisfechos de su intervención, pero hablaban de su servicio sin alardes, "Llegamos el domingo sobre las siete de la mañana y fue muy duro porque la situación era complicada. Fueron muchas horas cargando con un equipo muy pesado en medio de las llamas. En nuestro caso", explicaban, "solo fuimos a descansar un rato al parque de bomberos de una a cuatro de la madrugada y volvimos a O Ceao para seguir controlando la situación y refrescando las naves".

Los bomberos refrescan una nave que ardió en el incendio de O Ceao. VICTORIA RODRÍGUEZ. JPG

A pesar del esfuerzo que llevaban a sus espaldas, sus rostros no reflejaban ningún tipo de lamento. "Lo peor es ver a la gente intentando salvar sus cosas del fuego. El riesgo", dicen, "no lo piensas, sino no puedes ser bombero".

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