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El frío retorno de la hostelería lucense tras 28 días con la puerta cerrada

Dos clientes, en un bar de Campo Castelo. BRAIS LÓPEZ
Dos clientes, en un bar de Campo Castelo. BRAIS LÓPEZ

La nevada del viernes restó afluencia a los bares en Lugo en la jornada en la que retomaban la actividad dentro y en terraza hasta las cinco de la tarde

La nieve le restó este viernes protagonismo y clientes a la hostelería de la capital lucense, que reabrió para atender en interior, sin barra, y en terraza hasta las 17.00 horas, tras 28 días sin poder hacerlo.

La animación callejera que se preveía al suavizarse las restricciones fue tan gélida como la temperatura y a partir de la taurina hora de las cinco Lugo volvía a ser casi una ciudad fantasma.

Las inclemencias meteorológicas no arredraban a los incondicionales, que a mediodía se repartían por Praza do Campo, Rúa da Cruz o Campo Castelo para recuperar su tradición de tomar una caña o un vino en un bar. Los más valientes incluso lo hacían en terraza, cuyo aforo permitido es del 50%.

"Fue pura poesía, abrir la terraza y nevar". Álex Losada, del Ho!Gruf, explicaba que a la hora que solía abrir su cervecería, las cinco de la tarde, tiene ahora que cerrar. "Si nos dejasen hasta las once de la noche podríamos trabajar mejor", afirmaba este emprendedor, que precisaba que "muy contentos no estamos, pero peor están los del ocio nocturno".

Otro hostelero del Campo Castelo, José Luis Fernández, de O Camiño, lamentaba que tras "una buena mañana" de cafés "se rompiese el ritmo" al tener que bajar la verja a las cinco.

En el centro, la mayoría de los locales de la Rúa Nova optaron por no abrir, condicionados probablemente por la falta de terraza y la limitación de aforo en el interior al 30%. ya se hacen reservas.

Generated by  IJG JPEG LibraryAppleMarkEn otro de los barrios hosteleros de la ciudad, A Milagrosa, volvían a la actividad la mayoría de los establecimientos. Manuel Expósito, que reabría su restaurante, Manuel Manuel, después de 28 días cerrado, aseguraba que ya tiene "reservas" para el fin de semana.

Pero precisaba que son "mesas pequeñas por las limitaciones de cuatro no convivientes" y que no se parece en nada al de otros años, en los que un sábado de diciembre ponía reunir a unos 200 comensales, entre comida y cena.

Aún así Manuel Expósito, que destacaba que los clientes están "muy mentalizados y responsabilizados", se mostraba optimista. "Una vez que la gente tenga confianza, bajen los casos y llegue la vacuna se irá recuperando la normalidad", afirmaba.

Coincidía también en lanzar un mensaje positivo Javier Serén, de El Dotmas Bar, que apuntaba que "días mejores vendrán" tras este viernes condicionado no solo por las restricciones, sino también porque "hubo poca gente por la calle por el frío".

Otro empresario, Aser Blanco, de la raxería A Laxa, apuntaba que tenían "ganas de volver" tanto los hosteleros como los clientes. En su caso la jornada fue "bastante bien dentro de lo que cabe" porque le funcionó en el comedor el segundo turno, el de las tres de la tarde, no así el primero, de una y media o dos.

Los lucenses, eso sí con contención, fueron ayer más proclives a ir al bar a consumir el café de la mañana que ir al mediodía a comer o a tomar el vermú. En torno a las doce, cuando arreciaba la nieve, a las puertas de una cafetería en la Rúa Tui una lucense bromeaba diciendo "están tirando fariña os do quinto", mientras revolvía el azucarillo de su café.

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