El fin del temido torno dental

Un láser que ya se aplica en clínicas de Lugo permite tratar las caries prescindiendo de ese aparato y sin necesidad de anestesia
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photo_camera Guillermo y Agustina Busi, utilizando uno de los láser. VICTORIA RODRÍGUEZ

Del listado de razones para temer la visita al dentista, el torno suele ocupar el primer puesto. Todos los pacientes tienden a odiar un aparato cuyo mero sonido produce escalofríos y que es la materia de las pesadilla de los más aprensivos. Al mismo tiempo es una herramienta versátil, imprescindible y rara es la consulta en la que no se utiliza.

La alternativa al torno es ahora el láser dental erbio, según explican Guillermo y Agustina Busi, de la clínica Busi Asenjo, una de las ubicadas en la ciudad que ya utiliza esta técnica. Se puede aplicar en tejidos blandos y duros, con lo que se «puede tratar una caries sin turbina y sin anestesia y sin que el paciente sienta dolor». Esa posibilidad es especialmente conveniente para aquellas personas con miedo al dentista y también para niños. El láser no produce el ruido del torno ni la vibración y hace que la intervención sea más breve. 

Igualmente se puede utilizar para la colocación de implantes y hasta para la eliminación de los molestos herpes labiales. Incluso tiene aplicaciones más estéticas y, según explican estos odontólogos, puede tratarse la reducción de las arrugas que se conocen comúnmente como código de barras a través de su aplicación en la mucosa oral o contribuir a un ligero incremento del volumen del labio sin necesidad de ningún relleno.

La clínica cuenta también con un láser de diodo, cuyo uso es fundamentalmente en tejidos blandos, aunque también ayuda a la regeneración del hueso. Las aplicaciones son múltiples. Guillermo y Agustina Busi señalan que se puede utilizar para eliminar aftas, que suelen resultar molestas y complicadas de curar. Asimismo puede contribuir a reducir el dolor articular del bruxismo, un problema común en muchos pacientes que aprietan los dientes durante la noche y sufren malestar en consecuencia durante el día.

"También trata la sensibilidad dental. No existe en principio ningún tratamiento más allá de enjuages, determinadas pastas de dientes... Este láser ayuda a reducirla de una manera sencilla", dice Agustina Busi.

Tiene aplicaciones en trabajos de endodoncia y, según la odontóloga, resulta de especial importancia en dos tipos de cirugías: gingivectomías y frenectomías. La primera supone la eliminación de tejido gingival para retirar tejido enfermo. La segunda es la extirpación del frenillo para corregir alguna anomalía que dificulta la pronunciación o la alimentación. La odontóloga recuerda que, con el láser, se puede realizar "sin anestesia, sin sangrado, sin suturas y con un postoperatorio mucho más sencillo".

En el caso de la frenectomías se trata de una intervención que se realiza a muchos niños. En ocasiones son los logopedas las que derivan al paciente pediátrico para realizársela. Busi asegura que puede hacerse en bebés de corta edad que tienen problemas para ser amamantados y no se alimentan correctamente. "A veces es un problema del frenillo del bebé lo que provoca que la madre tenga mastitis", explica la odontóloga.