Las fiestas dejan buen sabor en la capital lucense

La alcaldesa califica de "exito" las patronales y los hoteles destacan la ocupación, mientras los feriantes ven de forma desigual el resultado
Uno de los conciertos de San Froilán. EP
photo_camera Uno de los conciertos de San Froilán. EP

Las casetas seguirán abiertas hasta el primero de noviembre, pero el San Froilán se despide este sábado definitivamente tras los dos días extra de barracas. Han sido unas fiestas marcadas por un buen tiempo nunca visto, con temperaturas de récord que han favorecido la vida en la calle, las grandes aglomeraciones y la llegada de visitantes.

La alcaldesa, Lara Méndez, celebró este viernes el "éxito" de las patronales y animó a disfrutar de las horas de fiesta que aún quedan por delante tras unas jornadas que han sido de celebración y que han tenido una repercusión económica favorable en la ciudad.

Ese impacto económico se ha notado en hoteles y locales de hoteslería y Jacobo García Bobadilla, representante del sector hotelero en la Apehl, calificaba de "satisfactorios" los resultados, ya que la ocupación fue elevada y rondó el 70 por ciento, llegando al lleno en los días festivos y vísperas. Juan Agra, representante del ocio nocturno, también apuntó que los locales trabajaron bien.

No todas las opiniones coinciden y Ricardo Gómez, dueño del céntrico Café Celta, decía que el balance es de "nin frío nin calor", porque "para o tempo que fixo o negocio foi regular".

La ciudad se llenó y locales y atracciones se vieron llenos de forma casi continua, pero también es desigual el balance que hacen los feriantes. Mientras que algunos se muestran razonablemente satisfechos con la asistencia de público y de ventas, otros aseguran con la misma rotundidad que la feria no ha ido bien. En lo único que hay coincidencia es que nunca tanto sol y temperaturas altas se han vivido, pero incluso a la hora de analizar cómo ha afectado esta circunstancia hay diferencias.

"No recordamos nunca un tiempo tan bueno. Nosotros estamos contentos. Hay que trabajarlo y lucharlo mucho, es verdad, yo hoy tengo la voz muy rota, pero en general el balance es bueno", asegura Miro Fernández, de la tómbola El Cubo, uno de los puestos donde efectivamente se ha visto más público durante las fiestas.

Fernández atribuye ese buen balance al "aliciente" que ofrece cada puesto y considera que El Cubo da buenos premios y que por eso la gente responde, pese a que la inflación haga mella en los bolsillos. "Lugo siempre nos acoge bastante bien, y aún por encima el Concello nos ha dejado dos días más, se porta bien y es de agradecer", señalaba este empresario, de cuyo puesto viven diez personas.

Jorge Fariña lleva 25 años acudiendo al San Froilán desde Pontevedra con un puesto de patatas fritas a la entrada del ferial, al lado de las churrerías. "Balance aún no hicimos, pero podría decir que quizás hubo un poco menos de gente que el año pasado, que fue el primero grande tras el confinamiento". De este puesto vive una familia, que agradece al Concello que haya prolongado dos días el ferial, algo "bueno para todos", opina.

Como otros compañeros cree que el calor "ha sido exagerado" pero considera que, "dentro de lo malo, mejor así que mal tiempo". "La gente se agobiaba y a lo mejor venía un día y decía que ya no volvía, pero para nosotros las ventas han estado normales", concluye.

No opina lo mismo Antoñín López, que tiene un puesto de juego, de dardos y pelotas, tanto para adultos como para niños a partir de ocho años. "Este año de gente ha estado bien, pero de ventas ha sido peor que nunca", afirma rotundo tras más de cuarenta años asistiendo al San Froilán. "Por lo general el negocio ha ido bastante mal, por lo que oigo también a otros compañeros", asegura. Y en su opinión la razón no ha sido solo el calor sino sobre todo que "la gente tiene poco dinero ya".

Todos esperan que la lluvia no arruine las últimas horas y rematar bien la faena este sábado.

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