Muere Mauro Mourín, el médico pionero de la acupuntura en Lugo

Combinó la medicina tradicional china con su puesto de facultativo de Familia en el centro de salud de Friol, municipio en el que fue concejal, residía y donde era un vecino implicado y muy querido
El médico Mauro Mourín, en su despacho. AEP
photo_camera El médico Mauro Mourín, en su despacho. AEP

El médico Mauro Mourín falleció el día 10 a los 71 años después de una enfermedad que, solo en los últimos meses, lo mantuvo apartado de la que fue una de sus grandes pasiones: la medicina tradicional china. Facultativo especialista de Medicina Familiar y Comunitaria, el doctor Mourín se formó en acupuntura y moxibustión en la Universidad de Heilogjiang, en la provincia china de Harbin, en 1993.

Mourín dio el paso de estudiar en un centro chino en un momento en el que el país recibía poquísimos estudiantes extranjeros (apenas habían pasado cuatro años desde las protestas de Tiananmen) y se convirtió en el pionero en practicar la acupuntura en Lugo. Cientos de pacientes pasaron por sus manos para tratarse de toda clase de patologías, muchas osteoesqueléticas, pero también incluso para dejar de fumar o abordar el insomnio. Su fama creció de la forma más eficaz, por el boca-oreja. Entre sus pacientes se encontraban numerosos médicos y otros profesionales sanitarios.

Concejal en el Concello de Friol

El médico, que no dejó nunca de profundizar en sus conocimientos de la medicina china acudiendo a cursos en el país oriental y en otros, fue un querido médico de Familia en el centro de salud de Friol, además de atender numerosas guardias en el PAC de Lugo. Tanto él, como su mujer, la también médico de Familia Pilar Vázquez Lamas, estaban jubilados.

Mourín fue concejal del PP en el Concello de Friol entre mediados de los 90 y el pasado 2023 y ocupó también el cargo de teniente de alcalde, tanto en mandatos de Antonio Muíña, como de José Ángel Santos, el actual regidor, que destacó "o gran oco que deixa nos corazóns de todos os friolenses". Recordó también que se trataba de un profesional muy apreciado y de un vecino querídísimo, totalmente involucrado en la vida social del municipio, hasta el punto de que organizó en varias ocasiones las fiestas patronales.

Su muerte causó una enorme conmoción tanto en Friol como en Lugo, donde familia, pacientes, amigos y compañeros recuerdan su buen carácter e implicación. Deja mujer y dos hijas.