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La evolución en 20 años de las cuatro candidatas hermanas de la muralla

Trabajos en el yacimiento de Atapuerca. EP
Trabajos en el yacimiento de Atapuerca. EP
Así se encuentran en la actualidad Atapuerca, el románico de Vall de Boí, el palmeral de Elche y la ciudad romana de Tarraco, que también son Bien Mundial desde el año 2000

EL 30 de noviembre del 2000 también es recordado cada año, al igual que en Lugo, en Elche, Burgos, Tarragona y Lleida. Cuatro de sus monumentos más singulares recibieron el reconocimiento de la Unesco para considerarlos patrimonio no solo de sus vecinos, sino de toda la humanidad.

La inclusión en ese exclusivo club del yacimiento de Atapuerca, el palmeral de Eche, la ciudad romana de Tarraco y el románico del Vall de Boí sirvió a estos enclaves, así como a la muralla de Lugo, para vivir un particular renacimiento, que ha sido aprovechado para impulsar su difusión internacional y atraer turistas.

Los trabajos en Atapuerca se intensificaron desde el 2000

Son mundialmente conocidos los hallazgos de las últimas décadas en esta sierra próxima a la ciudad de Burgos y han sido objeto de múltiples publicaciones especializadas y generalistas, aunque Atapuerca despertaba la curiosidad científica décadas antes.

Los trabajos en Atapuerca, con antecedentes a mediados del siglo XIX, se han intensificado en los últimos años, a partir del aumento de su atractivo internacional, que se disparó en 1997 con la concesión del Premio Príncipe de Asturias a sus tres codirectores y, sobre todo con su declaración como Patrimonio de la Humanidad.

Este reconocimiento y protección reforzada por ser un referente obligatorio para cualquier estudio de la evolución humana, fue el detonante de un desarrollo que afectó a todo el complejo, pero también a las instalaciones que lo complementan.

El Museo de la Evolución Humana, el Centro Nacional de Investigación sobre Evolución Humana y dos centros de interpretación y recepción de visitas más próximos a los yacimientos, en b, han amplificado el "efecto Atapuerca" con el apoyo de la fundación que refuerza la divulgación de todo lo relacionado con la evolución humana y contribuye a potenciar el carácter científico de los yacimientos.

La clave está en la habilidad de los tres codirectores de Atapuerca —Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell— para diseñar en torno a Atapuerca todo un proyecto de "socialización científica".

Declarada Espacio Cultural por la Junta de Castilla y León en julio del año 2007, la Sierra de Atapuerca cuenta en su interior con un auténtico hormiguero de simas y galerías en un corredor natural, a caballo entre el clima atlántico y el mediterráneo, lo que permite encontrar en ese entorno restos de homínidos y su presencia, pero también de fauna y especies vegetales que ofrecen una visión muy completa de las diferentes épocas.

Las campanas de Vall de Boí volvieron a repicar al unísono

Las campanas de todas las iglesias románicas del Vall de Boí volvieron a repicar este lunes como se hizo hace veinte años para celebrar la declaración del conjunto como Patrimonio de la Humanidad.

A pesar de la celebración en las iglesias de Sant Climent y Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boí, Santa Eulàlia d"Erill la Vall, Sant Feliu de Barruera, la Nativitat de Durro, Santa Maria de Cardet, l"Assumpció de Cóll y la ermita de Sant Quirc de Durro, los vecinos de esta zona de la provincia de Lleida no renuncian a ver de nuevo en sus templos las pinturas originales que ahora se conservan en el Museu Nacional d"Art de Catalunya (MNAC) de Barcelona, donde están las de Santa Maria de Taüll, Sant Joan de Boi y las de Sant Climent.

Mejorar la accesibilidad a las iglesias y a todo el valle o contar con una fotogrametría del conjunto para tener más presencia en las redes sociales y facilitar trabajos de investigación son también los retos que se marcan en los ayuntamientos de la zona de cara a los próximos años.

Església Romànica de Sant Climent de Taüll; Vall de Boí, Juliol de 2010.

El palmeral de Elche espera una ley de protección y promoción

En Elche también celebraron este lunes con varios actos los veinte años de su palmeral como Bien Mundial, aunque la ciudad sigue esperando por la prometida ley autonómica de proyección y promoción que no acaba de llegar. De hecho, el alcalde de esta ciudad, Carlos González, reclamó el lunes consenso político para conseguir una normativa que permitiría recuperar superficie ocupada por los huertos de palmeras para ampliar el número de ejemplares. Además, se prevé que las Cortes Valencianas declaren Bien de Interés Cultural el oficio de palmerero.

La declaración posicionó turísticamente a Tarragona

El conjunto arqueológico romano de Tarraco también fue reconocido hace ahora veinte años con un título de la Unesco que sirvió para poner a Tarragona en el mapa y que, dos décadas después, ha permitido a la ciudad posicionarse turísticamente. El patrimonio es, de hecho, uno sus grandes atractivos.

Sin embargo, los encargados de la protección de esta zona monumental consideran que se podría haber avanzado más en estos años y que la declaración de la Unesco debería haber sido un punto de inflexión para potenciar todavía más la protección, la difusión y el enriquecimiento colectivo del patrimonio. Mientras, los arqueólogos creen que hace falta un proyecto común que ahora no existe, ya que consideran que cada administración avanza por su cuenta y no hay coordinación.

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