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"Estoy deseando reunir a la familia y conocer a mi nuevo bisnieto"

Erundina, que cumple 102 años, recibe este jueves en el geriátrico el regalo de la visita de su hija, tras dos meses y medio sin ver a los suyos

La centenaria Erundina Montes, en una foto de hace un año. EPErundina Montes Vilameá cumple este jueves 102 años. Está ingresada en la residencia para personas mayores A Milagrosa de la capital lucense. Coincidiendo con su aniversario, recibirá la visita de uno de sus dos hijos, Pilar, que es la primogénita. El protocolo de desescalada para los geriátricos establece que solo puede acudir un allegado. Este encuentro será para esta centenaria el mejor regalo posible después de que ha tenido que pasar dos meses y medio sin poder ver a su familia debido al confinamiento decretado ante la pandemia. 

"Estoy deseando reunir a la familia y conocer a mi nuevo bisnieto", le comenta a través del teléfono Erundina Montes al menor de sus hijos, Julio, con el que suele conversar a diario. 

El teléfono móvil, que sabe manejar con una soltura que llama la atención para su avanzada edad, se ha convertido para esta centenaria en una herramienta imprescindible para sobrellevar el obligado distanciamiento con los suyos. 

Esta centenaria cuenta desde el pasado 10 de abril, Viernes Santo, con otro bisnieto, el cuarto, que reside en A Coruña

Además de dos hijos, Erundina tiene tres nietos y cuatro bisnietos. No conoce aún al benjamín de estos, que venía al mundo en A Coruña el pasado 10 de abril, Viernes Santo, cuando casi se llevaba un mes en estado de alarma. Esta lucense ansía también que ya se permitan los desplazamientos entre provincias para que puedan venir a visitarla. 

"Está apenada porque no la hemos podido ir a ver, pero dentro de lo que cabe lleva bien el confinamiento, porque además la residencia tiene un jardín al que ha podido salir", afirma su hijo. 

Erundina, que no aparenta la edad que tiene, se encuentra "bien de salud", con los achaques propios de la edad. Julio bromeaba este miércoles diciendo que su madre está "mentalmente mejor que yo, casi". 

Esta centenaria se vale por sí misma para comer. Suele leer a diario El Progreso y siempre que puede echa un partida de cartas. Antes de que se decretase el estado de alarma, solía dar paseos por el jardín del geriátrico y por la Praza Agro do Rolo, que se encuentra en las inmediaciones.
 

De Antas de Ulla a A Milagrosa 
Erundina vino al mundo en Antas de Ulla tal día como hoy en 1918, año en el que otra pandemia, la de la gripe, segó la vida de más de 40 millones de personas en todo el mundo. Esta ullá se trasladó a vivir a la capital lucense a mediados de los años 40 con su marido, Camilo, que tuvo un puesto en la plaza de abastos. 

El matrimonio vivió durante unas tres décadas en lo que se conoció como Domingo Tallo, en el barrio de A Residencia. En 1975, el mismo año en el que contrajo matrimonio su hijo pequeño, Julio, se trasladaron al barrio de A Milagrosa, en donde aún conserva la vivienda familiar.

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