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La espera por empresas para la reforma de una vivienda llega a los seis meses

Edificio en fase de rehabilitación en la Rúa Tinería. SABELA FREIRE
Edificio en fase de rehabilitación en la Rúa Tinería. SABELA FREIRE
Las familias quieren más bienestar a raíz de la pandemia y las firmas no dan abasto porque además falta mano de obra y material

La catástrofe de salud pública que vivió el mundo con el covid cambió formas de vida y recolocó prioridades y, para muchas familias, el deseo de un hogar más confortable ha pasado a ser una de ellas. Una de las consecuencias es que las empresas de construcción y reformas no dan abasto y los clientes deben esperar en torno a medio año para recibir al albañil en casa.

"Ao estar máis tempo na casa, moita xente deuse conta das necesidades que tiña e quere mellorala", explica Moncho Piñeiro, de Evo Obras. "Pensabamos que non iamos ter traballo e é todo o contrario. Este é o ano de quedar mal con todo o mundo, porque se aceptas traballos complícaste a vida. Non podes poñer prazos nin pechar presupostos porque faltan traballadores, faltan materiais e estes suben case de semana en semana", explica este profesional desde la obra. Es sábado y debe entregar un piso el martes.

Reformas integrales de pisos y de casas es el trabajo más demandado, aunque también cambios de baños y de cocinas y obras que mejoren el confort, como sustitución de calefacciones y de ventanas. En este momento, en Evo Obras no pueden comprometer nuevos trabajos antes de ocho o nueve meses y la situación que describe es la que viven la mayoría de empresas del sector. "Se son obras moi grandes xa non as podo coller porque non teño traballadores. Estou negro. Agora mesmo tería traballo para tres equipos máis", explica el empresario José Fidalgo.

La escalada de precios y el problema de abastecimiento impide cerrar presupuestos y compromete plazos de inicio y de entrega

El constructor Luis Villamide se dedica más a obra nueva, aunque también cubre otros campos, y describe casi la misma situación, con el matiz de que cree que la demanda bajó un poco recientemente. Lo atribuye a la subida y la volatilidad de los precios a todos los niveles. "Quen estivera pensando en facer unha casa, nas circunstancias nas que estamos non a fai. O mercado está tolo e eu creo que está a punto de rebentar outra vez. Nós temos moito traballo, pero non estamos gañando", asegura.

El deseo de viviendas más acondicionadas, las ayudas públicas para obras de eficiencia energética y el colchón que hicieron algunas familias durante la pandemia estimulan el gasto en el sector de la construcción y las reformas, pero al mismo tiempo hay factores que juegan en contra. La subida generalizada de precios y la escasez de trabajadores y de materiales encarecen las obras y provocan retrasos en las entregas. A las empresas no les queda otra que repercutir los sobrecostes a los clientes, aunque también hay algunas que los asumen cuando se trata de trabajos que habían sido contratados hace tiempo en otras condiciones.

PRECIOS. La escalada de precios que sufren desde hace meses muchas materias primas y productos transformados tiene en jaque al sector de la construcción, como a muchos otros. "O cobre e o ferro soben cada semana, a madeira laminada case triplicou o prezo..., todo o que leva compoñentes electrónicos escasea...", explica el dueño de Evo Obras. La escasez de algunas materias primas, el encarecimiento de la energía y las dificultades de transporte son las principales causas de esta situación.

EFICIENCIA ENERGÉTICA. Entre las obras más demandadas están todas aquellas dirigidas a hacer viviendas más confortables y más eficientes energéticamente. Las subvenciones existentes para ello ayudan, aunque apenas cubren la demanda. Cambio de ventanas, aislamiento de fachadas y sustituciones de calefacciones tradicionales por aerotermia son algunos de esos trabajos. "Eu deixei de facer tres obras de illamento este verán por falta de persoal", afirma Fidalgo.

No hay mano de obra en el sector 
"Andamos como os equipos de fútbol, mirando quen se enfada co xefe para collelo outro", explica Piñeiro, para describir la falta de mano de obra que tiene el sector.

1.200 euros cobra un oficial de inicio en un trabajo más mecanizado y menos duro que hace años, aseguran los patronos. "É o que vai cobrar un rapaz cubano que vai empezar agora e ao que teño que formar", dice Fidalgo.

¿Por qué? La crisis de 2008 provocó mucho cambio de actividad, los trabajadores se jubilan y no hay incorporaciones.

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