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El esclavo negro que tuvo el Concello

Francisco Javier Louzao Martínez, historiador que descubrió la existencia de este esclavo en las actas municipales. SEBAS SENANDE
Francisco Javier Louzao Martínez, historiador que descubrió la existencia de este esclavo en las actas municipales. SEBAS SENANDE

REVELACIÓN DEL PASADO ► El Concello de Lugo compró un esclavo negro a principios del siglo XVIII. Se llamaba Manuel Sosa y se especula con que su origen podría ser portugués. El hallazgo es obra de Francisco Javier Louzao Martínez, profesor de Historia del Arte de la Universidade da Coruña, leyendo las actas municipales de la época.

EL CONCELLO DE Lugo tuvo un esclavo negro que compró, en mayo de 1705, a un capitán portugués. El hallazgo histórico fue descubierto por Francisco Javier Louzao Martínez, profesor de Historia del Arte de la facultad de Arquitectura, en la Universidade da Coruña, cuando revisaba las actas municipales para hacer su tesis doctoral sobre la platería en la diócesis.

"Foi totalmente froito da casualidade dar con este escravo. Nin tan siquera se me chegou a ocurrir nunca que puidese ter habido un escravo negro comprado polo Concello de Lugo. Por esta zona, había poucos escravos. Non era a mesma presenza que había, por exemplo, no sur, en Andalucía", comenta el historiador.

Las referencias a este esclavo -de nombre, Manuel Sosa- en las actas fueron constantes desde su compra hasta su muerte. Incluso, aparecían anotaciones al margen. Al esclavo le llamaban también El Moreno y su llegada a Lugo fue consecuencia de una compra que el Ayuntamiento hizo a un capitán portugués, en plena Guerra de Sucesión. El precio fueron 12 doblones. La venta quedó reflejada en una escritura que hizo un escribano quien, a su vez, adelantó el dinero al Concello. También hubo un lucense, Juan de Pradeda, que aportó dinero para la compra del esclavo, que luego reclamó al Ayuntamiento.

"España estaba en guerra con Portugal e un capitán dese país, que chega a Lugo desde a fronteira, onde estaría loitando, trae con el este escravo. El véndeo e o Concello cómprao sen que consten máis explicacións nas actas e aquí vive o escravo, mantido polo Concello, durante uns once anos, ata que morre non se sabe como, nin tampouco se sabe onde pode estar soterrado xa que non consta nos Libros de Defuntos parroquiais, quizais estea nalgunha parroquia perto de Lugo", explica Francisco Javier Louzao.

Se desconoce de qué lugar de África procedería el esclavo, aunque podría ser de Angola ya que, según cuenta el historiador, "naquela época Portugal traficaba con escravos de Angola".

Pese a que llevaba ya tres años en Lugo, no fue hasta 1708 cuando se le puso nombre a este esclavo en las actas del Concello. Se le llamaba "El Sosa, criado de la ciudad". Un apellido que no sería el original sino el que le dio su primer amo.

Todos los gastos del esclavo corrían a cuenta del Concello: la alimentación, la vestimenta y la casa. Para darle cobijo, la institución municipal alquilaba casas o habitaciones para el esclavo a distintos propietarios. Algunos de los caseros fueron Domingo de Vilaboa, Andrés Varela o José Fernández, que también dio cobijo a la mujer de El Moreno, Isabel Francisca.

Al esclavo se le pagaba un sustento de un real y medio cada día. Aparte de realizar ciertos trabajos, como la limpieza de las fuentes, la función principal del esclavo fue la de clarín. Es decir, anunciaba los bandos y pregones del Ayuntamiento tocando una caja (y, quizás, el clarín) y también acudía a las procesiones -en la última fila- para dar prestigio a la ciudad. Además de su trabajo de clarín, Manuel Sosa recibía un aguinaldo a principios de enero.

En 1706, el Concello librará 12 reales para zapatos. También, en 1707, José Froilán Baamonde le hace un vestido al esclavo, a cargo del Ayuntamiento. La ropa se le renovaría en 1710, con dos camisas que costaron 16 reales y en 1711 cuando se le encargó otro vestido por 154,5 reales.

ASESINATO. El Ayuntamiento también tuvo que hacer frente a imprevistos, causados por El Moreno, como fue el entierro de una mujer que murió a manos del esclavo. Las circunstancias del fallecimiento de esta mujer no constan en las actas. Sin embargo, sí quedaron reflejados los 100 reales de vellón que, en mayo de 1707, pagó el Concello a cuenta de la propina del Corpus para el entierro.

Tener un esclavo en el Ayuntamiento aportaba un estatus social. Por eso, el regidor de Monforte, Jacinto Antonio Enríquez, llegó a solicitar al de Lugo que le prestase El Moreno para las fiestas de Nuestra Señora de la Asunción. Ocurrió en 1715. El Concello de Lugo aceptó y se le encargó la confección de una chupa de paño para los festejos.

"Ter un escravo era un símbolo de estatus entre os séculos XVIII e XIX. A alta sociedade, os monarcas e a xente con posibles tiñan escravos. Ter un escravo -xeralmente, na casa, como criado- vendía moito. En Vilanova de Lourenzá, había un matrimonio con un escravo negro e en Vigo chegou a habelos de procedencia asiática. Era habitual que os formasen como músicos e formábanse orquestras de carácter relixioso con eles, especialmente en Andalucía. Había, ademais, xente que os compraba só para liberalos", explica Francisco Javier Louzao.

El esclavo muere en 1716. En las actas, no hay noticias ni de su fallecimiento ni de su entierro. Se sabe de su muerte por su viuda, que pidió al Concello que le pagase el salario adeudado a su marido, lo que fue aceptado. Su petición quedó registrada en el margen de una acta con estas palabras: "Que se le pague a La Morena de esta ciudad". Medio año después, La Morena volvería a cursar otra petición. En este caso, era el aguinaldo de Reyes, concediéndosele 2 ducados.

36 años después Otro clarín negro, pero liberto
El Ayuntamiento de Lugo volvería a tener otro clarín negro 36 años después de la muerte del esclavo. En 1752 se presenta en el Concello Antonio de Silva, ofreciéndose como clarín y pidiendo un salario de 1 real al día. También era de color, pero liberto.
Finalmente, el Ayuntamiento accede y se le encarga una librea compuesta de casaca, chupa, calzones, medias, zapatos y sombrero, de paño azul, por un coste de 243,5 reales.
Se le sube también el sueldo a 1,5 reales por día, lo mismo que cobraba Manuel Sosa. Sueldo que no convenció al nuevo clarín.

Despedida
Solo un año estuvo Antonio de Silva como nuevo clarín negro del Concello. Su consideración social era muy baja. Aunque era libre, sufría discriminación por su origen y color.
Antonio de Silva discurrió, entonces, poner una disculpa para irse de Lugo en busca de mejor vida.
Dijo que se había presentado su hermano a buscarlo y que no podía seguir sirviendo a la ciudad de Lugo por el sueldo que se le pagaba. Sería la última vez que en Lugo hubo un pregonero negro.

 

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