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Enrique Rozas: "No me enfrenté con Castiñeira, él se enfrentó conmigo"

Enrique Rozas. J.VÁZQUEZ
Enrique Rozas. J.VÁZQUEZ

El concejal con más trayectoria política de la corporación lucense se marcha. Dice que lo decidió junto a su familia y descarta que responda a otra motivación o que vaya a abandonar el partido, donde mantendrá los cargos orgánicos. Admite que vivió momentos difíciles con Jaime Castiñeira y que se sintió engañado, pero que prefirió ser disciplinado

ENRIQUE ROZAS es un político elegante y no solo en el vestir, pues es el único edil que acude con americana y corbata a los plenos. También lo es en las formas. Anunció que dejará el Concello al final del mandato antes incluso de que Ramón Carballo le propusiese ir en las listas. Dice que eligió este momento porque cree que es cuando menos puede perjudicar al alcaldable y al partido.

"Solo sé que cuando le comuniqué a Carballo que yo me iba a ir me dijo que le fastidiaba mucho porque contaba conmigo"

¿Tiene algo que ver su marcha con la lista que está confeccionando Ramón Carballo y el puesto que ocuparía usted en ella?

No. El motivo de dejarlo es que creía que este era el momento menos perjudicial para el partido para comunicárselo. Es cierto que pienso en mí y en mi familia a la hora de tomar la decisión, pero no quiero hacerle daño al partido. Valoré comunicárselo cuatro meses antes de las elecciones, pero había procesos abiertos en el partido con una repercusión mediática y no me parecía elegante echar otra palada encima de esa situación. También la convocatoria de las elecciones generales lo trastocó todo y, al final, veía que la mejor opción era esta, porque si lo hago en medio de las generales, me meto en medio de la campaña. Si lo dejo para el inicio de las municipales, creo que perjudicaría más a Carballo, porque igual se hablaría más de esto en la campaña. Además, no obedece para nada a ninguna decisión que él haya tomado, porque las desconozco. Solo sé que cuando le comuniqué que yo me iba a ir me dijo que le fastidiaba mucho porque contaba conmigo. Ese día, que era martes de Carnaval, fue cuando me enteré de que pensaba contar conmigo.

Dice que deja la primera línea de la política municipal. ¿No descarta entonces optar a algún otro cargo o a concurrir en candidaturas autonómicas o generales?

A día de hoy mi idea es dejarlo en junio y, dentro de un año y pico, jubilarme. ¿Qué va a pasar dentro de 3 o 4 años? No lo sé. No voy a ser tan necio para negarme en rotundo a nada. Mi intención es dar un paso al lado, pero seguiré en el PP como afiliado y ostentando los cargos que tengo y, como me voy porque quiero, no tengo ningún enfrentamiento con nadie.

Ha recibido muchas muestras de reconocimiento y hay quien cree que el PP perderá votos sin usted en las listas. ¿Puede ocurrir eso?

No, en absoluto. Aquí no hay nadie imprescindible. Noto el cariño de la gente, pero todos saben que soy del PP y voy a trabajar para que Ramón Carballo sea alcalde de Lugo. No se me pasa por la cabeza que este paso al lado vaya a condicionar los resultados.

¿Apoyó usted a Casado en su momento como presidente del PP?

Yo apoyé a Soraya Sáenz de Santamaría porque me parecía una persona con una preparación y un bagaje para asumir retos no solo como presidenta del PP sino también de España. No obstante no quiero decir con esto que Casado no lo sea, porque tiene una imagen de juventud y cercanía que también valoro, aunque en aquel momento yo me decidí por Soyara por su preparación y su experiencia como vicepresidenta, que es un grado muy importante. Aunque apoyo a Casado desde el momento en el que fue elegido presidente, no me duelen prendas al decir que mi apuesta era por Soraya.

Donde hizo una apuesta ganadora fue con Elena Candia, a quien apoyó frente a Raquel Arias en las primarias para presidir el PP de Lugo. ¿Se arrepiente de ello?

En absoluto. Lo volvería a hacer y no por nada contra la otra opción, sino porque en aquel momento creí que la mejor opción para el partido eran Elena Candia y Ramón Carballo y por eso les presté mi apoyo.

Lo cierto es que entonces le vino bien para ganarle el pulso a Jaime Castiñeira, que apoyó a Arias. Llegó a haber momentos de tensión entre ustedes en el grupo municipal, donde incluso parecía que se le ninguneaba. ¿Por qué se llegó a aquella situación?

Desde el primer momento quise dejar claro dos cosas. Yo no me enfrenté con Jaime Castiñeira, fue él quien se enfrentó conmigo y esa situación no se produjo porque yo no tuviese una dedicación exclusiva. Para mí el leit motiv de la política no es el dinero. Y el hecho es que me voy a reincorporar a mi puesto de funcionario en unas condiciones infinitamente inferiores a las que tengo como político en activo. No fue esa la situación. Yo en aquel momento me sentí desplazado, engañado... porque se me habían planteado una serie de situaciones y, sobre todo, porque no se fue sincero conmigo. Porque si antes de hacer la lista me dice que me iba aincluir en ella pero que luego no iba a contar conmigo, entonces le diría lo que acabo de decir, que no voy a ocupar un puesto que puede ocuparlo otra persona. Hay gente que no lo entiende, porque podría ir en la lista y dejarlo dentro de un año y medio. Eso no es elegante ni es leal. Con esta decisión le facilito a Ramón Carballo la libertad para ofrecerle a otra persona la situación en la que yo me encuentro.

Tras renunciar Castiñeira le dieron la portavocía del grupo a Antonio Ameijide. ¿No cree que ese puesto debería haber sido para usted?

Lo que yo pueda pensar me lo quedo para mí. Yo he sido siempre una persona disciplinada y ante eso yo tenía dos opciones, asumirlo o marcharme. Creí que si me iba en aquel momento le hacía mucho daño al partido y a la nueva etapa que se ponía en marcha, con una junta local con Carballo al frente y con un grupo que estaba un poco dividido, y yo no iba a ser la persona que contribuyese a que eso se fracturase. Con ello asumí, como disciplinado que soy y que asume la jerarquía, la decisión de quedarme y desde ese momento me puse a disposición tanto de Carballo como de Antonio Ameijide. Por cierto, con el que mantengo una buena relación, al igual que con el resto de compañeros.

¿Llegó a plantearse optar a la dirección local del PP, como le pedían algunos militantes?

Es cierto que me lo pedían, pero yo sabía que no era la primera opción para mi partido, con lo cual pensé que se podía enrarecer la situación y opté por no presentarme.

¿Ha tenido ofertas de otros partidos para integrar sus listas?

Sí (risas). No ahora sino en esa etapa en la que estuve un poco apartado por esas decisiones de la política municipal.

¿Y se puede saber de cuál?

Prefiero no decirlo porque al final no conduce a nada y hoy ya están ocupados esos puestos, pero sí, porque negarlo sería una estupidez. Pero quiero que quede claro que soy del PP y no me voy a ir a ningún sitio.

"Vicente Quiroga cambió la forma de entender la política, de una antigua a otra más moderna"

¿Quién cree que ha sido el mejor alcalde o alcaldesa en estos años?

No quiero catalogarlo como mejor, porque creo que todos van con la mejor intención, pero no voy a negar que le tengo un especial aprecio a Vicente Quiroga, porque fue el que de alguna manera cambió la forma de entender la política, de una política antigua a una más moderna. A mí me marcó y fue la primera persona que me llamó para participar en su proyecto.

¿De qué se siente más satisfecho de estos años en el Concello?

En el plano deportivo, y no solo fui yo sino todos los que formaban aquel patronato de deportes, de lo que hoy es el deporte en nuestra ciudad y que, evidentemente, fue aumentado y mejorado por José Manuel Grandío, que hizo una buena labor. Y con relación a otras parcelas, el haber contribuido con alguna de mis aportaciones a que se mejorase la seguridad. Recuerdo que cuando planteé la colocación de radares en la Ronda de la Muralla todo el mundo se me echó encima y al final nos da la razón que no se puede consentir que alrededor de la muralla o en otras zonas haya carreras y se ponga en perjuicio la seguridad. Y en relación con la Policía Local, pues me acuerdo de lo último, porque yo creía que la mejor opción para cubrir los puestos vacantes era la adhesión al convenio con la Academia Galega de Seguridade.

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