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La energía solar ahorra hasta un 40% de factura a las empresas lucenses

Instalación de placas solares en la cubierta de Absa. AEP
Instalación de placas solares en la cubierta de Absa.
Las continuas subidas en el precio de la luz empujan a los negocios a buscar soluciones y entre las más populares están los paneles solares ►La instalación de placas requiere una inversión media de 20.000 euros, aunque las ayudas de la Xunta acortan el plazo de amortización

La subida histórica del precio de la luz azota a Lugo, especialmente a sus empresarios. En muchas ocasiones los negocios son incapaces de adaptar sus ritmos de producción a las nuevas franjas horarias, incrementando enormemente su gasto mensual en la red eléctrica. Mientras tanto, las energías renovables como la fotovoltaica suman adeptos y se coronan como la alternativa más popular para paliar el continuo encarecimiento de la electricidad.

Los primeros en dar el paso a la energía solar fueron los empresarios del sector primario. Con todo, el secundario y el terciario se han puesto a la cola durante los últimos años y la demanda "no para de crecer", según comenta Laura Aldariz, gerente de servicios energéticos Tecgal. El ahorro está asegurado, las pequeñas y medianas empresas con una explotación promedio de 20 kilovatios reducen su factura de la luz, aproximadamente, un 40% en verano y hasta un 15% en invierno.

Los expertos advierten de que estas cifras podrían aumentar tras la nueva factura eléctrica. El intervalo con mayor coste para un consumidor de red (de 10.00 a 14.00 y de 18.00 a 22.00 horas) coincide con el pico de rendimiento de los paneles en condiciones favorables, cuestión que inclina la balanza a las renovables. Miguel de la Fuente Valboa, propietario de Fenestra S.L, asegura que en verano tanto su nave de 3.000 metros cuadrados, como su maquinaria, se mantiene gracias a la energía fotovoltaica. "De la energía que consumimos entre las 12.00 y las 20.00 horas el 80% nos la proporcionan nuestras placas solares", comenta este lucense.

Dicho ahorro, sin embargo, se nota poco durante otoño e invierno. Los días nublados y oscuros, comunes en la provincia de Lugo, hacen un flaco favor a la energía solar. El factor de estacionalidad ligado a esta fuente energética causa rechazo a Moisés Vispalia, ganadero de Villalba, que no se plantea aumentar su red de autoconsumo y prefiere dar prioridad a otros proyectos.

En este sentido, resulta "inviable" alcanzar el autoconsumo total, según Jorge Balado, gerente de la funeraria Serfuja. Los negocios que aprovechan recursos naturales para producir energía siguen dependiendo, en buena parte, de las compañías eléctricas. A pesar de que las placas proporcionan energía para una buena parte de la jornada laboral en muchas ocasiones no es suficiente. "No podemos arriesgarnos a quedarnos sin suministro en mitad de un servicio", destaca Balado.

El verano es la época en la que las placas solares presentan mayor rentabilidad. El calor y sol sofocante de los meses de junio, julio y agosto favorece a una sobreproducción. Este excedente se produce cuando el consumo es inferior a la energía procedente de los rayos solares. La mayoría de empresarios consiguen llegar a un acuerdo con su compañía eléctrica para venderle el exceso.

Lucía Aldariz, de Tecgal, recuerda que es un abuso de poder de las eléctricas. "La compañía te comprará la energía pero a un precio mucho menor de la que lo va a vender. Por ejemplo, si cobra a 13 céntimos el kilovatio hora a la empresa se lo comprará, siendo optimistas, por 5 céntimos". Miguel de la Fuente está de acuerdo: "Si no reviertes la red es energía que estás regalando a la compañía. Es mejor recuperar una mínima parte de ese dinero", señala.

Los gastos de instalación son costosos y no aptos para todos los bolsillos. El precio del kilovatio oscila los 1.000 euros. "Una pequeña o mediana empresa suele necesitar 20 kilovatios por lo que la inversión sería, aproximadamente, de 20.000 euros", comenta Aldariz. Moisés Vispalia, por ejemplo, no podría haber formado su parque solar de no ser por las ayudas del Inega, que corre con cerca del 40% de los gastos.

La subvención no solo disminuye el coste de los paneles sino también su amortización, que podría reducirse de los 7 a los 3 años. Por otro lado, la vida útil de las placas solares es de unos 20 años.

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