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En Doutor Castro se ‘'pisa’' suelo de 17 siglos

Detalle del mosaico que se mostrará
Detalle del mosaico que se mostrará
El Concello de Lugo restaura nuevos fragmentos de mosaicos de la Domus Oceani, que se verán a través de dos ventanas en la calle. Son composiciones florales con detalles figurativos, como un león, y su descubridor los relaciona con talleres del norte de África

Varios arqueólogos de Tomos, empresa viguesa que ya intervino en varios proyectos de restauración arqueológica en Lugo, trabajan desde hace varias semanas bajo el suelo de la Rúa Doutor Castro, en parte de los mosaicos encontrados en excavaciones realizadas en 1999 y 2001 bajo la dirección del arqueólogo Enrique González. 

Los suelos pertenecen a una gran casa romana de finales del siglo III o principios del IV. Parte de ellos fueron restaurados hace años y se pueden ver in situ en la llamada Casa dos Mosaicos o Domus Oceani -museo que hay justo al lado, bajo el suelo de una de las casas- y también a través de ventanas arqueológicas en dos de las zapaterías de la calle y en la propia vía pública. Con la intervención que ahora se lleva a cabo serán tres las ventanas en la calle a través de las que se verán partes del yacimiento arqueológico. 

Las dos ventanas nuevas están parcialmente enfrentadas y, como la ya existente, llevarán un vidrio antideslizante que permitirá pisar sobre ellas. Se podría decir que los ciudadanos caminarán sobre suelos de diecisiete siglos. 

El pavimento romano está, en realidad, a 130 centímetros bajo la calle, una distancia que a la hora de trabajar resulta escasa y limita mucho los movimientos. Por esa razón, los restauradores trabajan con los huecos abiertos. Para cerrarlo cuando la jornada laboral acaba se han colocado de forma provisional unas ventanas domésticas de aluminio de color blanco, detalle que llama la atención de los viandantes.

Los mosaicos en los que ahora se interviene ocupan unos veinte metros cuadrados. Están formados por teselas cúbicas de aproximadamente un céntimetro de lado. A través de una de las ventanas se verá un león de medio cuerpo, en posición frontal y con una orla que lo enmarca. En la otra se mostrara un único motivo floral con formas geométricas. Los colores son muy delicados. Sobre un fondo blanco, los motivos se dibujan con teselas grises, rosas y amarillas de diferentes tonalidades. El autor del yacimiento los relaciona con talleres del norte de África. Son composiciones florales similares a las de Timgad, la ciudad romana situada en la actual Argelia, y tienen paralelismos con otros mosaicos peninsulares. 

La limpieza y la consolidación de los mosaicos discurre en paralelo, ya que la eliminación de la tierra con palitos de madera y pequeñas espátulas de metal implica casi siempre el movimiento de las teselas, ya que estas perdieron el baño de asiento, al menos entre las juntas. Tras extraer la tierra se lava el pavimento con agua desmineralizada, cloruro de benzalconio y esponja natural. 

Los mosaicos tienen algunas lagunas y fisuras, que se sellan con morteros de cal, al igual que los bordes. Este mismo material se empleará para reintegrar el espacio central que hay entre dos fragmentos de mosaicos, que fue destruido por una canalización en el siglo XIX y ahora tenía un relleno de gravilla. 

La intervención se completa con la colocación de chapas metálicas lacadas en negro mate para ocultar los muros de contención de los edificios, a ambos lados de la calle. Según el proyecto realizado por Tomos, está previsto colgar las chapas del forjado que se colocó en su día bajo el pavimento de la calle, para proteger el yacimiento. 

Las ventanas irán a ras de suelo, para que sean perfectamente transitables, y tendrán iluminación, un sistema de vigilancia que ya fue instalado cuando se hizo la primera (2013) y un sistema de deshumectación-ventilación para impedir que se forme condensación en los cristales. El sistema dispondrá de los elementos necesarios para que entre en funcionamiento automáticamente según las necesidades.

En Doutor Castro se ‘'pisa’' suelo de 17 siglos
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