Empresarios se unen para luchar contra las peleas y el trapicheo en el centro

Puerta rota a banquetazos
La alarmas volvieron a saltar la madrugada del domingo en la Praza do Campo, tras un altercado provocado por un joven, que destrozó a golpes la puerta de un bar. En el Parque, vándalos dañaron los históricos bancos de piedra

Colectivos de empresarios del centro se han unido para buscar salidas a las peleas, la conflictividad y problemas como la venta de drogas en pleno corazón de la ciudad. David Fernández, presidente de Lugo Monumental, confirmó que hace un mes varios colectivos crearon un "observatorio" y que este miércoles se reunirán para tomar decisiones, con el objetivo de poner freno a un fenómeno con graves repercusiones sociales y económicas, advirtió.

Además de Lugo Monumental, colectivos como Empresarias, Hosteleros o Lugo Centrum están en la plataforma creada para presionar en la búsqueda de soluciones, detalló. Fernández indicó que hay desde hace tiempo entre los empresarios una "preocupación manifiesta", que se trasladó al subdelegado del Gobierno y a la alcaldesa. "No podemos aceptar que nos digan que hay falta de recursos; su función es conseguirlos", indicó el presidente de Lugo Monumental.

Aseguró que las asociaciones han estado actuando "con prudencia", porque se trata de situaciones delicadas, que afectan a las empresas, pero también a la seguridad del conjunto de la sociedad. Pero se ha llegado a una situación en la que "alguna medida habrá que adoptar", indicó.

Los colectivos empresariales decidieron unirse para empezar a reclamar soluciones en materia de seguridad después de que unos chicos recibieran una paliza en el entorno de la catedral. Desde entonces otros altercados graves que han hecho que la preocupación se disparara todavía más. Inquieta también el problema de la venta de drogas en pleno centro. "Es un tema delicado y complejo, porque detrás de esos trapicheos hay organizaciones peligrosas, apuntaba ayer Fernández.

Vecinos están indignados con el destrozo de seis de los nueve bancos de piedra del Parque por parte de auténticos "cafres", dicen



A los empresarios les preocupa la seguridad y también la repercusión que la conflictividad puede tener sobre el prestigio de la ciudad, justo en un momento en el que Lugo estaba viviendo un desarrollo turístico notable.

ALTERCADO. En tanto, las alarmas volvieron a encenderse en la madrugada del domingo, cuando un joven provocó un altercado en un bar de la Praza do Campo. Ocurrió en torno a las tres y media de la madrugada, cuando un chico con síntomas de embriaguez entró en un bar y causó destrozos, El incidente acabó sin mayores consecuencias. El joven, de 24 años, fue localizado por la Policía Nacional e identificado.

La tensión se desató cuando el chico, de origen extranjero, entró en el establecimiento y se lió a patadas. En el local, al ver su estado, se negaron a servirle alcohol y ese rechazo desató una reacción colérica del hombre, que agarró una banqueta y se lió a golpes contra la puerta. Destrozó la cristalera y el establecimiento formuló denuncia, según confirmó la Policía.

La Policía indaga si el hombre pegó también un puñetazo a una persona, como se apuntaba en la zona, aunque no hay denuncia en ese sentido. El altercado no tuvo, por tanto, consecuencias tan serias como las de las últimas peleas en esa zona del casco histórico, pero volvió a sembrar inquietud.

Ese incidente en el centro no fue, no obstante, el único de la noche del sábado. La Policía fue alertada también por una pelea en un local de la calle Poeta Cabanillas. No hubo detenciones, ya que no se formularon denuncias, pero uno de los presuntos implicados fue trasladado a comisaría tras comprobar los agentes irregularidades en la documentación necesaria para estar en el país.

Fueron los últimos sucesos de un fin de semana que incluyó también destrozos en un espacio singular de la ciudad, el parque Rosalía de Castro, en el que los vándalos destrozaron seis de los nueve bancos de piedra.

Se trata de piezas históricas del parque, lo que les da especial valor. Los vándalos los arrancaron de cuajo en una acción que provocó la indignación de vecinos, que se lamentaron de que se permita que haya "cafres" fuera de control actuando en la ciudad.