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"Elegimos la ruta primitiva porque es segura", dicen los peregrinos en Lugo

Arriba, Arkaitz, Sergio y Aitor. Debajo, Adrian, Maikel y Diego. MARÍA MORADO
Arriba, de izquierda a derecha, Arkaitz, Sergio y Aitor. Debajo, Adrian, Maikel y Diego.
Algunos de los albergues de la ciudad reciben a más caminantes de los que esperaban este mes, en el que en el Camino se extrema la seguridad, algo que favorece la escasa masificación

"El Camino Primitivo nos parecía el más seguro", cuenta durante su parada en Lugo Sergio Piñeiro, bilbaíno que esta semana recorre la ruta jacobea.

En un verano marcado por el Covid, era una incógnita si los peregrinos se pondrían en ruta. Pero en Lugo se comprueba que, día a día, van llegando, aunque no tantos como antes.

Entre los llegados estos días están Sergio y Maikel Piñeiro, Aitor Pérez, Adrián Gil, Diego Sánchez y Arkaitz Recio, un grupo de peregrinos de Bilbao que empezaron la ruta en Grandas de Salime. "No es el típico plan que se te ocurre para unas vacaciones, pero sí que es un cambio a nivel mental que nos fortalece a todos", cuenta Sergio.

Su opción fue el Camino Primitivo, ya que era el que mejor se adaptaba a sus vacaciones y el que menos masificación tenía. "Hay gente, pero por lo que cuentan en los albergues hay un cuarto de lo habitual. Nos daba miedo el Camino Francés al ser el más transitado", afirma Sergio.

Entre su equipaje, la mascarilla es el accesorio primordial que les acompañan en cada una de las etapas, aunque ven la ruta segura. "Todo es al aire libre, podemos evitar el contacto con otras personas y el riesgo de posibles contagios", matiza Diego.

Aún así, lo que más enfatizan es la dureza del Camino y las consecuencias de recorrer tantos kilómetros al día. "De las tres etapas que llevamos, la primera fue la que más se nos hizo cuesta arriba, pero en la tercera ya empezaron a salir los primeros indicios de tantos kilómetros: las ampollas", comentan los miembros el grupo.

A pesar de esta lesión habitual, lo que realmente caracteriza este año al Camino Primitivo es la baja presencia de grupos grandes y un aumento de personas que prefieren hacer la ruta en solitario o, como mucho, en pareja.

"Nos ha sorprendido mucho. De los pocos peregrinos que vimos, la mayoría iban por su cuenta, aunque luego se fueron juntando con otros y formando pequeños grupitos", detalla Sergio.

ALBERGUES. El Camino no pierde su tirón, así que pese a los temores por un verano tan atípico, todavía hay peregrinos que tienen que parar en los albergues.

En Lugo, la situación de estos hospedajes es complicada. El número de peregrinos descendió de forma importante, pero hay casos, como el del Hostel Cross, donde se sorprendieron al ver aparecer "más peregrinos de lo esperado", comentan.

En el alojamiento, comentan, siempre están atentos a que se cumplan todos las medidas de seguridad y entre los protocolos aplicados destacan el control de temperatura y el de datos, para localizarlos en caso de que haya contagios, el uso de mascarilla y el gel desifectante.

Los bilbaínos se sienten seguros: "siempre nos ha tocado una habitación para nosotros solos y, por lo que vemos, el aforo se ha reducido a la mitad", complementa Sergio.

Tras su parada en Lugo, este grupo de peregrinos sigue en el Camino hasta el 24 de julio, que es cuando llegan a Compostela para quedarse unos días y vivir, en este año atípico, el día de Galicia.

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