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El capricho de los césares

Marta Tallón, una de los 2.000 gallegos que nacieron un 29 de febrero
Marta Tallón, una de los 2.000 gallegos que nacieron un 29 de febrero
Juegan con la triquiñuela de cumplir años solo cada cuatro y eso los hace especiales. Son los nacidos en 29 de febrero y entre ellos se encuentran lucenses como Pilar Jato, Nuria Prados, Marta Tallón o Adolfo Escobar

Fue el emperador romano Julio César quien, en el año 49 a.C., añadió un día más, cada cuatro años, al mes de febrero, para recuperar así el desfase entre el año solar y el calendario civil, una medida que afectaría no solo al almanaque sino a todos aquellos que nacieran un 29 de febrero. Por ello, a estos peculiares natalicios, que solo encuentran su fecha de aniversario en el calendario en los años bisiestos, se les ha dado en llamar ‘capricho de los césares’.

Quizán no tanto como un capricho, pero la lucense Pilar Jato Rodríguez -madre de la popular actriz María Castro- asegura que el médico que atendió a su progenitora en el parto ya la tachó de especial. "Vivíamos en la calle Bolaño Rivadeneira y en frente vivía un médico, que atendió a mi madre cuando se puso de parto en casa. Ella siempre me contaba que lo primero que le dijo al verme fue: Es una niña y muy coqueta, que ha querido ser especial ya desde el mismo día de su nacimiento".

Pilar no se siente especial, pero sí reconoce que tras la etapa infantil, en la que "en casa -recuerda- me hacían rabiar diciéndome que en los tres años intermedios no tenía cumpleaños", durante el resto de su vida ha jugado al despiste con su edad, contabilizándola en años bisiestos. Un chascarrillo con el que durante años esta maestra sembró la confusión entre sus alumnos: "Cuando les decía, por ejemplo, que cumplía diez años sus caras eran todo un poema. Sigo viendo a algunos de ellos, que ahora son adultos, y todavía me lo siguen recordando". Jubilada, ya no tiene alumnos a los que dejar con la boca abierta, pero sigue jugando al despiste. "Este año cumplo 17 -68-, ¡aún no he alcanzado la mayoría de edad!", apostilla divertida.

En España están registrados alrededor de 32.000 bisiestos, de los cuales cerca de 2.000 están en Galicia, según los datos del Ine

UN HECHO DIFERENCIAL. Con cierta similitud lo vive Nuria Prados, quien explica decidida que este 2016 cumple "once años" -44 reales-. Se siente «original, especial y diferente, incluso hasta cierto punto rara, es mi auténtico toque diferente», dice, porque a esa circunstancia suma otras curiosidades como compartir fecha de nacimiento -29 de febrero de 1972- con el actual candidato a la presidencia del Gobierno, el socialista Pedro Sánchez, o que sus cumpleaños bisiestos coincidan siempre con los Juegos Olímpicos -nació en el año en que se celebraron en Múnich-. El primer argumento que se le viene a la cabeza para refrendar ese sentimiento especial es convincente: "Por ejemplo, yo jamás he salido en un periódico y por el hecho de ser bisiesta voy a hacerlo".

Nuria reconoce que también hay una parte negativa. En España, la normativa civil establece que, a efectos legales, los nacidos un 29 de febrero cumplen años a las 00:00 horas del día 28 de febrero en aquellos años que no sean bisiestos. Pero Nuria lo tiene claro, "en esos años normales no consigo encontrar mi día, siento que no es mi cumpleaños, recibo felicitaciones tanto el 28 de febrero como el 1 de marzo, pero siento que el tema no va conmigo". En la otra cara de la moneda, la intensidad con la que vive sus "cumpleaños de verdad", como ella misma los define: "Siempre pido el día libre en el trabajo, si es jornada laborable como en este 2016, porque lo disfruto con familia y amigos desde la mañana hasta la madrugada, alargo la celebración al máximo". Pero a punto estuvo de verse privada de su hecho diferencial. Su abuela trató de convencer a su padre para que la inscribiera como nacida el 1 de marzo "porque nacer el 29 de febrero le parecía lo peor; afortunadamente, él se negó en redondo", concluye.

DUDAS CON LA FELICITACIÓN. Marta Tallón también miraba con recelo la fecha del 29 de febrero de 2004 cuando, a punto de dar a luz, cruzaba los dedos para que su hija, también Marta Tallón, "naciese cualquier día menos ese, era la única fecha que quería sortear", cuenta. Pero el parto se adelantó unos días y la pequeña Marta se convirtió en el enésimo ‘capricho de los césares’, una circunstancia que lejos de disgustarla la hace sentir especial, aunque viva con fastidio los años intermedios. Su madre apunta que "cuando cumplió 10 años se negó a seguir celebrando su aniversario fuera de bisiesto el 1 de marzo, como habíamos hecho hasta entonces; al menos quiere hacerlo en febrero, su mes de nacimiento -por este hecho se les conoce también como rigurosos febrerinos-", y añade que "cuando alguien la felicita el 1 de marzo les contesta: gracias, pero mi cumpleaños fue ayer".

Una personalidad casi tan arrolladora como su energía y alegría naturales que, según su madre, han llegado a máximos coincidiendo con sus cumpleaños ‘de verdad’. En cada uno de los dos anteriores ha tenido fiestas muy especiales. En la primera, con 4 años, incluso cumplió su gran sueño, montar a caballo, aunque tiempo después la hípica quedó atrás en favor de su actual pasión, la natación sincronizada, disciplina en la que compite y que la ha hecho ya merecedora de un buen número de medallas. El segundo, con ocho años, lo celebró con todos sus compañeros de colegio con una fiesta tematizada en torno de nuevo a los caballos y este 2016 también ha sido muy especial.


VARIOS EN LA FAMILIA. Nació en O Cádavo pero lleva casi toda su vida en Madrid, donde regenta los restaurantes O Grelo y O Recanto. El empresario de hostelería Adolfo Escobar cumple "17 años, me gusta decir los cortos porque aunque los años van cayendo igual, para nosotros parece que el tiempo va un poco más lento", dice.

Este año Adolfo lo celebra de modo especial, como cada bisiesto, "con la familia, en la que además tenemos otra bisiesta, los amigos y también con el personal del trabajo". La fecha bien merece más de una fiesta, porque este lucense no haya inconveniente alguno en su singularidad más allá de la anécdota de las habituales reacciones de sorpresa "cuando enseño el carné". El resto son recuerdos amables, con alguna que otra fiesta especial organizada por su mujer "con sorpresas tan gratas como reunir en ellas a amigos que hacía años que no veía", concluye.

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