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El barrio de A Chanca resurge de la mano de la rehabilitación de casas y el Camino Primitivo

Varios inmuebles han sido reformados para ser vivienda habitual o de verano y está a punto de abrir un albergue de peregrinos. Los vecinos piden que el Concello preste atención a la zona

El barrio de A Chanca está resurgiendo después de varias décadas de un abandono que sobre todo se notaba en las decenas de viviendas existentes en la zona, la mayoría de ellas unifamiliares.

Muchas de estas casas viejas que habían quedado inhabitadas y en ruinas están siendo ahora rehabilitadas, lo que ofrece a A Chanca una imagen renovada que además está posibilitando un aumento del número de residentes.

Su cercana situación con respecto al centro de la ciudad, la belleza de la zona con un entorno rodeado de vegetación y la oportunidad que presenta para el ocio que el barrio esté atravesado por el paseo del río Rato, hace de A Chanca una lugar atractivo tanto para vivir durante el año como para disfrutar del mismo durante la época estival.

Además, la declaración del Camino Primitivo como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco ha ayudado a dar vida a un barrio que en las últimas décadas no había hecho más que perder población. Este reconocimiento de la ruta a Santiago ha propiciado también la futura apertura de un albergue para peregrinos, lo que es una prueba de que el barrio se presenta como un punto estratégico en el Camino Primitivo.

Los vecinos piden el arreglo de una fuente para que el centenar de peregrinos que dicen pasan a diario en verano puedan surtirse

PEREGRINOS. Durante los meses de verano y hasta aproximadamente octubre, alrededor de cien peregrinos pasan cada día por A Chanca en dirección a los diferentes albergues que existen en la ciudad, según calculan los vecinos de la zona. Con la construcción del albergue en este barrio, los residentes esperan que sea el primer paso para que se establezca una importante infraestructura de locales y establecimientos, que si bien estarían enfocados a aportar mayores comodidades a los peregrinos, puedan servir también para darle vida al barrio.

Sin embargo, a pesar de este resurgir de A Chanca, los vecinos se quejan de que el Concello tiene la zona "totalmente abandonada", pese a ser un barrio por donde trascurre la ruta a Santiago. Los residentes también se lamentan de que los peregrinos deban recorren varios kilómetros sin la posibilidad de encontrar agua, porque no hay ni establecimientos ni fuentes cercanas.

Únicamente existe un surtidor en A Chanca, pero se encuentra sin ningún tipo de señalización, ligeramente alejada del Camino y con una potabilidad que los vecinos consideran dudosa. De hecho, los residentes del barrio se solidarizan con los peregrinos proporcionándoles agua a la puerta de sus casas.

Los vecinos también reclaman un mayor control de los trabajos de limpieza y roza, ya que la maleza se agolpa a orillas del Camino y tienen que ser los propios lugareños los que se ocupen de los trabajos de mantenimiento.

Asimismo, pretenden que el Concello resuelva el problema que genera un vertido de aguas fecales en la zona, en el que el mal olor molesta a vecinos y peregrinos.

El barrio de A Chanca resurge de la mano de la rehabilitación de...
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