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Los conductores lucenses se someten cada día a las vías de alto riesgo de la ciudad

Tramo estrecho en Flor de Lirio. XESÚS PONTE
Tramo estrecho en Flor de Lirio. XESÚS PONTE

Son pocos los barrios de Lugo con calles con desniveles imposibles o en las que no pueden pasar dos coches a la vez 

Baches y agujeros, intersecciones a cara o cruz, vías estrechas de doble sentido, e incluso descensos propios de videojuego. Dentro de la red vial de Lugo se identifican todas estas pruebas de fuego, las que ponen en jaque día sí y día también a los conductores, los que suelen salir airosos de las situaciones pero, en ocasiones, también se han llevado algún que otro susto.

El pasado año, un conductor se quedó "encallado" al circular por un largo paso estrecho localizado en la rúa Flor de Lirio. Para pasar dos coches por ahí es necesario detener la marcha y maniobrar, para así permitir el paso al mejor situado y que a continuación haga lo mismo el segundo. Un mínimo fallo en la maniobra supone que uno de los conductores se sale de la calzada.

Vecinos de la zona aseguran que la calle siempre ha estado así, incluso peor, ya que su anchura es "muy justa para que pasen dos coches", pero ahora "al menos está recién asfaltada", lo que no acaba con el problema de su estrechez.

El tramo estrecho de doble sentido de la rúa Flor de Lirio dejó ‘encallado’ a un vehículo cuando trataba de maniobrar para ceder paso

Continuando unos 200 metros por esa misma vía, se sitúa otro punto conflictivo, en el que una subida que acaba con un stop en su punto más alto se entromete en el paso de la propia Flor de Lirio, donde pueden llegar a coincidir hasta tres vehículos de direcciones diferentes que deben resolver una operación más común del tetris que de una carretera.

Esa vía es una de las muchas de Lugo que exigen temple a los conductores, ya sea por su pronunciado desnivel o por su escasa anchura.

En Fontiñas, por ejemplo, ya forma parte de la historia de la ciudad la famosa bajada que desemboca enfrente al río Rato, que antes era de subida y bajada pero que ahora solo es apta para descensos. Los primeros metros de esta, explica un vecino, "están bien asfaltados", algo que no sucede en la parte baja. A su juicio, "bajar por ella, si se hace despacio, no tiene ningún riesgo, es mucho más impactante que peligroso", aún así, asegura que es una rampa "que utilizan diariamente muchos lucenses ya que es muy útil para salir de la ciudad, por lo que podría estar mucho mejor adaptada".

Subida de San Eufrasio a Fontiñas. VICTORIA RODRÍGUEZ

En el acceso de la rúa San Eufrasio a Fontiñas hay una peculiar subida que acaba en un stop en el que la visibilidad brilla por su ausencia. Los vecinos aseguran que "una vez que se llega arriba no se ve nada, además, estás en la parte alta de la pendiente y no es un lugar sencillo para mantener el coche".

Otro de los pasos arriesgados se sitúa en el ascenso del barrio de A Cheda hasta la Ronda del Carmen, en la que hay un pasadizo estrecho por el que, dependiendo del vehículo, es necesario cerrar los espejos y ser prudente para no dejar ningún "rayajo" en los laterales. Una vía, que al igual que la bajada de Fontiñas, es de gran utilidad para los conductores ya que permite ahorrar un largo trayecto, y cuyo estado actual es de lo más deficiente.

La rotonda situada en la avenida de las Américas es uno de los puntos más conflictivos de la ciudad, pero como de ella, los lucenses se quejan de muchas otras zonas, como los pasos de peatones de delante de Muebles Franco, la Calzada Romana o la propia estación de tren o la subida a Burouzos desde Serra de Meira.

Los conductores lucenses se someten cada día a las vías de alto...
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