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El dinero de proyectos parados en la provincia de Lugo daría para hacer la intermodal

Destrozos en la guardería del campus. AEP
Destrozos en la guardería del campus. AEP

Los fondos invertidos en la capital en intervenciones inacabadas o que no están en uso superan los 7,7 millones

El presupuesto de las administraciones es limitado y, del mismo modo que sucede en las casas particulares, hay que decidir bien dónde se pone el dinero para no caer en el malgasto y el despilfarro. Sin embargo, hay inversiones que en su momento parecieron una buena idea y que con el tiempo se vio que solo eran un error de cálculo que consumió miles, cientos de miles o millones de euros para nada porque, o bien no llegaron a término o, si se acabaron,  nunca llegaron a tener uso o este fue muy escaso. A continuación se enumeran unos cuantos ejemplos, aunque la lista podría incluir más. Si se recuperasen las partidas que se destinaron a todos ellos —7,7 millones de euros— habría dinero suficiente para, por ejemplo, hacer la estación intermodal, que tiene un presupuesto de 6,3 millones de euros. 

Cuartel de San Fernando: 2.400.000 de euros
Ni auditorio, ni colegio, ni museo, solo desgaste
El Concello se hizo con la propiedad del antiguo cuartel de San Fernando a finales de la década 
de 1990, para lo que puso fondos propios y también una partida de la Consellería de Política Territorial. El objetivo era construir en ese lugar el demandado auditorio para la ciudad, pero un informe de Icomos, la entidad encargada de asesorar a la Unesco sobre los monumentos Patrimonio de la Humanidad, consideró "totalmente improcedente" esa ubicación en el entorno de la muralla, por lo que este propósito se descartó.

Posteriormente, se proyectó ubicar ahí el museo de la romanización, cuyo proyecto llegó a presentarse, aunque la crisis lo cercenó. Recientemente, Ciudadanos planteó convertirlo en colegio, pero no fructificó. El edificio se ha deteriorado tanto que para cuando se realice alguna intervención, su coste se habrá multiplicado considerablemente.

Fábrica de la luz: 1.148.852 de euros
Fuente de litigios y una posible indemnización

La segunda vida de la fábrica de la luz —la central eléctrica de la que partió el primer suministro de energía para la ciudad, a finales del siglo XIX—, ha estado llena de vaivenes. A mediados de la pasada década, el Concello apostó por recuperar este edificio y musealizarlo, al tiempo que se sacaba a licitación la explotación del caudal para volver a producir electricidad. El concurso fue ganado por la empresa asturiana Inca, que tendría la concesión por cuarenta años. Ese contrato llevó al juzgado al exalcalde José López Orozco, a los exconcejales  Lino González Dopeso y Francisco Fernández Liñares, al jefe de los servicios electromecánicos y al empresario Miguel García Gesto, aunque finalmente la acusación fue sobreseída.

En 2015, la Confederación Hidrográfica autorizó las obras a Inca para poner a punto la explotación, pero las paralizó meses por irregularidades. El año pasado, la Confederación Hidrográfica MiñoSil  inició los trámites para retirar la concesión hidroeléctrica al Concello y la concesionaria exigió a la administración local la rescisión del contrato y una indemnización por 2,8 millones de euros. 

Anfiteatro del campus: 1.000.000 de euros
Un escenario privilegiado para botellones y grafitis

El anfiteatro que se construyó en la vaguada del campus universitario en el año 2000 con capacidad para 2.500 asistentes y un escenario de 800 metros cuadrados es a día de hoy un espacio conquistado por las malas hierbas y un lugar de excepción para botellones, grafitis y prácticas de skate. La Diputación es la responsable de su mantenimiento.

Guardería del campus: 430.000 euros
Quince años cerrada y a merced de los vándalos

La guardería del campus se construyó a principios de la década pasada para dar servicio a la comunidad universitaria. Las obras se terminaron en 2003 y a partir de ahí comenzó un desencuentro entre el organismo provincial, en manos de Francisco Cacharro, y el Concello, dirigido por José López Orozco, por cuestión de la licencia de apertura, lastrada por la falta de accesos. El tema llegó a estar judicializado.

En 2014, la Diputación lo cedió a Raiolas para albergar un centro de día de adultos con trastorno del espectro autista, pero hasta junio no se salvaron las dificultades para para construir los accesos, lo que dará pie a obtener la licencia. Raiolas tiene concedida una ayuda de 90.000 euros de la Diputación para remozar el edificio, que además del deterioro propio del paso del tiempo ha sido víctima en varias ocasiones de vandalismo.

Ciclo de reutilización del agua: 1.000.000 de euros
Ni una gota para riego o suministro industrial

En 2011 quedó listo el sistema de reutilización de agua procedente de la depuradora para uso de las industrias que no precisasen agua potable y para riego y baldeo. La idea era recuperar agua que ya había sido utilizada, almacenarla en dos de los tres depósitos de 10.000 metros cúbicos de A Piringalla y desde allí distribuirla a As Gándaras y O Ceao, fundamentalmente.

El Ayuntamiento anunció que ofrecería esta agua con descuento para incentivar su uso. Sin embargo, nueve años después sigue sin ser posible.

Sistema de localización de bus: 376.000 euros
La información en tiempo real que nunca fue

En 2011, se implantó en el servicio de transporte público un Sistema de Ayuda a la Explotación (SAE) gracias a fondos de la Unión Europea y el plan E, que incluía GPS en los buses y pantallas con información en tiempo real en las paradas. Nunca funcionó bien y actualmente está obsoleto, aunque las líneas no se pueden actualizar sin tener operativo un sistema de este tipo. 

Cámaras de tráfico de O Ceao: 210.000 euros
Funcionaron cinco años hasta quedar sin permiso

Entre 2008 y 2013 estuvieron en marcha en el polígono de O Ceao 30 cámaras de videovigilancia cuya colocación tuvo un coste de 215.000 euros, que la UE ayudó a financiar. Sin embargo, la Delegación del Gobierno retiró el permiso después de que la Comisión de Garantías de la Videovigilancia emitiera un informe contrario a su uso porque se considera que la tasa de delitos no justifica la presencia de estos dispositivos. 

Plan de movilidad: 120.000 euros
Un estudio que quedó olvidado en un cajón

El segundo plan de movilidad que encargó el Concello, en 2009, tuvo el mismo destino que el primero, que databa de 1985: el cajón del olvido. Sus recomendaciones para reorganizar el tráfico de la ciudad no se llevaron a cabo, salvo las zonas 30, aunque no en los lugares que proponía. 

Rebicíclate: 117.000 euros
Bicicletas que se han convertido en estáticas

El programa de préstamos de biclicletas Rebicíclate que puso en marca el Concello comenzó a funcionar en 2007 y se mantuvo hasta 2011, cuando se paralizó por los problemas que generaba, como desapariciones y daños. A día de hoy, los ciclos acumulan polvo en los almacenes de As Pedreiras.

Biblioteca de A Piringalla: 230.000 euros
Un esqueleto de futuro incierto

En el barrio de A Piringalla se alza un esqueleto que iba para biblioteca, pero no se sabe en qué quedará. Su construcción, presupuestada en un millón de euros, se inició en octubre de 2010. Sin embargo, cuando la adjudicataria, Antalsis, había realizado el 22% de la obra, en la que se habían invertido 230.000 euros, abandonó el proyecto, alegando que una modificación estructural introducida por los arquitectos le suponía un sobrecoste inadmisible.

Ese capítulo se remonta a 2012 y desde entonces no se ha avanzado. Se rescindieron los contratos a la adjudicataria de la obra, del proyecto y dirección de obra. Un informe de 2013 señala que la estructura es inestable e insegura, pero a día de hoy no se sabe si se tirará o se reforzará para reconvertir el proyecto en un centro social.
Placas solares en O Ceao: 756.000 euros
Un compromiso con la ineficiencia energética

En 2007 se inauguró el parque de energías renovables que puso en marcha el Concello y en el que se invirtieron 756.000 euros, de los que 181.000 fueron aportados por el Ministerio de Industria. El proyecto pretendía ser un ejemplo de compromiso medioambiental, pero hasta ahora solo ha dado lecciones de ineficiencia por lo poco que se ha sacado en limpio de esta inversión.

La previsión era que el Concello ingresara unos 14.000 euros al año por las placas y unos 1.500 euros por el aerogenerardor, pero solo funcionó un año y medio, que reportó un ingreso de Begasa de 9.500 euros.

En 2014 fue necesario reparar los paneles, pero siguió sin volcarse energía a la red porque, según explicó el Concello hace algo más de un año, no se puede hacer la venta directamente, habría que hacerlo a través de una empresa productora. Para ello, se planteaba cambiar los estatutos de la firma municipal Evislusa para que las comercializase, pero nada se ha vuelto a saber.
 

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