Después de la tragedia, solidaridad

En medio de la debacle, el dueño de Sidegal coge fuerzas para afrontar un futuro "incierto" y agradece el apoyo recibido. "Me llamaron de desguaces de toda España para ofrecerme ayuda"
Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada.  VICTORIA RODRÍGUEZ
photo_camera Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada. VICTORIA RODRÍGUEZ

Su nave se tiñó de negro el pasado martes y todavía no ha dejado de oler a quemado, pero el dueño de Desguaces Sidegal, José Antonio Ramos, esquiva el pesimismo gracias a su tesón, a su equipo y a todo el apoyo recibido desde que el fuego arrasó su negocio. "Todavía estoy asumiendo lo que ha pasado y la respuesta de la gente, porque ha sido increíble. Desde el primer momento, todo el polígono de O Ceao se volcó conmigo. Me ofrecieron locales para montar la oficina y para guardar material. Creo que recibí más de 200 llamadas de gente ofreciéndome ayuda. Me llamaron de desguaces de toda España para poner a mi disposición grúas, coches o lo que necesitase. Hubo gente que yo no conocía de nada y que se trasladó a Lugo para presentarse y decirme: tengo un desguace, ¿qué necesitas? Solo puedo dar una y otra vez las gracias", explica.

Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada.  VICTORIA RODRÍGUEZ
Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada. VICTORIA RODRÍGUEZ

Ramos estima que las pérdidas que dejaron las llamas en su nave sobrepasan los tres millones de euros. "Perdimos más de 50.000 piezas y solo salvamos un 20%. Lo primero fue organizar los pedidos, ya que más del 90% de nuestro negocio son ventas online a toda Europa. Ahora hay que hacer una parada y pensar qué hacer. Es difícil que podamos seguir en la misma nave, pero todavía no hay nada firme. La próxima semana me voy a reunir con varias administraciones, a nivel autonómico, y todo va a depender del resultado de esas reuniones. Hay que mirar hacia el futuro porque de Sidegal dependen doce familias y somos un gran equipo".

Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada.  VICTORIA RODRÍGUEZ
Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada. VICTORIA RODRÍGUEZ

Aunque no deja de pensar en su negocio, la prioridad en estos momentos para el dueño de Sidegal es el estado del trabajador herido que permanece en el Chuac. "Evoluciona bien y está animado. Yo en verano estuve 70 días hospitalizado porque tuve un accidente con una carretilla, que me aplastó, así que sé por lo que está pasando. Es muy duro y yo estaré a su lado todo lo que pueda. Ahora, él es lo más importante", afirma.

Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada.  VICTORIA RODRÍGUEZ
Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada. VICTORIA RODRÍGUEZ

Ramos lamenta y agradece a partes iguales que el incendio lo sorprendiera en Madrid. "El viaje a Lugo se me hizo eterno y todo el mundo me llamaba para que no apurase. Un amigo se acercó a Ponferrada, se subió a mi coche y condujo él hasta Lugo. Si llego a estar aquí, hubiese intentado salvar cosas de la nave y de mi oficina, donde guardaba mis recuerdos personales: premios, dibujos de mis hijas... Es increíble como puede cambiar todo en un momento", concluye.

Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada.  VICTORIA RODRÍGUEZ
Amasijos de hierros, instalaciones calcinadas y baldas llenas de material ya inservible son el panorama dominante en la nave de Sidegal, cuya fachada está destrozada. VICTORIA RODRÍGUEZ