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La decadente vida de los lagos de Teixeiro

Estado de abandono que presentan los lagos de Teixeiro.
Estado de abandono que presentan los lagos de Teixeiro.
La que fue el área recreativa de referencia para los vecinos de Lugo a finales de la década de los 80 presenta desde hace años un preocupante estado de abandono sin que las administraciones se involucren en su recuperación integral

A finales de los años 80 los lagos de Teixeiro se asemejaban en verano a las playas de Benidorm y Torremolinos. Los fines de semana se llenaban a primera hora de la mañana de decenas de visitantes, que se apresuraban con sus neveras portátiles y bolsas de la compra para reservar las mesas y bancos de cantería para poder disfrutar de una placentera jornada lúdica.

Esta era entonces el área recreativa de referencia para los vecinos de Lugo, pues se encuentra a apenas veinte minutos en coche de la capital lucense.

Esa zona de recreo no solo ha quedado en el olvido en la memoria de los lucenses, sino que desde hace años, lo que es más preocupante, presenta un avanzado estado de abandono, sin que las administraciones se hayan involucrado en su recuperación.

Un paseo por sus senderos permite descubrir la decadente existencia de la que fue antaño una esplendorosa área natural. La pista de acceso, plagada de baches, que obliga al conductor a sortearlos, ya pone sobreaviso al visitante de la desoladora estampa que se va a encontrar.

La construcción que sirvió de cantina para atender a los visitantes y de refugio se mantiene a duras penas en pie. Las puertas y ventanas desaparecieron. Sus paredes están plagadas de ordinarias pintadas, que ejemplifican los actos vandálicos que jalonan esta zona de esparcimiento, como los restos calcinados de mobiliario.

La maleza crece a sus anchas entre los bancos y mesas de piedra, algunas de ellas destrozadas, no por el paso de los años, sino por la incívica mano del hombre. De las fuentes ya no mana agua y la basura aflora como las malas hierbas.

No queda muestra de los aparatos que fueron instalados para hacer ejercicio, en el que debió ser uno de los circuitos cardiosaludables pioneros de Lugo.

Los lagos, las masas de agua, no son tampoco ajenos a ese estado de abandono. Están descuidados. Precisan, como el resto de este pulmón verde, una profunda limpieza.

Los lagos de Teixeiro llegaron a albergar en los años 80 una reserva, de unas cuatro hectáreas de superficie -como seis campos de fútbol juntos-, en la que la Xunta de Galicia realizó una suelta de ejemplares de ciervos, gamos y corzos. Además, los cauces están poblados de sapos comunes y ranas rojas, que es una especie amenazada.

La decadente vida de los lagos de Teixeiro
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