LOS PREMIADOS

Dani de la Torre: el Rey Midas del cine y del audiovisual

El talento del monfortino para la acción reconcilió al público con la producción nacional 
Dani de la Torre en una imagen de archivo. EP
photo_camera Dani de la Torre en una imagen de archivo. EP

Es una especie de Rey Midas del cine. Convierte en un rotundo éxito de público cada película y cada serie televisiva que dirige y no se va de ningún festival sin un premio bajo el brazo. El último trofeo en su palmarés es de esta misma semana, cuando se llevó los galardones al mejor director y a la mejor serie por La Unidad, en los premios Iris, que concede la Academia de la Televisión. Y los Goya no le son precisamente esquivos. De la cita anual de la Academia del Cine sus filmes también salen siempre con alguno de los famosos cabezones, porque sus historias son redondas, pero además prueba ser un maestro en la dirección de actores y en la elección de hasta el último miembro de su equipo.

El monfortino maneja como nadie la adrenalina, hasta el punto de que ha logrado reconciliar a muchos con el cine y las producciones nacionales. Maneja el ritmo, el misterio y lo trepidante y gracias a la capacidad narrativa que se gasta sabe lo que es que su público no quiera levantarse del asiento. Pero, además, detrás de esa acción que es capaz de desplegar hay siempre historias que también merecen la pena. Sabe contar con profundidad.

Esa hondura se palpa en su película más lucense, Live is life, donde traza un retrato de la adolescencia de su propia pandilla, y aprovecha para ello los escenarios en los que se desarrolló esta etapa vital tan importante: la Ribeira Sacra. La vida, pero también los paisajes, conquistan en ese filme que no deja de contribuir a seguir poniendo en el foco unos escenarios tan deslumbrantes como son los del sur lucense. En su tierra, Dani de la Torre demostró que no hay un solo registro fílmico que se le resista.

Hay un dicho que afirma que ‘aburrirse en el momento adecuado es signo de inteligencia’ y quizás le vaya como anillo al dedo a este monfortino, que alguna vez ha confesado que en su adolescencia el aburrimiento le pesó muchísimo, hasta el punto de inquietar a sus padres. Cuando espantó al fin el tedio y descubrió su camino, empezó a conseguir que nadie en este país tenga motivos para aburrirse. Y es algo que agradecemos.

Un chaval que vio la luz en un cine
Dani de la Torre ha contado alguna vez que en la adolescencia se encontraba perdido y era en el cine donde podía soñar y donde encontraba las aventuras que le interesaban. Fue así como se fue abriendo paso una vocación que ha acabado llevándolo a lo más alto desde Monforte.

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