Ana Freire Vega: "Culpar a la IA solo por sus malos usos es como si le hiciesen bullying"

Esta ingeniera rabadense ha encauzado su vida profesional hacia la aplicación de la inteligencia artificial en la salud, como el proyecto Stop, en el que la usa para prevenir el suicidio detectando en redes sociales a personas con riesgo autolítico y redirigiéndolas al Teléfono de la Esperanza o a un chat de WhastApp para que las atiendan profesionales
_POL0076
photo_camera Ana Freire Veiga (Rábade, 1983). XESÚS PONTE (AEP)

¿Por qué se habla más de los malos usos de la inteligencia artificial, (IA) como los plagios de trabajos con ChatGPT o falsos desnudos de mujeres que después se difunden por redes, que de los buenos?
Se tiende, no solo en medios de comunicación, sino en foros especializados, workshops o conferencias, a mostrar más la parte negativa de la tecnología. Encanta infundir miedo a la sociedad y vende más que la inteligencia artificial discrimina o que nos cuesta el trabajo a que pueda detectar un cáncer de piel con la misma precisión que un grupo de dermatólogos. Es una pena porque su potencial es enorme, especialmente en campos tan útiles como la medicina, la salud... Además, esa parte negativa no es ni siquiera culpa suya, sino de quien la diseña. Entonces es como si a la inteligencia artificial se le estuviese haciendo bullying porque solo se habla de su parte negativa, se le echa la culpa de muchos efectos cuyos culpables son los humanos.

¿Cómo se puede corregir?
El mejor antídoto es la educación, educar a la gente en el mejor empleo de las redes, de la inteligencia artificial, y enseñar todos sus usos que potencian el bienestar humano.

Se muestra más su parte negativa porque encanta infundir miedo a la sociedad"

¿Como cuáles?
En la mejora de intervenciones quirúrgicas a través de robótica, que reduce a lo mejor las variaciones de pulso de los cirujanos y que así las operaciones sean menos invasivas. Se está utilizando mucho en el apoyo al diagnóstico, que los médicos tengan una opinión más sobre la mesa que venga de una máquina que memoriza de manera mucho más ágil muchísimas más imágenes, radiografías... de un paciente y que las computa de una manera mucho más rápida. Si nos enfocásemos más en estos usos la gente le perdería el miedo.

¿Otro sambenito que se le cuelga es que destruye empleo?
En las revoluciones industriales previas las máquinas también sustituyeron a la mano de obra humana y ahora nadie se queja porque preferimos que ciertas labores las hagan máquinas porque eran profesiones con un gran esfuerzo físico y que no explotaban lo bueno del ser humano, que es la creatividad, la inteligencia... Con la inteligencia artificial probablemente pase lo mismo, nos liberará de tareas que son más rutinarias, más repetitivas, que no necesitan el potencial de un ser humano detrás. Supondrá un esfuerzo para los gobiernos educar a la sociedad en nuevos puestos de trabajo que se demanden. Tendrá que cambiar también la universidad para crear nuevas carreras que se adapten a esa demanda. No podemos tener miedo al cambio, sino simplemente adaptarnos.

Emplea la IA en su proyecto Stop para prevenir el suicidio. ¿Qué resultado está dando?
En las dos primeras campañas llegamos en toda España a más de medio millón de personas en cada una. En la tercera, recién acabada, que duró tres meses —el triple que las anteriores—, la principal novedad fue que incluimos un chat de WhatsApp con el que a las personas en riesgo que detectamos en las redes mediante inteligencia artificial les mandamos un anuncio para que contactasen de manera gratuita las 24 horas del día con una persona formada para dar apoyo emocional. Lo hicimos porque los más jóvenes prefieren comunicarse por chat que por teléfono. En las dos primeras semanas se colapsaron las líneas.

¿Cuáles son los perfiles más comunes de sus usuarios?
Tenemos tres campañas diferentes. Una para la ideación suicida, otra para la depresión y una más para trastornos de la conducta alimentaria. En riesgo autolítico en su mayoría son mujeres de menos de 39 años que hablan en redes explícitamente de suicidio, depresión, consumo de drogas, alcohol, abusos sexuales en la infancia, etcétera. En depresión son mujeres en su mayoría de menos de 29 años y hablan más de falta de apoyo social, problemas de pareja o económicos... Y el perfil de trastornos de la conducta alimentaria, como anorexia o bulimia, son mujeres que el 60% tiene menos de 19 años. Los temas que tratan son dietas veganas o vegetarianas, pérdida muy rápida de calorías, ejercicios muy extremos, laxantes... Nos advierten los psicólogos y psiquiatras que a veces como lo que quieren es perder calorías de manera muy rápida dicen que están haciendo una dieta vegana o vegetariana y los padres están contentos porque su hija por lo menos come verduras.

¿Por qué son más mujeres? 
Lanzamos una campaña para mujeres y otra para hombres de cada uno de los problemas. Los psicólogos y psiquiatras nos dicen que es posible que sea porque la mujer tiende a comunicarse más, entonces también lo expresa más en redes sociales, y en general también porque son problemas que suelen afectarles más, como anorexia, bulimia, depresión o suicidio. Aunque en España mueren más hombres que mujeres, pero no porque tengan más ideación suicida sino porque utilizan métodos más drásticos.

Si los niños fuesen educados para desarrollar empatía y resiliencia, probablemente no existiría bullying"

¿Cómo surgió el proyecto Stop?
Por una fatídica publicación que encontré en Facebook de una chica que anunciaba su suicidio y lo hizo. Esta chica en su perfil anteriormente había dejado ciertas pistas de que no estaba bien, de que estaba sufriendo una depresión bastante grande. Entonces pensé que a lo mejor a los humanos se nos escapan estas pistas porque no tenemos un proceso de análisis tan exhaustivo, mientras que una máquina puede ser capaz de seguirlas mejor y extraer un patrón común de riesgo.

¿Cómo está la salud mental?
Faltan muchísimos recursos, sobre todo personal especializado, psicólogos, psiquiatras, pero también educación. Si todos los niños fuesen educados en desarrollar habilidades de empatía y resiliencia probablemente el bullying no existiría. El problema es que no se nos enseña eso y hasta hace muy poco no se nos enseñaba casi ni a mostrar nuestros sentimientos. Tenemos que educar también a la población para que la salud mental no sea un tabú, en respetar y entender a los demás y en desarrollar también salir más fuertes de los problemas. Las nuevas generaciones se debilitan con cada obstáculo que se encuentran.

"Visito siempre que puedo Rábade porque es mi vía de escape, donde recargo energía"

Sus compañeros de estudios la conocían como Ana Rábade, en vez de Ana Freire. Vino al mundo en esta localidad lucense en 1983. A los 18 años se marchó a estudiar Ingeniería Informática a la Universidad de A Coruña. Tras graduarse fue a trabajar a la Universidad de Glasgow (Escocia) y después al Centro Nacional de Investigación de Italia. Desde hace 9 años reside en Barcelona, en donde compagina la investigación con la docencia en la Universidad Pompeu i Fabra. En 2022 recibió el premio Lucense del Año.

¿Sigue manteniendo relación con Rábade, su municipio natal, de cuyas fiestas patronales fue pregonera el verano pasado?
Tengo familia y amigos y voy siempre que puedo. De hecho estuve hace unos días. Espero ir cada vez más, porque es también mi vía de escape, donde me relajo y donde recargo energía sobre todo.

Comentarios