Cruz Roja estudia si trasladar a la vieja sede de Aspnais su programa para personas sin hogar

Las instalaciones de la Avenida de Madrid se han quedado pequeñas para un servicio que a veces concentra a veinte usuarios a la vez
Antigua sede de Aspnais, un edificio y una parcela que son propiedad de la Xunta. XESÚS PONTE
photo_camera Antigua sede de Aspnais, un edificio y una parcela que son propiedad de la Xunta. XESÚS PONTE

Cruz Roja analiza la posibilidad de solicitar el uso de la vieja sede de Aspnais, en la Rampa de Claudio López, para trasladar la atención a personas sin hogar, un programa que ofrece apoyo a quien vive en la calle con asesoramiento pero fundamentalmente con cuestiones prácticas. Pone a su disposición un lugar donde ducharse, desayunar, lavar su ropa o conectarse a internet.

El presidente de la entidad, Luis Abelleira, explica que ahora mismo esos servicios se prestan en la planta baja del edificio de la Avenida de Madrid. Son unos 70 metros cuadrados en los que hay momentos puntuales del día en los que se llegan a concentrar una veintena de personas a la vez. "Se queda realmente muy pequeño para acoger a todos los usuarios y los trabajadores sociales, además de las lavadoras, las duchas, una zona de estar...", admite.

El servicio se presta en unas determinadas horas del día. A lo largo de la jornada atiende a medio centenar de usuarios pero Cruz Roja estaría interesada en disponer de un nuevo local para la atención de ese programa con más holgura, motivo por el que se plantea la conveniencia de que sean las viejas instalaciones de Aspnais las que le den cabida. Con todo, Abelleira recuerda que se trata de un proyecto y que hasta que no vea el edificio, conozca bien su estado y sepa qué medidas de conservación deben acatarse en su rehabilitación no puede tener claro si sería el ideal para la entidad.

Lo cierto es que la antigua sede de Aspnais, un edificio amplio y céntrico, aunque vacío desde hace dos años y necesitado de profundas reformas, tiene muchos pretendientes. A principios de este mismo año se supo que Alume y Afalu —las dos entidades a las que la Xunta había cedido las instalaciones una vez que Aspnais las abandonó para trasladarse al antiguo hospital de San José— renunciaban a arreglar el edificio por su elevado coste. La inversión sería para ellas tan elevada, especialmente con una inflación por las nubes que encarecería una obra ya ambiciosa de por sí, que comprometería el desarrollo del resto de su actividad.

Además de los fondos, ambas asociaciones consideraron que la obra sería especialmente compleja. Por ejemplo, se verían obligadas a contar con dos entradas diferenciadas para que la actividad de una no interfiriera en la otra, así que deberían abrir una nueva.

El destino que tenían inicialmente pensado para el edificio de la Rampa de Claudio López era un centro de atención a un perfil de persona con enfermedad mental más joven, en el caso de Alume, y una pequeña residencia y centro de día que diera servicios de respiro a cuidadores de enfermos de Alzheimer, en el de Afalu. Este último proyecto ya ha encontrado acomodo finalmente en una planta del hospital de Calde que está en desuso. Previsiblemente, Sanidade cederá el espacio y será la propia asociación la que haga las obras de reforma, necesarias porque aunque Calde fue acondicionado para ubicar allí la unidad de media estancia de Psiquiatría, las zonas desocupadas no se han tocado desde que los servicios sanitarios de Calde se trasladaron al Hula.

Por su parte, el gobierno local cree que la vieja sede de Aspnais sería ideal para ubicar en ella una unidad de atención temprana de la administración autonómica. La candidata del PP a la alcaldía anunció que si se hace con el Ayuntamiento pondrá en marcha una en Lugo, que complemente el trabajo que realiza la del Hula, servicio que tiene una altísima demanda y, por tanto, gran lista de espera. A consecuencia, la regidora, Lara Méndez, señaló la conveniencia de que la Xunta pusiese en marcha la unidad en el edificio de Claudio López y recordó que, como el inmueble tiene un tamaño considerable, incluso podría dar cabida a la atención a niños a partir de los 6 años con problemas de desarrollo y no únicamente hasta los 3.

Finalmente, la federación vecinal ha planteado recientemente otra propuesta para esas instalaciones: la apertura de una residencia de mayores. Debido a su ubicación y tamaño, y al hecho de que ya tuvo un fin residencial, el colectivo cree que sería un edificio ideal para albergar esa clase de servicio.

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