La crisis del mercado del alquiler afecta ya a los estudiantes que llegan a Lugo

Las rentas han subido entre 50 y 100 euros al mes, pero hay contratos temporales que se renuevan sin subidas ► El boyante arriendo de habitaciones en pisos compartidos se mueve en portales de compraventa y redes sociales
Inmobiliaria
photo_camera Dos jóvenes miran los anuncios de una inmobiliaria. ARCHIVO

Alquilar piso en la ciudad puede ser toda una odisea. Más en los meses de verano, cuando muchos estudiantes buscan alojamiento para el curso académico que comenzará en septiembre. Lugo, que cuenta con varias facultades y otros centros con enseñanzas universitarias, recibe también alumnado de fuera —tanto de otras provincias gallegas como del resto de España e incluso del extranjero— y ve intensificada la demanda de alquileres en un momento en el que escasea la oferta y suben los precios.

Las agencias inmobiliarias coinciden en que estas semanas están recibiendo llamadas de estudiantes que apenas pueden atender porque no tienen suficiente cartera de pisos en alquiler. Una búsqueda rápida en el portal inmobiliario Idealista confirma las observaciones del gremio.

De esta forma, en Lugo figuran 131 pisos en alquiler y de ellos solo 30 se sitúan por debajo de 500 euros. Si el presupuesto mensual se reduce a 400 euros, la oferta baja a 6. "Hemos percibido una subida de entre 50 y 100 euros al mes en el último año", indica Juan Cabanas, empleado de la inmobiliaria lucense Atyser.

Con todo, tanto este como otros profesionales del sector consideran que los precios en los alquileres temporales destinados a estudiantes se han mantenido hasta ahora relativamente estables. En este mercado "hay mucha renovación de contrato", apunta, por su parte, Elena Pérez desde Fincas Lugo. Para esta agente inmobiliaria, la tendencia es que los estudiantes que alquilan negocien las renovaciones de contratos directamente con los propietarios o les faciliten contactos de compañeros interesados para eludir intermediarios. «Como muchos pisos alquilados a estudiantes se renuevan de esta manera, nos cuesta mucho sacar al mercado nuevos pisos en alquiler para los alumnos que llegan ahora», explica.

Pisos compartidos

Aunque aún se encuentran textos escritos a mano en los tablones de anuncios de las facultades, el mercado de las habitaciones en pisos compartidos se mueve principalmente en internet y entre particulares.

La misma búsqueda en el portal Idealista, filtrando por habitaciones para compartir, ofrece 53 resultados, 29 de ellos por debajo de los 200 euros mensuales. Muchos de estos anuncios se repiten en portales de compraventa entre particulares, como Milanuncios y Wallapop, y revelan que el arrendamiento de habitaciones por semanas, meses o curso escolar es un negocio en alza, también en Lugo, que suple la falta de oportunidades en el tradicional mercado del alquiler.

Para tratar directamente con estudiantes que buscan compañeros de piso, sin embargo, lo más efectivo hoy en día son las redes sociales. A través de comunidades de Instagram, por ejemplo, se están ofreciendo habitaciones entre 150 y 200 euros, sustancialmente más baratas que en otras plataformas donde los propietarios anuncian el alquiler de habitaciones en pisos compartidos. Esta opción, relacionada tradicionalmente con la vida estudiantil, se ha popularizado también entre personas trabajadoras que no encuentran pisos adaptados a sus necesidades.

"El principal problema es la oferta", asegura Elena Pérez, desde Fincas Lugo. Estos días, reconoce, están recibiendo muchas llamadas de estudiantes y tienen lista de espera de hasta diez personas para visitar los pisos con alquileres más económicos.

En Lugo hay dos residencias públicas de estudiantes que ofrecen 90 y 74 plazas y no solo para universitarios

Las dos residencias públicas de estudiantes que hay en Lugo, una de la Xunta de Galicia y otra de la USC, suman 164 plazas que no están destinadas exclusivamente a estudiantes universitarios, sino también a alumnado de Formación Profesional e incluso Bachillerato. Los precios de las habitaciones individuales en la residencia universitaria Jesús Bal y Gay, la única de la USC en el Campus Terra, oscilan entre los 62 y los 297 euros, en función de la renta familiar de cada estudiante. El coste de una habitación compartida con pensión completa en la residencia juvenil de la Consellería de Política Social e Xuventude fluctúa entre 250 y 324 euros.

Son las opciones más recomendadas para los jóvenes que vienen a Lugo por primera vez. Lo reconocen incluso desde las agendas inmobiliarias. "Hace veinticinco años, cuando yo estudiaba, había muchas más plazas", comenta Elena Pérez, de Fincas Lugo.

Si no se consigue plaza en las residencias públicas también se puede solicitar alojamiento en residencias privadas, pero los precios aumentan considerablemente. En Micampus, en Alfonso X El Sabio, una habitación doble se ofrece actualmente por 688 euros al mes, incluyendo un descuento del 10 por ciento.

Estos precios, sumados a los plazos de solicitud y al reducido número de plazas en las residencias públicas, abocan a los estudiantes que conocen su destino en la convocatoria extraordinaria a lanzarse claramente al mercado de alquiler de habitaciones.

"Voy a tener que pagar el doble este curso por una habitación"

Entre los más jóvenes, las redes sociales son los nuevos tablones de anuncios para buscar u ofrecer alojamiento, principalmente en pisos compartidos. En Instagram, una de las comunidades más populares entre los universitarios del Campus Terra, es @salse_ lugo, que desde abril anima a publicar comentarios de búsqueda de habitación o compañero de piso en la ciudad. 

En apenas tres meses, este foro ya acumula unos 170 mensajes. Alba Méndez, una asturiana que va a comenzar su tercer año de Enfermería, es una de las personas que ha preguntado por la disponibilidad de habitación en piso compartido para el curso académico, aunque sin éxito. Su caso es paradigmático. Hace dos años, cuando llegó a la ciudad para iniciar sus estudios universitarios, ya le costó encontrar alojamiento. Y ahora la historia se repite con mayor intensidad, incluso contando ya con experiencia y contactos en la ciudad. 

"El primer año solicité plaza en residencia, pero me pusieron en lista de espera y, ante la incertidumbre, tuve que buscar piso para no quedarme sin alojamiento", comenta. En aquel momento coincidió que su hermano también estudiaba en Lugo, así que la familia arregló alquilando un piso por unos 500 euros para que los dos hermanos vivieran juntos. Este año, sin embargo, se vio obligada a buscar otro alojamiento porque su hermano se iba y no podía permitirse seguir pagando ese alquiler. 

Comenzó a buscar en mayo, cuando el curso estaba terminando, pero se llegó a sentir desesperada cuando avanzaban las semanas, llegaban las vacaciones de verano y nadie le respondía en la comunidad de Instagram. 

"Al final fue gracias a mi madre, que vio en Facebook el mensaje de la madre de otra estudiante vasca que comienza este año Veterinaria y entre las dos propusieron buscar un piso para compartir", explica esta futura enfermera. "Lo único que conseguimos fue uno de 600 euros de dos habitaciones en una inmobilaria", dice esta joven. 

De regreso en Lugo

Aquellos estudiantes que se fueron de Erasmus y regresan a la ciudad para completar su formación también se están enfrentando al encarecimiento de los alquileres. Es el caso de Diego Rodríguez, natural de Ourense y alumno de la ESAD Ramón Falcón. Junto a un compañero de Erasmus, está buscando alojamiento en piso compartido desde hace dos semanas, pero reconoce que es muy difícil encontrar dos habitaciones libres en una misma vivienda, "más siendo hombres", ya que son muchos los anuncios que incluyen el "solo chicas" en sus condiciones. 

De todos modos, lo que más le está llamando la atención en su regreso a Lugo es el incremento de precios. "Voy a tener que pagar el doble de lo que pagaba hace un año por una habitación en un piso más viejo y más alejado de la zona universitaria", se lamenta este joven.

Los jóvenes que vuelven a entrar en el mercado de alquiler se encuentran con subidas de precios

Antes de irse a Chipre de Erasmus, este estudiante pagaba alrededor de 120 euros por una habitación en piso compartido, pero ahora, afirma, "no bajan de los 200". Aquellos que experimentan el mercado del alquiler lucense por primera vez lo asumen con más resignación, pero los que tienen referencias previas no ocultan su indignación. "Entendemos que durante este año ha subido todo, pero también se está haciendo negocio con las necesidades de los estudiantes", apunta este chico. 

Esta problemática se extiende entre sus compañeros de clase. "Algunos han tenido la suerte de renovar sus contratos o de que otros estudiantes les pasasen los pisos que tenían", comenta. Las dificultades comienzan cuando hay que entrar nuevamente en el mercado. 

Dentro del mercado de alquiler se hace una distinción entre inquilinos, en función del tipo de contrato de arrendamiento que demandan. Los estudiantes, aunque también sean trabajadores y acrediten nómina, se ven abocados a pisos especialmente pensados para ellos. Tanto Alba Méndez como Diego Rodríguez reconocen que tienen aún menos oferta de alquileres en las inmobiliarias. 

En este nicho de mercado que representan los arrendamientos temporales están surgiendo empresas y particulares que alquilan pisos por habitaciones para sacarles el máximo rendimiento. "A los estudiantes Erasmus que vienen a Lugo por unos meses les están pidiendo 400 euros por una habitación", relata Rodríguez. 

En otros pisos que tuvo la oportunidad de visitar este estudiante se repite la maniobra: habitaciones mínimas a 200 euros con la cocina compartida como único espacio común aparte del baño, como si fuera el típico hostal para viajeros que deciden quedarse una temporada. 

Ante la escasa oferta de alquileres, el arrendamiento de habitaciones para estudiantes se está convirtiendo en una línea de negocio para propietarios afines al uso turístico de las viviendas. Entre tanto, las agencias inmobiliarias descartan que exista un veto a estudiantes como tal en cuestión de alquileres, pero sí reconocen que la oferta es ahora mucho más limitada y se reduce a pisos más viejos.


Estafas ► Más riesgos aparte del dinero
En portales de compraventa entre particulares como Milanuncios se han reportado estafas relacionadas con el alquiler de pisos que responden siempre al mismo esquema. Navegando entre decenas de anuncios se descubre un piso de revista por un precio relativamente barato. No se aporta teléfono, pero sí correo electrónico o servicio de mensajería para entrar en contacto con el cliente.

Señales de estafa
Después de la primera comunicación, se solicita más información de la persona que desea alquilar el piso, incluso fotocopia del DNI o la última nómina. Justificando que se reside fuera de la ciudad y que el piso ha suscitado una gran demanda, se pide una cantidad en concepto de reserva sin ofrecer la posibilidad de visitar previamente la vivienda. Estas condiciones deberían alertar a cualquiera de que está ante una posible estafa inmobiliaria, pero no son pocos los que tramitan el pago, cegados por la oportunidad y la desesperación ante la crisis del alquiler que se vive en muchas ciudades españolas.

Riesgo añadido
Aunque no se llegue a abonar la cantidad solicitada en concepto de reserva porque se sospeche a tiempo, el simple hecho de haber facilitado datos personales como el DNI y la nómina puede convertirnos en víctimas de otras estafas relacionadas con la suplantación de identidad. Es habitual que la información personal recopilada se utilice en la creación de perfiles fraudulentos en estos mismos portales para publicar anuncios y estafar a más personas, pues resultan verídicas por su presencia en varias webs.

Qué hacer
Antes de facilitar datos personales, conviene acercarse a la dirección del inmueble para comprobar si realmente existe. En caso de detectar un intento de estafa, hay que denunciarlo en la propia plataforma. También es importante hacerlo ante la Policía. Sin embargo, hay que saber que hasta que no se haga un uso fraudulento de la información facilitada no se habrá cometido ningún delito.

Los alumnos del campus acabarán concentrándose en la zona sur a medio plazo

Los alumnos del campus, menos de la mitad de los que había dos décadas atrás, se reparten por gran parte de la ciudad, pero una buena parte de ellos tienden a concentrarse en la zona sur, que es donde se localizan el grueso de los centros universitarios de Lugo.

No obstante, la facultad con más alumnos, Formación de Profesorado, continúa todavía en el centro. Seguirá ahí al menos dos cursos más previsiblemente, aunque la USC trabaja para su traslado al campus. El plan para abandonar la sede histórica de Profesorado de la céntrica Avenida de Ramón Ferreiro está en marcha y la USC confirmó que se van cumpliendo los plazos marcados de cara a la construcción de los nuevos edificios que se harán junto al complejo docente en el que se localizan Humanidades, Enfermería y Relaciones Laborales.

Los trabajos de redacción del proyecto básico y de ejecución se ejecutaron en diciembre de 2022 y en el contrato se estableció un plazo de diez meses para la redacción del proyecto básico y de siete meses para el de ejecución.

Después habrá que acometer las obras de construcción, que permitirán dotar a la facultad de instalaciones de las que ahora carece, lo que ha sido una fuente de conflicto los últimos años. El traslado conllevará desplazar a una masa muy importante de alumnos, ya que año tras año la facultad es la que recibe más estudiantes. Ese desplazamiento hacia el sur también puede acabar teniendo impacto sobre el mercado de la vivienda en esa zona.

El entorno en el que se construirá las nuevas instalaciones de Profesorado se está desarrollando en estos momentos y se están edificando nuevos edificios en la zona de Sanfiz, pero se trata de vivienda nueva, que no es normalmente la que se destina principalmente al mercado del alquiler para estudiantes.

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