Al congreso con escolta

Un coche con hombres armados precediéndolo y un empleado de seguridad como su sombra acompañaron al neumólogo Luis Pérez de Llano en su estancia en Oriente Próximo, a donde acudió para hablar sobre tratamientos biológicos para asma grave
Luis Pérez de Llano, durante una intervención en el congreso iraquí.
photo_camera Luis Pérez de Llano, durante una intervención en el congreso iraquí. EP

No quiere dar la imagen de viajero intrépido -que rechaza por tópica e irreal-, pero lo cierto es que no muchos médicos se ven obligados a acudir a congresos con escolta, algo que él ha tenido que hacer recientemente al menos tres veces. El jefe de Neumología del Hula, Luis Pérez de Llano, es un especialista en asma grave, cuya presencia es requerida en diferentes foros y hospitales alrededor del mundo para tratar algún aspecto particular de la enfermedad y su tratamiento, también en los de países donde el profano pensaría que ese tipo de actividades son una rareza, exclusivos para locales o que directamente ni existen.

Tanto en el caso de Bagdad o Basora como de la capital de la Región Autónoma Kurda, Erbil, el viaje empieza con el mail de un colega del país cursando la invitación y específicamente para que Pérez de Llano les hablase de la segunda generación de tratamientos biológicos para el asma grave, fármacos que se aplican en España a partir de 2015 y que en ese país están ahora empezando a introducir.

"En Irak el acceso es muy restrictivo, son tratamientos que llegarán a un grupo de pacientes muy escogidos. Por lo visto, mucha gente con dinero viaja expresamente a Turquía para comprar los fármacos", explica. Los precios de los medicamentos no son los mismos en todos los mercados, pero el neumólogo añade que, en estos momentos, en España puede costar el tratamiento anual entre 6.000 y 12.000 euros al año, mientras que cuando llegaron eran entre 12.000 y 15.000 euros.

Su intervención en el congreso iraquí de Neumología en Bagdad se centró, por tanto, en cómo hacer la selección de esos pacientes. "Les aconsejé que contasen con un comité central para elegir los casos que más se van a beneficiar del tratamiento y que se administren de manera centralizada en determinados centros, a donde se deben derivar esos pacientes. Eso permite que los profesionales se especialicen", dijo.

En ese sentido, se parece a otros muchos viajes, pero la intendencia fue muy distinta. "Salí del aeropuerto y me estaba esperando una persona de seguridad que me iba a acompañar todo el viaje y, delante del coche en el que yo iba, un vehículo con metralletas. Insisten mucho en la seguridad, que nunca vayas solo a ningún sitio, que siempre te acompañen", dice. Pese a todo, asegura que nunca tuvo sensación de peligro o de inseguridad y que sí se aventuró solo en algún rato libre por la ciudad.

FACILITADOR. "Otra cosa muy curiosa es que te ponen un facilitador de aeropuertos, que te está esperando en la puerta en cuanto desembarca y te acompaña a embarcar cuando te vas", dice. Esa figura se encarga de que gestiones como los visados o pasar los controles de seguridad, que pueden ser largos y farragosos, vayan como la seda y sean trámites livianos.

El jefe de Neumología del Hula tiene claro por qué se anima a ir a lugares como esos, de seguridad dudosa. "Aprendo mucho de cómo trabajan allí, cómo priorizan, cómo eligen qué técnica usar de las disponibles... A menudo quienes contactan conmigo son neumólogos formados en Europa; en Reino Unido, Alemania o Suecia, que, después de ejercer unos años en esos países vuelven al suyo para aplicar lo aprendido. Es gente dedicada y muy preparada", dice y añade que suele tratarse de personas muy familiares que tienen, además, especial predilección por los españoles. Si van a requerir la presencia de algún médico extranjero en sus congresos -y a solicitar financiación a las empresas farmacéuticas para que abone sus viajes- prefieren esta nacionalidad que otras. "Creen que tenemos cosas en común, que somos más abiertos que los británicos, por ejemplo, y les gusta que seamos de un país donde la familia tiene mucho peso porque allí también la tiene. Por ejemplo, la idea de dejar a tus mayores en una residencia es algo que les espanta", señala.

Los hospitales y otras infraestructuras sanitarias dependen de la zona del país. Por ejemplo, Erbil, en Kurdistán, tiene un aire más occidental, dice, que el sur, pero en todos los casos hay muchas diferencias con la sanidad española.

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