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Un conductor pierde de forma definitiva el carné y el coche tras más de diez condenas

Control de Tráfico en O Ceao para detectar infracciones al volante. AEP
Control de Tráfico en O Ceao para detectar infracciones al volante. AEP

El acusado sufrió varios accidentes por circular bebido y la jueza concluye que es "un peligro para la vida e integridad de las personas" ▶ Suma penas de más de 30 años de retirada del permiso de conducir y todas las sanciones que le impusieron tuvieron "nulo efecto disuasorio"

Cometió todo tipo de imprudencias al volante durante años y por fin una jueza acordó el decomiso de su vehículo y la pérdida definitiva del permiso de conducir. De este modo –sin coche y sin carné–, el acusado dejará de suponer por fin una amenaza para la seguridad vial.

El hombre, condenado más de diez veces por delitos de tráfico, llegó a sumar penas de más de 30 años de retirada de carné, pero siguió conduciendo sin ningún tipo de remordimiento. De hecho, la titular del Penal 1 de Lugo afirma en la sentencia que todas las condenas anteriores tuvieron "nulo efecto disuasorio" para el acusado y no sirvieron en ningún caso para que tomara conciencia de las consecuencias de su conducta.

La magistrada concluye que el conductor, con iniciales F.J.B.F., supone "un peligro para la vida e integridad de las personas", por lo que ordena que le retiren el coche "para tratar de evitar que lo utilice en la comisión de nuevos delitos contra la seguridad vial".

La sentencia aclara además que en la última vista, el pasado 11 de julio, el acusado fue juzgado por dos delitos diferentes cometidos con sólo dos días de diferencia.

El hombre fue sorprendido el 5 de junio de 2017, cuando conducía su turismo por Nicomedes Pastor Díaz bajo la influencia de una intoxicación etílica. Según explicó la Policía Local en el juicio, en un principio, los agentes le dieron el alto porque era de noche y circulaba con las luces apagadas. Sin embargo, cuando se detuvo comprobaron que tenía el carné retirado y que "apenas se sostenía en pie", hasta el punto de caerse al suelo dos veces.

El acusado declaró que mezclaba pastillas y alcohol y que no recordaba nada. Me arrepiento muchísimo y espero que no pase más

En ese momento, los policías le pidieron que se sometiera a la prueba de alcoholemia, pero el hombre se negó, por lo que finalmente fue acusado de varios delitos contra la seguridad vial.

Dos días después de estos hechos, el 7 de junio, los agentes le dieron otra vez el alto en la calle Montero Ríos por no llevar puesto el cinturón de seguridad.

JUICIO. Por estos dos casos, el fiscal solicitó para el conductor nueve meses de cárcel, ocho años de retirada de carné y el comiso del turismo, un Seat Córdoba. La defensa, por su parte, pidió la libre absolución e hizo hincapié en su condición de "alcohólico crónico". De hecho, el conductor explicó ante la jueza que estaba siguiendo un tratamiento de desintoxicación en Cruz Roja y otro tratamiento en el Hula por problemas psíquicos. "Tengo problemas con el alcohol y en esas fechas tuve una recaída. Mezclé pastillas para la depresión con cantidades excesivas de alcohol y no recuerdo nada de lo que pasó. Yo no niego que los hechos fueran como dicen, pero yo no recuerdo nada", dijo.

Una vez se fugó de la Policía y otra dejó su turismo en medio de la calzada para irse a un bar. Ese día sextuplicó la tasa de alcohol

El hombre aseguró que llevaba tiempo a tratamiento y se mostró arrepentido por haber cogido el coche bebido esos días, ya que desde el año 2014 no había vuelto a tener problemas con la Justicia por este motivo. "Me arrepiento muchísimo y haré todo lo que esté en mis manos para que esto no vuelva a suceder", aseguró.

La jueza recoge su testimonio en la sentencia, pero insiste en que el acusado ya fue condenado "en múltiples ocasiones" por hechos similares, por lo que le impone 17 meses de prisión, así como cinco años y medio de retirada de carné. Al ser superior a dos años, esta pena "conlleva la pérdida definitiva del permiso". Para volver a conducir, y una vez cumplidas todas sus penas, F.J.B.F. tendría que volver a sacar el carné con un curso específico para estos casos.

ANTECEDENTES. Este lucense sufrió varios accidentes de tráfico por conducir ebrio y protagonizó varios altercados rocambolescos.

En una ocasión, la Policía lo vio tumbado en su turismo, casi inconsciente y con las piernas fuera del coche. Sin embargo, cuando se acercaron los agentes arrancó el vehículo y se fugó a gran velocidad. Justo el día anterior había dado positivo en un control de alcoholemia. Otra vez, el hombre dejó su vehículo en medio de la calzada, en la calle Serra de Outes, y se fue a tomar algo a un bar. La Policía Local acudió al lugar alertada por los vecinos y el hombre sextuplicó la tasa de alcohol.

Patología
El alcoholismo es atenuante solo si es crónico


La defensa pidió que se le aplicara al acusado la eximente de alcoholismo, pero la jueza explica que el alcoholismo "no opera automáticamente como eximente ni como atenuante en estos casos, ya que conducir embriagado constituye la sustancia del propio tipo penal". Sin embargo, puede apreciarse una eximente incompleta o atenuante "cuando estemos ante una patología adictiva de carácter crónico que no elimina la capacidad de percepción del alcance del hecho". En este caso se le aplica.

Condena a costas
La jueza le impone al acusado el abono de las costas del juicio.

 

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