Condenada por castigar a golpes a su hija y llamarle "lesbiana de mierda"

El juez le impuso dos años de prisión, pero le suspendió la pena a condición de que se someta a un programa de "parentalidad positiva" y que no se comunique con la víctima en dos años
La acusada fue juzgada en el Penal 1, en la sede de Armando Durán. AEP
photo_camera La acusada fue juzgada en el Penal 1, en la sede de Armando Durán. AEP

 Una lucense fue condenada a dos años de prisión por castigar a su hija menor a goles y llamarla "lesbiana de mierda". El juzgado de lo Penal número 1 de Lugo la consideró culpable de violencia habitual y maltrato, pero aceptó suspenderle a pena a condición de que se someta a un programa de "parentalidad positiva" y que no acerque ni se comunique con la víctima durante dos años.

La sentencia considera probado que la acusada discutía habitualmente con la niña en el interior del domicilio familiar y se ponía "muy agresiva", llegando a propinarle bofetadas y tirones de pelo. Además, la insultaba y la menospreciaba a menudo llamándole "lesbiana de mierda" y diciéndole que la iba a "meter en un centro" por portarse mal.

Así, en el año 2014, cuando la menor tenía 12 años de edad, la acusada discutió con ella porque había dejado su habitación sin recoger y le pegó en un pie con el mango de una escoba, ocasionándole un moratón. Igualmente, en 2017, cuando la menor tenía 15 años, la progenitora la agarró por los pelos y la llevó a rastras por el pasillo del domicilio.

El juez explica en el fallo que, "a consecuencia de la victimización sufrida en la relación con su madre, y de la victimización secundaria a consecuencia del proceso judicial, la joven presentó una alteración anímica reactiva, que no la limitó a nivel funcional".

El conflicto familiar entre la madre y la niña afectó también al hijo pequeño de la acusada. "Las vivencias de maltrato a su hermana repercutieron negativamente en el menor, que presentó un malestar emocional que se reflejaba en miedos nocturnos, poca autonomía y dificultades de atención en el colegio", explica el magistrado.

Por estos hechos, el juzgado de lo Penal número 1 de Lugo condenó a la progenitora por un delito de violencia habitual y otro delito de maltrato, por los que le impuso penas de 18 meses de cárcel y seis meses de prisión, respectivamente. Además, le prohibió acercarse o comunicarse por cualquier medio con la víctima durante dos años. El magistrado accedió a suspender la condena para que la mujer no tuviera que ingresar en un centro penitenciario, a condición de que se someta a un programa de "parentalidad positiva", respete la orden de al alejamiento, no vuelva a delinquir en dos años e indemnice a la víctima en 600 euros por los daños morales ocasionados.

Recurso

Tras conocer la sentencia, la letrada de la defensa presentó un recurso de apelación y la Audiencia Provincial de Lugo revisó el caso, pero confirmó la pena en su totalidad. El tribunal ve "creíble" la versión de la menor y considera probado que la acusada le imponía "castigos físicos a su hija como pauta educativa", una circunstancia que también confirmaron otros familiares de la niña. La denuncia inicial recogía también algún episodio de malos tratos hacia su esposo, pero el juez concluye que "no consta acreditado que la mujer agrediera habitualmente a su marido".

La acusada lo negó, pero los test dicen que "disimulaba"

La acusada negó los hechos en el juicio y aseguró que nunca había agredido a su hija. Sin embargo, los resultados de las pruebas que le realizó el equipo psicosocial revelaron "una puntuación alta en disimulación", lo que indica que tendía a "mostrarse equilibrada en sus respuestas y a negar defectos o carencias", explicaron.

Tanto el fallo del Penal número 1 de Lugo como el de la Audiencia Provincial consideran creíble el testimonio del padre de la menor, quien contó que en una ocasión le vio moratones a su hija y "desconfió ", pero la niña le aseguró que se los había realizado en una actividad deportiva.