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El Concello revisará los desfasados aparcamientos para discapacitados

Una conductora, en la plaza para movilidad reducida que hay en la Ronda. SEBAS SENANDE
Una conductora, en la plaza para movilidad reducida que hay en la Ronda. SEBAS SENANDE
Hay plazas anteriores a la última normativa de accesibilidad y otras que son estrechas por las condiciones de la vía

La concejalía de movilidad e infraestructuras es consciente de que hay plazas de aparcamiento para personas con problemas de movilidad que no cumplen la normativa y resultan peligrosas o directamente inutilizables para esos conductores, como evidenciaba este martes una usuaria en este periódico, y confirmó que dentro del plan de repitando de la ciudad que se llevará a cabo en los próximos meses se abordará esta cuestión.

La concejalía que dirige Rubén Arroxo también anunció que ya trabaja para intentar aprobar y aplicar en ese repintado una ordenanza de señalización viaria que habilite al Concello a hacer algunos cambios, por ejemplo en los pasos de peatones, como ya están haciendo otras ciudades españolas. Ante la falta de normativa municipal, el Concello de Lugo se rige por las directrices estatales.

En lo que respecta a las plazas de aparcamiento para discapacitados, el problema está en que algunas son anteriores a la última normativa autonómica de accesiblidad, que establece que el ancho debe ser de 3,50 metros, contando los 2,20 metros que como mínimo tiene que tener la plaza y el pasillo lateral de 1,50 metros. Pero además de la antigüedad de algunas plazas hay otra circunstancia que hace que, en muchos casos, no se esté cumpliendo la norma, según explican técnicos municipales.

El problema se da en casos como el denunciado por la conductora Laura Tabernero frente al multiusos de la Xunta. Si se reserva 3,50 metros de ancho hay que ocupar parte del carril de circulación, de manera que este se estrecha y no solo perjudica la circulación de los vehículos sino que puede generar situaciones de riesgo para la persona que hace uso del aparcamiento. Aunque es evidente que la situación actual también supone riesgo, para cualquier conductor y más si este tiene reducida la movilidad, como demostró gráficamente Tabernero, que recientemente no fue capaz de salir del coche una mañana que acudió a la Xunta porque el tráfico por la Ronda era continuo y si abriera la puerta e intentara sacar la silla de ruedas y bajarse del vehículo invadiría la calzada.

Los conductores también piden que se cumpla la longitud mínima, de 5 metros y 1,50 más de zona de aproximación y transferencia

Ante esta situación, el gobierno local prevé hacer un análisis de las plazas existentes y escuchar a las asociaciones representadas en el gabinete de accesibilidad.

El ingeniero municipal Pablo Fuentes, también profesor de Ingeniería e Infraestructuras de los Transportes en la Escuela Politécnica, explica que lo ideal es ubicar estos estacionamientos en los puntos de cruce entre los itinerarios peatonales accesibles y los itinerarios vehiculares, para garantizar el acceso desde la zona de transferencia hasta la zona peatonal de forma autónoma y segura. Es importante también que haya rebajes en las aceras, apunta.

Fuentes explica que, en aparcamientos construidos recientemente, como los disuasorios, las plazas tienen las dimensiones que fija la ley, aunque en estos casos es más fácil de cumplir la norma porque son plazas en batería, con 2,20 metros de ancho y un pasillo en medio compartido de 1,50 metros. La dificultad está en calles donde el aparcamiento es en línea y más aún si son vías estrechas.

Los conductores también piden que se cumpla la longitud mínima, de 5 metros y 1,50 más de zona de aproximación y transferencia. "Prácticamente ninguna cumple esto", asegura Tabernero. Hay conductores que llevan silla de ruedas en el maletero.

ORDENANZA. En cuanto a la ordenanza en la que, según asegura Arroxo, el gobierno local ya trabaja, el objetivo es poder hacer algunas variaciones en la señalización viaria respecto a la que marca la DGT, de cara a que sea más efectiva y a la vez barata. Hay ciudades que ya han aprobado normativa propia para hacer pasos de peatones más visibles y con menos pintura (discontinuos), para evitar resbalones, por ejemplo.

La normativa municipal serviría, además, para regularizar elementos que ya hay y que realmente no son legales, como los llamados cojines europeos de reducción de velocidad de la Ronda do Carme.

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