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El Concello negocia con las clínicas la esterilización de los gatos callejeros

Gatos Callejeros. AEP
Gatos Callejeros. AEP

La nueva ley que entra en vigor en enero obliga a la Administración local a controlar las colonias felinas y su bienestar, al tiempo que exige autorización municipal

LUGO. A partir de enero, los concellos deben asumir la responsabilidad de control sanitario y vigilancia de los gatos callejeros, a los que deben registrar a su nombre y esterilizar. Así lo exige la Lei de Protección e Benestar dos Animais de Compañía, que entra en vigor el día 11 de ese mes y que, a su vez, prohíbe expresamente alimentar animales vagabundos sin contar con autorización municipal. El área de Medio Ambiente del Concello de Lugo empezó a plantearse cómo asumirá estas nuevas responsabilidades, pero aún quedan muchas cuestiones por determinar, indicó el concejal del departamento Daniel Piñeiro.

Antes de que se aprobara la versión definitiva de la ley, el Concello había planteado que se encargase la Protectora de Animales de capturar y alimentar a los animales, a través de voluntarios autorizados para ello, y que las esterilizaciones las hicieran las clínicas integradas en la Asociación de Clínicas Veterinarias de Lugo, que se ofrecieron a colaborar con un descuento considerable en el precio.

Sin embargo, el texto definitivo obliga a los Ayuntamientos a registrar a los animales a su nombre y los técnicos municipales valoran ahora si este requisito es compatible con la gestión de las colonias por parte de la Protectora, que normalmente se atribuye la titularidad de los animales perdidos que recoge sin identificar.

Según Piñeiro, la ley es muy vaga sobre cómo llevar a cabo las directrices y al Concello le supone una carga importante porque falta personal y abrir un registro para inscribir a los gatos y hacerse cargo de su recogida y suelta tras la esterilización exigiría destinar trabajadores municipales a este fin.

Aunque no se sabe definitivamente cómo se articulará, Piñeiro asegura que la gestión de las colonias felinas se llevará adelante y que uno de los aspectos que se mantienen firmes es el acuerdo con la asociación de clínicas para realizar las castraciones en los establecimientos veterinarios que la componen y que quieran adherirse a este convenio. «Mostráronse moi dispostos a colaborar e é unha maneira de implicar ás clínicas que queiran nesta acción», indicó.

«Que me multen, lo haré igual»

Alimentar animales vagabundos pasará a considerarse con la nueva ley una infracción leve que puede acarrear una sanción de entre cien y 500 euros. Sin embargo, esta amenaza no arredra a algunas personas que dan de comer a los gatos callejeros y que piensan seguir haciéndolo. «A mí que me metan una multa, lo voy a seguir haciendo igual y ya los denunciaré por maltrato animal, por dejarlos morir de hambre y de frío», señalaba ayer una lucense que prefiere no dar su nombre porque asegura que quienes cuidan a los felinos están «perseguidos» y que considera la ley de la Xunta «una pataqueirada».

Gastos

En algunos casos no solo les proporcionan alimentos, sino que recogen animales enfermos y pagan de su bolsillo el tratamiento veterinario. 

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