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El gobierno de Lugo da marcha atrás a la ordenanza cívica por falta de "consenso"

Lara Méndez. SEBAS SENANDE
Lara Méndez. SEBAS SENANDE

El borrador fue rechazado por Esquerda Unida y BNG

La alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, ha informado este miércoles de que da marcha atrás en su intento de aprobar una ordenanza cívica que contribuyese a solventar determinados problemas de convivencia y seguridad que se producen en la ciudad, debido a la falta de “consenso” entre los grupos de la corporación municipal.

Este anuncio se produce después de que el borrador presentado por el gobierno local, que no fue visto con malos ojos por grupos como el PP o Ciudadanos, se encontrase con un rechazo frontal por parte de otros partidos como Esquerda Unida o el BNG, que incluso le lanzó este martes un ultimátum a la alcaldesa y le dio el mes de octubre como plazo para retirar su propuesta, bajo la amenaza de no volver a apoyarla políticamente hasta final de mandato.

“No se puede retirar algo que no está aprobado”, dijo la alcaldesa, “al igual que no se puede retirar un apoyo que no se tiene”.

La regidora local insistió en que el borrador presentado por el gobierno no era más que un “documento” sobre el que había que “trabajar”, porque “es cierto que una parte importante de la sociedad venía demandando actuaciones” en determinados ámbitos para solventar problemas de convivencia y seguridad en la propia ciudad.

Reconoció que se trata de una materia “sensible”, por lo que, desde el primer momento, buscó “el máximo consenso” por parte de los diferentes grupos de la corporación municipal.

En ese sentido, recordó que si realmente tuviese intención de aprobar la nueva ordenanza en los términos inicialmente planteados “ya lo podría haber hecho”, porque contaba con “apoyos para hacerlo”.

Sin embargo, el gobierno local buscó “el consenso, el diálogo y la reflexión” para “buscar solución a los problemas”, pero en vista de que no fue posible el acuerdo y de la contestación que ha provocado el borrador, la alcaldesa confirmó que optará por otros “instrumentos que nos da la administración” para tratar de dar respuesta a esas preocupaciones de la ciudadanía.

“No quería una mayoría. Quería consenso, pero no se consiguió. Conseguiremos el fin que buscamos a través de otros instrumentos”, zanjó.

El borrador de la ordenanza cívica dio lugar incluso a un movimiento social en contra, apadrinado o apoyado por determinados grupos de izquierda, bajo el nombre Lugo sen Mordazas.

LAS PROPUESTAS MÁS POLÉMICAS. El borrador planteaba sancionar situaciones como tender la ropa en balcones, sacudir alfombras, tener sexo en vehículos, dormir en bancos públicos o actuar de gorrillas.

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