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El Concello asumirá la N-VI desde el puente romano a As Américas

Vista de la N-VI en el tramo que será traspasado al Concello. XESÚS PONTE
Vista de la N-VI en el tramo que será traspasado al Concello. XESÚS PONTE
Ha llegado a un acuerdo con Fomento y está pendiente de remitirle informes para tramitar el traspaso de la titularidad de este tramo ► El cambio permitirá a la administración local diseñar y ejecutar proyectos urbanísticos y de otro tipo en esta zona con más rapidez

El Concello de Lugo tramita con el Ministerio de Fomento el traspaso de un tramo de la N-VI, el comprendido entre el puente romano y la intersección de la Avenida das Américas. El concejal de urbanismo sostenible, Miguel Couto, confirmó que el proceso está avanzado, puesto que ya hubo conversaciones con el ministerio y hay acuerdo, asegura.

El siguiente paso es solicitar formalmente la recepción de ese tramo de carretera. La petición debe acompañarse de informes municipales, pero el retraso en la elaboración de estos sería lo que estaría demorando el trámite con el Gobierno central.

El Concello quiere asumir la titularidad de este trozo de vía porque, en la zona que va desde el puente romano hasta A Cheda, la administración local tiene en marcha varios proyectos de la estrategia europea Dusi, como la mejora del paso subterráneo de la N-VI y la construcción de una pasarela peatonal a la altura del estadio Anxo Carro.

Estos en concreto ya disponen de los permisos correspondientes, entre ellos el de Fomento, pero el hecho de que la carretera pase a manos del Ayuntamiento liberaría a este de tener que tramitar ante el ministerio autorizaciones para otras actuaciones futuras.

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Se trata de una zona en la que el gobierno local tiene puestas muchas expectativas no solo por los proyectos que está impulsando para potenciarla y, sobre todo, para favorecer la conexión del centro urbano con el río, sino porque en la amplia extensión de terreno que hay entre la N-VI, la Ronda do Carme, Marqués de Ombreiro y la Calzada da Ponte hay previstos varios desarrollos urbanísticos.

Son iniciativas privadas, pero en las que la administración tiene mucho que decir porque como en cualquiera actuación urbanística se crearán zonas públicas y se abrirán calles. El diseño de la nueva trama urbana, que tendrá que ser aprobado por el Concello, se hará ya con la perspectiva de que la N-VI pase a ser en esa zona una calle más del municipio, como en su día sucedió con las avenidas y rondas estatales que fueron pasando de manos de la administración local, desde la Avenida da Coruña a las de acceso a la ciudad.

El interés del Concello se limitaba al tramo entre el puente romano y A Cheda, pero Fomento suele hacer cesiones de tramos entre intersecciones y en este caso se ha negociado que pase al Ayuntamiento la circunvalación hasta el cruce con la de Santiago.

Couto no quiso avanzar cuáles son los planes del Concello para la vía una vez sea de su titularidad, aunque sí descartó el soterramiento, como se propone desde algunos ámbitos. Cs y la federación vecinal defienden esta opción, pero el coste disuade al Concello de embarcarse en una actuación de este tipo.

El reto será dar fluidez o salida al gran volumen de tráfico que circula actualmente por la circunvalación

Lo que sí parece evidente es que, si la zona se acaba urbanizando y la actual carretera se convierte en una calle más, se acabará reduciendo la velocidad máxima, que ahora en es de 80 kilómetros.

TRÁFICO. El reto será dar fluidez o salida al gran volumen de tráfico que circula actualmente por esta circunvalación, que además no irá a menos si esa zona se urbaniza, se construyen dotaciones públicas y se instalan actividades comerciales. Según los últimos datos aportados por el Ministerio de Fomento, en otoño del año pasado, la media es de 25.000 vehículos al día en el tramo más transitado, el que discurre entre el cruce con la carretera de Santiago y el alto de Garabolos. En el año 2000 eran entre 12.000 y 13.000 automóviles.

Pese a este sustancial incremento, Fomento no tiene planes para desdoblar la carretera en ninguno de los tramos que discurren por la ciudad, aunque sí contempla otras opciones para mejorar la seguridad vial en la zona de más tráfico, donde se producen más accidentes. Se trataría de crear carriles de aceleración y desaceleración en intersecciones y de mejorar la señalización, el balizamiento y las defensas, según explicaron fuentes ministeriales en el mes de octubre.

Fomento también tiene pendientes desde hace años otros dos proyectos en la N-VI: la creación de un vial de conexión del puente blanco con A Volta da Viña en paralelo a la N-VI y la creación de una glorieta en el cruce con la Avenida Afonso X, ambos comprometidos en la etapa de la popular Ana Pastor al frente del ministerio y que todavía no se han ejecutado.

Fomento dice que mantiene el puente blanco, pero está sucio y genera quejas
El tramo de la N-VI que quiere asumir el Concello no incluye el puente blanco, una circunstancia que ahorrará preocupaciones y gasto a la administración que dirige Lara Méndez.

El viaducto es responsabilidad del Ministerio de Fomento, a pesar de que en una época discutía este aspecto con el Concello, y desde el departamento que dirige José Luis Ábalos se aseguraba esta semana que los servicios de carreteras del Estado se ocupan de su mantenimiento.



Pese a ello, la imagen que ofrece el viaducto es cada vez peor, ya que la estructura blanca se ha ido cubriendo de verdín y de negro debido a la humedad, la suciedad y el humo de los vehículos. Esta circunstancia hace que parezca que la estructura tiene muchos más años de los reales. Fue inaugurada en 2011 por el entonces ministro de Fomento, José Blanco, que fue quien impulsó la obra.

El ministerio también confirmó que la inspección técnica que llevó a cabo en el año 2018, para la que empleó drones, concluyó de forma positiva y asegura que el estado del puente es "adecuado". La seguridad del viaducto llegó a ponerse en duda en algún momento debido al desprendimiento de pequeñas piezas de hormigón, que cayeron al paseo del Miño.

Los conductores también se quejan de las juntas de la plataforma, que son metálicas y muy anchas y dificultan la adherencia de las ruedas.

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