Carlos Montero: "Como arquitecto nunca he podido hacer lo que quería, con el dibujo sí"

Jubilado ya como arquitecto, este lucense regresa a su ciudad natal este jueves para presentar 19 dibujos en busca de historia, un libro en el que cultiva las otras dos facetas en las que sigue tan activo como siempre: el arte y la escritura. Será a las 20.00 horas en la librería Balmes
Carlos Montero. EP
photo_camera Carlos Montero. EP

Carlos Montero nació en Lugo en 1946, aunque pronto su etapa de formación y, posteriormente, de profesión lo llevó a Madrid. Sin embargo, con los primeros pasos de las comunidades autónomas, decidió regresar a Galicia, primero a Santiago y luego a A Coruña, para echar una mano como arquitecto del Ministerio de Cultura y de la Xunta. Fue jefe de Patrimonio de Galicia durante una década. En todo ese tiempo, no dejó de cultivar sus otras dos grandes aficiones, el arte y la escritura. Y, entre ellas, especialmente el dibujo, su vía principal de expresión personal. Ahora recupera 19 de ellos en un libro para dotarlos de contexto.

¿Qué se van a encontrar quienes acudan a la presentación de mañana y quienes lean 19 dibujos en busca de sus historia?
Se van a encontrar, primero, muy a gusto porque yo soy bastante ameno. Y, segundo, un libro que incluye las fotografías de una exposición que hice de mis dibujos a finales del año pasado en la galería José Lorenzo de Santiago. Son todos dibujos a pluma, algunos con un poquito de color y que salen desde la imaginación, que puede ser medio surrealista e incluso onírica. Estos dibujos me pidieron a mí después de la exposición que contase su historia, que justificase por qué habían sido hechos. Algunos habían sido hechos pensando previamente en ellos, y otros con el cerebro y la mano cada uno por su lado y la historia me vino después. El lector se va a encontrar con una manera nueva de contar, un libro distinto en el que cada capítulo es una pequeña historia que puede ser un cuento, un pensamiento o una reflexión.

Después de hacer una exposición con mis dibujos, estos me pidieron que contase su historia, el porqué habían sido hechos

¿Es cuento, pensamiento o reflexión, parten siempre del propio proceso creativo del dibujo o pueden ser metafóricos, no tener que ver con la plasmación en sí de la obra?
Generalmente son pensamientos que vienen de la obra. Solo que unos los piensas antes de plasmarla y otros te vienen después porque el dibujo te los da. Muchas veces nuestra imaginación, que decía Santa Teresa que es la loca de la casa, en ese momento te lleva a hacer unas cosas que uno no espera. Y eso es lo que pasa generalmente en mi obra, que llama la atención porque entretiene, que la gente tiene que estar mirando mucho tiempo para ver qué narices quiere transmitir.

Entiendo, entonces, que el lector puede entender cada dibujo sin su texto, ¿pero puede cada texto entenderse sin su dibujo?
Pues yo creo que no. Cuando he ido haciendo los dibujos se han ido formando con cosas que he puesto sin saber por qué las he puesto. En cambio, en el texto va reflejado lo que me han ido transmitiendo y las he intentado relacionar. Decía Ángeles Penas, la pintora y también crítica de arte, que mis dibujos llevaban a pensar mucho para saber qué decir de ellos. De esos 19 dibujos hay seis que ya no los tengo yo, porque se han vendido. Lo que recomiendo es que se lean los textos mirando detenidamente al dibujo.

Estos dibujos se hicieron durante la pandemia de covid-19. ¿Están marcados por ella?
Hay alguno que sí, como uno que se llama ‘El paraguas de la cultura’. Ese dibujo nos lleva a ver cómo la cultura en esa época de la pandemia nos sirvió a todos, nos distrajo leyendo, viendo películas y series, oyendo música... Gracias a la cultura pasamos aquellos meses en casa entretenidos y cultivando un poco el espíritu.

¿Qué tienen los arquitectos con esto del arte, y sobre todo del dibujo, que tantos de ustedes necesitan expresarse de este modo, como si necesitaran escapar de sus planos?
Sí, conozco a muchos, como Santiago Catalán en Lugo, que es un gran arquitecto, un gran dibujante y una excelente persona ala que conocí cuando me vine de Madrid y fui arquitecto jefe Patrimonio de toda Galicia durante 10 años. Lo que tenemos es que nos gusta mucho el arte, vamos a muchas exposiciones, somos unos enamorados de esto. Y, además, se me da muy bien el dibujo; no a todos los arquitectos, porque no hay que dibujar bien para ser buen arquitecto, sino ver bien los volúmenes y el espacio. En mi caso se trata de que con el dibujo puedo hacer lo que me da la gana, mientras que como arquitecto en mis obras no he podido hacer nunca lo que quería porque dependes de la economía, y la economía es la de los constructores y no te dejan. Aquí tengo libertad creativa, hago lo que me sale de las narices y luego si gusta o no gusta pues ya es otro tema. Generalmente a la gente les gusta, porque son dibujos muy trabajados, grandes y con mucha raya y dibujo. Pero yo me encuentro satisfecho y lo que me interesa es que me guste a mí.

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